miércoles, julio 08, 2009

PAGAFANTAS: 10 Razones para Amarla (y una pega)

Aunque no se ha estrenado en Mérida - lo que es una verdadera lástima, porque creo que va a ser una de las películas españolas del año - ya he podido ver Pagafantas, el debut en el largometraje de Borja Cobeaga, un tipo que me descolocó sobremanera con Éramos Pocos, un corto desopilante en el que un padre y un hijo abandonados por la mujer de la casa, hartita de trabajar para ellos, se buscaban la vida para sacar a la abuela del asilo y convertirla en la nueva criada de la casa. En aquel magnífico trabajo, que consiguió una nominación al Oscar al Mejor Cortometraje, ya se veía venir que este realizador, uno de los artífices del éxito del programa de humor de la ETB ¡Vaya Semanita!, era un agudo observador de las miserias de lo cotidiano que entendía a la perfección que a menudo la comedia está en observar el drama de los demás. Admirador de las comedias clásicas (especialmente de Howard Hawks) y con un sentido del humor bastante cercano al que se destila en las películas de Alexander Payne, y tratando un tema que me toca tanto en lo personal como el que se afronta en esta película, no me cabía ninguna duda que Pagafantas iba a ser una de mis películas de este año. Mi intuición no me engañaba: ahí van 10 razones por las que me gusta Pagafantas... y una pequeña pega final.

1. Porque es una película necesaria, muy necesaria, para todos los que hemos sido, somos o seremos Pagafantas. Aunque solo sea para ir a verla con la chica que te gusta y comentar después la jugada

2. Por su irresistible receta de crueldad teñida de cierta ternura: Cobeaga diseña unos personajes patéticos, pero que respiran humanidad e inspiran simpatía. Y eso es mucho más difícil de equilibrar de lo que parece.
3. Porque enlaza con una magnífica tradición de cierta comedia española con la que guarda multitud de elementos comunes: Tigres de Papel (Fernando Colomo, 1977), Opera Prima (Fernando Trueba, 1980), Amo Tu Cama Rica (Emilio Martínez Lázaro, 1992) o Los Peores Años de Nuestra Vida (ídem, 1994) Eso sí, deprime un poco ver que hay cosas que nunca cambian con el paso de los años...

4. Por esos impagables documentales con la inconfundible voz de Jesús del Río: Ese aire de película del bloque soviético – que le añade un plus de patetismo – mezclado con los comportamientos animales para explicar La Cobra, El Koala y El Lemur – Dios, ese Lemur: solo aquel que lo ha vivido puede entender por completo el grado de desesperación que se siente en una situación semejante – puede que a algunos les resulte reiterativo. Yo creo que es una genialidad y un excelente recurso para introducir la película.

5. Por el fino trabajo de Gorka Otxoa: no es el típico pringado que nunca ligaría, sino un tío normal que ha roto una relación anterior – atención a las explicaciones que le da a su ex, que son para nota – que sueña con una chica inalcanzable (tremenda Sabrina Garciarena ¿cómo no pillarse por ella?) y que, dentro de ese patetismo que le lleva a semejante rosario de humillaciones, se hace querer y resulta tan entrañable como, a ratos, asesinable.

6. Por la inteligente elección de casting: es un acierto tanto guiñar un ojo a las generaciones anteriores con Oscar Ladoire y Kitty Manver – que gran momento el de la frase lapidaria de ésta última “Hay hombres a los que ves de una forma y hombres a los que ves de otra. Y eso no cambia nunca. NUNCA.” – como darle a los chicos de Muchachada Nui Julián López y Ernesto Sevilla dos papeles alejados de su habitual repertorio. La expresión de Julián López en la escena del karaoke es uno de los grandes momentos de la película. Ah, destaquemos también a Maria Asquerino (¡solo una frase, pero una verdad como un puño!) y el mal rollo que dan esas escenas de pasillo que a mí al menos me remitieron directamente a El Resplandor

7. Por su vasquismo militante por contraposición a la habitual ambientación en Madrid o Barcelona. Desde luego Pagafantas hay en todas partes y en todas las culturas, pero no cabe duda que esa ciudad de Bilbao melancólica y deprimente es casi un estado de ánimo que se transmite a la película. Ya lo decían en Vaya Semanita: En Euskadi se folla poco y por eso pasa lo que pasa...

8. Por el enorme acierto su supone la elección de Bunbury y su Entre Dos Tierras como uno de los gags recurrentes de la película: ya sea en el tremendo speech inicial en el que Chema se despacha a gusto con el personaje, en el uso del acorde inicial del tema para puntear hechos relevantes en el filme o en los gags de la camiseta y el karaoke – por no mencionar el terrorífico golpe final – no se me ocurre alguien más apropiado para conseguir todo lo que Borja Cobeaga persigue que un tipo tan controvertido y que despierta pasiones tan encontradas como Bunbury.

9. Por conseguir que nos riamos de nosotros mismos y de situaciones que, en el fondo, no tienen ni puta gracia. En el fondo, Pagafantas es el retrato de un tipo que está verdaderamente jodido y ante las continuas humillaciones que sufre el personaje, llega un momento en el que se te congela la sonrisa y no puedes evitar cierto sentimiento de culpabilidad aunque te sigas riendo de ese pobre desgraciado... que bien podrías ser tú.

10. Por su honestidad insobornable. Alejándose por completo de un final complaciente (Cobeaga es más de Alexander Payne que de Judd Apatow, y eso se nota) y esquivando con habilidad la tentación que aparece en el tramo final de la película con ese comprensible arrebato de rebelión por parte del personaje principal, Cobeaga opta por mantener la historia dentro de los márgenes de lo verosímil y huye de giros finales que hubieran traicionado el espíritu de su película. No hay redención, no hay salvación posible.

Y precisamente enlazando con el último punto he de decir que lo único que no me convence de la película (OJO: Aviso de Spoiler pequeñito y no demasiado importante, pero por si acaso, que hay mucho susceptible suelto) es que por más que sea un personaje de no excesivas luces – como demuestra en la escena con el Puma – se trate de justificar a Claudia como alguien en absoluto consciente de lo que Chema siente por ella. De acuerdo que el autoengaño interesado puede llevar muy lejos, pero creo firmemente que, en el fondo, toda mujer sabe de sobra los sentimientos que despierta en alguien que se comporta de la forma en que Chema lo hace ¿o no, queridas mías? Pues eso...
Para terminar, recordar que la Asociación de Ayuda al Pagafantas tiene una esplendida web de ayuda desinteresada a todos aquellos que han pasado por tan terrorífica situación... y una canción, compuesta por un tal David, que ya se ha convertido en todo un himno para los que quieren salir del pozo:


lunes, junio 29, 2009

TERMINATOR SALVATION, El Futuro ya no es lo que era

Cuando a finales del 2007 corrió por internet la noticia de que el encargado de un nuevo intento por revitalizar la franquicia Terminator iba a ser McG, firmante de las dos horrendas entregas de Los Ángeles de Charlie, muchos nos echamos a temblar. Y es que, reconozcámoslo, digerir que la saga de viajes en el tiempo, robots asesinos y futuros apocalípticos por evitar que instauraron James Cameron y Arnold Schwarzenegger en 1984 y que alcanzó su punto más álgido con aquella esplendida T-2: El Juicio Final que revolucionó el panorama de los efectos visuales en 1991 –olvidemos piadosamente la bastante sosa tercera entrega de Jonathan Mostow - había caído en manos de un sujeto con semejantes credenciales no era nada fácil.
Esa falta casi absoluta de expectativas ha acabado jugando en cierta forma a favor del filme: el arranque de Terminator Salvation, con el ataque de un grupo de humanos liderados por un John Connor ya adulto (con los rasgos de un crispado y pasado de intenso Christian Bale) a un enclave dominado por Skynet en ese futuro apocalíptico hecho ya realidad, servido con una acertada fotografía en tonos metálicos y culminado con una virguería técnica en forma de elaborado plano secuencia en el que vemos al actor subirse a un helicóptero, elevarse en el aire e intentar en vano largarse del lugar para acabar estrellándose, hizo que se me quitaran muchas de las lógicas aprensiones iniciales que me provocaba McG. Por un instante sufrí el espejismo de pensar que me iba a encontrar con una buena película de acción. Pero era eso, un espejismo.
Vale, este T-4 persigue ante todo el entretenimiento en estado puro, con un ritmo machacón que procura no dar respiro al espectador (ni tiempo para pensar, por si acaso, un poco al estilo Michael Bay) y un aparatoso andamiaje digital que intenta apabullar con un puñado de filigranas – estamos en una guerra y eso le da al realizador un cheque en blanco para llenar la pantalla con Terminators de todo tipo, ya sean sofisticadas motos, bichos acuáticos o robots gigantes al más puro estilo Transformer – mientras hila con trazo gordo las dos líneas argumentales que siguen a los protagonistas de la película, el indisciplinado y paranoico John Connor, obsesionado con estar a la altura de su destino como le inculcó mamá Sarah y un personaje de nuevo cuño que en el fondo no lo es tanto, ese ambiguo Marcus Wright que acaba protegiendo a un adolescente Kyle Reese, a la sazón futuro padre de John Connor cuando éste lo mande al pasado a proteger a su madre y la acabe dejando preñada del propio John Connor. Si no se ha entendido a la primera, cosa bastante normal, volver a leer muy despacio: la claridad expositiva del argumento de la película –indescifrable para los que no estén familiarizados con la saga – no es precisamente el punto fuerte del filme.
Los problemas principales de T-4 residen en su desastroso guión, lastrado por brutales incoherencias y estupideces que harán que cualquier espectador con criterio enarque una ceja ante tanto sinsentido, y en la voluntad constante de guiñar el ojo a los fans de la serie no solo a base de frases emblemáticas y cameos digitales reconocibles (¡Ese T-800 a los sones de los reconocibles acordes del tema de Brad Fiedel!), sino mimetizando hasta el paroxismo elementos y situaciones de las dos primeras entregas que uno tiene por momentos la incómoda sensación de estar asistiendo a un refrito anabolizado y ruidoso - y por supuesto mucho menos interesante - de las dos películas firmadas por James Cameron, hasta tal punto que su clímax no deja de ser un especie de remix del final de ambas, especialmente de la primera.
Terminator Salvation comete además el grave error de ponerse trascendente cuando si sus autores se hubieran detenido a analizar con algo de cuidado las razones del éxito de las películas de Cameron habrían caído en la cuenta de la importancia en ellas tanto del sentido del humor como cierta ligereza a la hora de teorizar acerca de las indeseables consecuencias del progreso tecnológico, elementos ambos ausentes por completo en una película más o menos entretenida, sí, pero que me provoca en el mejor de los casos una considerable indiferencia.

Este artículo, levemente modificado, se publicó en el periódico gratuito Voz Emérita el 29 de Junio del 2009

Reportaje 25 Años de Metal sobre Terminator Salvation emitido en Dias de Cine el 04/06/09

jueves, junio 25, 2009

CORAZÓN DE TINTA: Letras sin chispa de magia


La semana pasada les hablaba desde estas mismas páginas de las adaptaciones literarias y la forma en la que ha evolucionado la relación del cine con las mismas. Pues bien, hoy retomamos el tema desde una perspectiva algo distinta. Si hay un género literario que haya alcanzado una fuerza inusitada en los últimos tiempos gracias en parte a sus versiones para la gran pantalla, ese es sin duda el de la literatura fantástica. El éxito arrollador de las novelas de J.K.Rowling sobre Harry Potter y sus películas, sumado al fenómeno que supuso en su momento la trilogía de El Señor de los Anillos o el éxito en taquilla de Las Crónicas de Narnia han abonado el terreno para que en los últimos tiempos hayan conseguido ver la luz un puñado de películas que han adaptado, con mayor o menor fortuna, obras de similares temáticas como Eragon, Las Crónicas de Spiderwick, Un Puente hacia Terabitha o La Brújula Dorada. Si no fuera porque los resultados son, siendo muy benévolos, bastante desiguales, casi podríamos estar hablando de una especie de edad dorada del género.
Corazón de Tinta, primera parte de una trilogía escrita por Cornelia Funke que desconozco, dispone de una serie de elementos que a priori configuraban una película con posibilidades de resultar interesante, a saber: un hombre que solo con su voz es capaz de traer a esta realidad a los personajes y situaciones de cualquier libro si bien hay que pagar un cierto peaje por ello, pues por cada personaje literario que se materializa en nuestro mundo, alguien de nuestra realidad se queda atrapado en las páginas del mismo; un reparto compuesto por nombres tan solventes como Helen Mirren, Jim Broadbent o Paul Bettany y la voluntad de llevar este proyecto a contracorriente de las modas imperantes en el género, es decir, huir en cierta medida de las pantallas verdes y los efectos digitales para trasladar cierta sensación de realismo al espectador.
Esta apuesta de jugar con el realismo dentro de una propuesta fantástica, una labor que se apoya en una puesta en escena que introduce los elementos mágicos de la trama de una forma casi naturalista, no acaba de cuajar del todo, dejando la propuesta en terreno de nadie: ni su fantasía resulta tan seductora como para enganchar al espectador más joven ni sus reflexiones metalingüísticas están lo suficientemente desarrolladas como para resultar atractivas al público algo más adulto, con lo que el interés de la película se diluye como un azucarillo, victima tanto de los excesivos tiempos muertos que abundan en su metraje como de una realización, cortesía del irregular Iain Softley, bastante más plana de lo que pide a gritos una película de estas características. Resumiendo, Corazón de Tinta comete un pecado imperdonable: aburre como si en vez de un cuento fantástico adaptara el libro de instrucciones de una lavadora.
Pese a ello, resulta interesante el desparpajo con el que aborda una declaración de amor en toda regla por la palabra escrita: hay algo que empuja constantemente al espectador a dejarse seducir por la magia de los libros, incluso por encima de la aventura que se nos está contando. La aparición en escena del autor del libro Fenoglio – un excelente como acostumbra Jim Broadbent – y el hecho de vivir ese sueño en el que los personajes que ha creado sobre el papel aparecen en el mundo real, permitiéndole interactuar con ellos, da lugar a algunas reflexiones jugosas sobre la responsabilidad del autor sobre el destino de su obra y sus creaciones. Lástima que tan interesante cuestión esté solo apuntada y no demasiado desarrollada porque podría haber dado bastante más juego.
Para el anecdotario quedan los guiños tolkinianos - Andy Serkis, Gollum, haciendo de villano, La Sombra clavadita al Balrog de Moria y la aparición final de Helen Mirren emulando a cierto mago blanco – y que uno entiende a la perfección el deseo de Dustfinger (Paul Bettany) de volver a su libro a toda costa: la mujer que allí le espera no es otra que Jennifer Connelly, a la sazón su esposa en la vida real. Yo también querría lo mismo.

Video: Sagas Literarias de Cine Reportaje de Dias de Cine emitido el 18/06/2009

Este artículo, levemente modificado, se publicó en el periódico gratuito Voz Emérita el lunes 22 de Junio de 2009

lunes, junio 22, 2009

LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES

Sobre las adaptaciones literarias a la gran pantalla

La persistencia en la cartelera de Los Hombres que No Amaban a las Mujeres me proporciona la excusa perfecta para dedicar el artículo de Voz Emérita de esta semana a la siempre espinosa cuestión de las adaptaciones literarias. Sabido es que las relaciones entre cine y literatura siempre han sido tan tormentosas como en el fondo fructíferas: el cine siempre tendrá necesidad de historias que contar y partir de un material literario previo ayuda a solventar en gran medida el siempre difícil escollo de conseguir un guión inicial. Por supuesto, hay películas impresionantes basadas en libros mediocres y viceversa, libros maravillosos que han perdido toda su magia en su traslación a la gran pantalla. En un debate casi tan viejo como el propio cine, parecía haber quedado claro que cine y literatura son lenguajes diferentes y conseguir una película notable a menudo dependía de que se pudiera alcanzar cierto grado de independencia respecto a su referente literario, una suerte de reinvención del texto en sus propios términos cinematográficos.
Con los best-sellers hubo que revisar ese planteamiento porque si uno quiere convertir en público potencial a los miles de lectores del libro, parece lógico no alejarse un ápice de sus elementos esenciales, no vaya a ser que tengamos que enfrentarnos a la ira de una legión de aficionados descontentos y, cielos, al consecuente fracaso económico. Así pues en los últimos tiempos vivimos una fiebre de adaptaciones cuya característica esencial no es tanto la reinterpretación en clave cinematográfica como la fidelidad obsesiva al original. Eso ha dado lugar a plúmbeas películas pasadas de metraje en los que sobran diálogos y líneas narrativas pero lo peor es que gran parte de estas obras hacen gala de una falta de personalidad alarmante y para colmo, algunos autores escriben sus novelas pensando en su futura traslación al cine, lo que es una perversa consecuencia de este cambio de reglas del juego.
Vi Los Hombres que No Amaban a las Mujeres habiendo decidido no solo no leer la novela en la que se basa sino también obviar cualquier tipo de información referente a su argumento. Salió bien, ya que la película, un thriller más que correcto, me entretuvo bastante. Ese ambiente malsano que ya he podido detectar en más de una obra nórdica hace que uno se pregunte como será vivir por allí arriba, ya que la disección de esa sociedad sueca tan saludable en apariencia y bastante podrida en el trasfondo que muestra la película es desoladora. Creo que el personaje de Lisbeth Salander es una bomba - el episodio con el tutor, más allá de su carácter de elemento casi externo a la columna del relato y su sordidez extrema es demoledor - muchísimo más interesante que el algo pazguato Blomqvist, pero la muy peculiar química entre ambos funciona francamente bien, algo a lo que ayuda no poco que los actores que los interpretan sean, además de creíbles, completos desconocidos.
Puede que a algunos la enorme frialdad que despliega el conjunto y el ritmo tranquilo igual les dejan un poco fuera de la película. A mi sí consiguió engancharme, especialmente desde esa reconstrucción de los hechos a partir de las fotografías digna sucesora de las de Blade Runner o Blow Up. Y las dos horitas y media se me pasaron en un suspiro, consiguiendo incluso que perdonara algunas de las inconsistencias y de las arbitrariedades del relato en su apresurado tramo final. Sospecho, en fin, que la película contentará a los que conozcan la novela y resultará entretenida para los que no. Lo que no es poco: podría haber sido muchísimo peor.
Por otra parte, he de reconocer que aunque no pienso abalanzarme sobre ellos, no me importaría ni leer el voluminoso best seller de Stieg Larsson ni sus dos continuaciones aunque tengo de nuevo la molesta sensación que ya me asaltara con las obras que perpetra Dan Brown: El éxito de este tipo ¿no será debido a que escribía libros de fácil uso para gente que no suele leer demasiado?

Este artículo, levemente modificado, apareció en el periódico gratuito Voz Emérita el lunes 13 de junio

PD: Si quereis leer un buen artículo sobre la obra de Stieg Larsson y su adaptación a la pantalla por parte de alguien que sí se ha leído la novela, echadle un vistazo a la entrada que le ha dedicado en su blog el crítico Tomás Fernández Valenti

domingo, junio 21, 2009

III CINES DEL SUR: Soñando en Granada

Una pantalla al aire libre emite una película mientras al fondo se recorta la inconfundible forma de la Alhambra iluminada, dando lugar a ese concepto tan manoseado y que sin embargo aquí tiene perfecta justificación de “marco incomparable”. En la película, un hombre tatuado, violento e irascible, victima de una extraña enfermedad que le impide generar recuerdos nuevos por un espacio superior a unos minutos transcurridos los cuales olvida lo que acaba de experimentar busca de forma incansable al asesino de su esposa. ¿Memento? Podría pasar por ella, si no fuera porque tras los primeros cuarenta minutos, la película se ve bruscamente interrumpida por un colorido y frenético videoclip en el que los protagonistas ejecutan espectaculares coreografías, convirtiendo lo que hasta entonces estaba siendo un thriller en un musical y dando lugar a una comedia romántica. Solo son los primeros cambios de género de una película que mutará constantemente durante sus ¡tres horas! de metraje tocando todos los palos: suspense, amor, terror, cine de acción, musical, comedia, thriller y vuelta a empezar. Una deliciosa coctelera servida con un generoso presupuesto bien utilizado, irresistiblemente divertida pese a los desatinos de guión que solo molestarían a un purista que se hubiera equivocado de espectáculo.
El resto nos frotamos los ojos, maravillados ante el saludable desparpajo de una peli con protagonistas sobrenaturalmente guapos y atractivos que te lleva en volandas por un carrusel de emociones capaz de devolverte a la infancia, cuando uno veía el cine con otros ojos. La peli en cuestión se llama Ghajini, es la delirante versión Bollywood de Memento y una de las mejores experiencias que un servidor ha pasado en un Festival de Cine en los últimos años. Y es que daba igual todo: lo incómodo de las sillas, el horario de madrugada, el hambre o la sed…era volver a los cines de verano al aire libre en la Plaza de Toros de Mérida cuando uno, sin saberlo, estaba empezando a alimentar su incipiente cinefilia en una pantalla gigante con las estrellas como techo. Y de fondo, la Alhambra, majestuosa, hermosa, desafiante… Tras solo un año de ausencia, he vuelto a Granada, he vuelto a Cines del Sur, uno de mis festivales favoritos. Y aquí estoy de nuevo, como hace dos años en la inolvidable proyección de Half Moon de Bahman Ghobadi al aire libre en la Plaza de las Pasiegas en otra pantalla gigante, disfrutando como un niño.
Cines del Sur cumple su tercer año en un envidiable estado de salud: un concepto de festival muy potente – tocar todas las filmografías habitualmente olvidadas por no ya por las salas comerciales sino incluso por muchos festivales: Asia, Africa, Latinoamérica, la Europa más desconocida - una programación coherente servida por un grupo de profesionales curtidos (Esteve Riambau, Mirito Torreiro, Alberto Elena…) que saben muy bien lo que tiene entre manos y de los que uno puede fiarse a ciegas, un presupuesto decente en el que apoyarse y una ciudad de irresistibles atractivos. Tuve la suerte de estar en Granada en su primera edición y entonces ya intuí que no iba a tardar demasiado en convertirse en una referencia ineludible en el panorama de los Festivales de Cine españoles. Y si a lo vivido en Cines del Sur le sumo mi reciente experiencia en el FCAT de Tarifa, creo que le debo a ambos festivales el concepto base que este año animará el IV Festival de Cine Inédito de Mérida: una apuesta por la multiculturalidad en el que haré todo lo posible por contar en la Sección Oficial con al menos una película procedente de cada continente, una ventana abierta desde Mérida que permitirá un hermoso viaje al espectador por el mundo… Pero no adelantemos acontecimientos y centrémonos en analizar el indiscutible palmarés del III Festival de Cines del Sur en el que el Jurado presidido por Arturo Ripstein ha sabido, a mi modo de ver, destacar las dos obras más importantes que han podido verse en Granada este año.

ALHAMBRA DE ORO A LA MEJOR PELÍCULA: The Other Bank (Gagma Napiri, Georgia-Kazajstán, George Ovashvili)

Hay veces en las que el cine sirve para arrojar un poco de luz sobre conflictos de los cuales nada sabemos o nuestro conocimiento es poco menos que superficial. Cuando se derrumbó la Unión Soviética surgieron un puñado de nuevas identidades territoriales deseosas de alcanzar su independencia y proclamar su identidad como estados independientes. El problema es que no todas tenían una historia y una sólida base sobre la que apoyar dichas demandas como podía ser el caso de Ucrania o las repúblicas bálticas. Georgia, sin ir más lejos, vio como dos regiones que habían formado parte de su territorio, Abjasia y Osetia del Sur, proclamaban su independencia en 1995 apoyadas por Rusia y procedían a un proceso de “limpieza étnica” en el que más de 250.000 georgianos fueron expulsados por la fuerza de Abjasia por separatistas abjasos y chechenos y obligados a buscar refugio y vivir en condiciones penosas en Georgia.
Es en este contexto donde se desarrolla la historia de Tedo, un chaval de doce años que vive con su joven madre en un modesto refugio en Tbilissi. Ambos son desplazados de Abjasia a causa de esa guerra civil que les ha arrebatado todo, incluso la esperanza de una felicidad futura. Tedo sólo contaba con cuatro años cuando huyeron de Abjasia dejando atrás al cabeza de familia, aquejado de una enfermedad cardíaca que le impedía soportar el duro viaje. Tedo es un chaval peculiar: inteligente, retraído, bizco… Intenta ayudar económicamente a su madre trabajando de forma ocasional o colaborando en pequeños delitos para salir adelante, pero no soporta la vida que lleva en Georgia y sueña con volver a su tierra y reencontrarse con el padre que dejó atrás. Al final su situación se hará tan desesperada que emprenderá el viaje de regreso a Abjasia a pesar de los peligros que éste conlleva y aun sabiendo que, por su condición de georgiano, no será bien recibido allí sino que, muy al contrario, su vida puede correr peligro.
La Otra Orilla es, simplemente, una película impresionante. El viaje de Tedo, la determinación que éste muestra surgida de la más pura desesperación, está narrada con una increíble solvencia por el debutante George Ovashvili, que se apoya casi exclusivamente en una descomunal interpretación del joven Tedo Bekhauri, una suerte del Haley Jael Osment de Inteligencia Artificial, capaz de transmitir toda la tragedia que encierra su personaje que lleva con desarmante naturalidad el peso de la película. El viaje de Tedo conmueve y emociona a partes iguales, nos revela unos hechos terribles y, con sutileza, habla mucho acerca de la intolerancia, de la estupidez de determinados patriotismos, del rechazo por motivos étnicos y también de la solidaridad, de la necesidad de las ilusiones y de la lucha por la supervivencia. Todo ello en apenas una hora y media de un viaje en el que la dureza es capaz de darse la mano con cierta poesía – las escenas de Tedo en un pueblo fantasma sepultado por la nieve son de una belleza tan desolada como conmovedora - y ante el que nadie con un mínimo de sensibilidad puede quedarse indiferente. Una historia sencilla para una gran película.

ALHAMBRA DE PLATA A LA MEJOR DIRECCIÓN Behman Behzadi por BEFORE THE BURIAL (Tahna do bar zendegui mikonim, Irán)
Fue la primera película que se proyectó en la Sección Oficial y desde el primer momento fue una clara candidata a hacerse con un hueco en el palmarés. Before The Burial narra la historia de Siamak, un antiguo estudiante de Medicina que fue expulsado de la universidad y encarcelado por sus actividades políticas veinte años atrás y que, convertido en conductor de autobús y arrastrando desde hace ya demasiado tiempo una larga serie de frustraciones tanto en el plano sentimental como en el profesional, ha decidido llevar a cabo una serie de resoluciones antes de abandonar el mundo cuando cumpla 40 años.
Lo que más llama la atención de Before the Burial es su estructura narrativa: alejada del desarrollo lineal que siempre ha presidido el cine iraní, la película de Behzadi retuerce los tiempos narrativos saltando constantemente entre el presente, pasado y futuro, un poco a la manera de 21 Gramos, Babel o Los Tres Entierros de Melquíades Estrada, las películas escritas por Guillermo Arriaga, pero sin la carga de culpabilidad y redención que presiden las obras del mexicano. No, Behzadi está mucho más interesado en crear un estado de ánimo, en que entendamos el proceso que atraviesa Siamak, un hombre tan destruido en su interior que ni siquiera la estimulante aparición en su vida de Sharzad - Sherezade en farsi, y el nombre no es casual: la muchacha es una especialista en inventar historias capaces de estimular la imaginación de Siamak a la vez que le permite escapar de la dura realidad de las mujeres bajo el régimen iraní – consigue en un principio disuadirle de sus negros pensamientos.
Before the Burial supone todo un soplo de aire fresco en lo que hasta ahora habíamos percibido como cine iraní. Behzadi consigue demostrar con su película que hay cineastas que, más allá de las inevitables limitaciones y dificultades que el régimen de los ayatolás imponen a la creación cinematográfica, demuestran tener una saludable inquietud por explorar nuevas formas narrativas para contar sus historias. No es Before the Burial una película política pese a que por ejemplo su denuncia de la situación de la mujer en Irán gracias al personaje interpretado por la estupenda actriz Negar Javaherian - cuya sonrisa por cierto me recordó a la de nuestra Natalia Verbeke – es innegable. Hay sobre todo en esta estimable película una voluntad clara de romper hasta cierto punto con la enorme ascendencia de autores como Mohsen Makhmalbaf o Abbas Kiarostami y contando una historia que curiosamente podría remitir a El Sabor de las Cerezas, utilizar una estructura narrativa diferente para no solo desconcertar a cualquier desprevenido que se encuentre con semejante propuesta en una película iraní, sino salir más que airoso en una película que, repitiendo las mismas escenas en su nevado comienzo y en su final, transmiten un mensaje completamente distinto al espectador. Brillante
No se puede obviar en cualquier comentario sobre Before the Burial la delicada situación personal de su director Behman Behzadi, que viajó a España el mismo día de las elecciones de Irán y que, como pueden ustedes imaginar, seguía con notable expectación y razonable inquietud todo lo que allí está ocurriendo durante estos días. Resultaba impresionante verle luchar consigo mismo en la rueda de prensa para no decir nada inconveniente que pudiera costarle en el futuro la posibilidad de salir del país, ya que sus declaraciones serán a buen seguro seguidas con lupa por las siempre vigilantes autoridades iraníes – por si alguien lo dudaba, Before The Burial es una de esas películas que, como tantas otras antes que ella, en la actual situación jamás podrá ser vista en las pantallas de su país de origen – pero no hacía falta ser demasiado perspicaz tanto viendo su filme como leyendo entre líneas en sus siempre comedidas declaraciones, de su claro posicionamiento reformista en la delicada situación que ahora mismo atraviesa Irán

ALHAMBRA DE BRONCE, PREMIO ESPECIAL DEL JURADO Jalainur (Zha lai nuo er, Zhao Ye, China)
Este fue mi único error del Festival: una película muy interesante pero que al no ser por su temática material apropiado para Mérida abandoné a la media hora de su proyección para ver en la mediateca – un invento esplendido para los que no pudimos estar durante todo el festival que te permitía recuperar en DVD películas de los días siguientes – Songs Of Distant Seas (ver más abajo). Jalainur cuenta en tono naturalista la jubilación de un ferroviario, de un hombre que apenas ha conocido a su familia y que debe despedirse de quien ha sido su familia sustituta en estos últimos cincuenta años, años de trabajo y miseria en Mongolia, cerca de la frontera que colinda con Rusia, en una mina de carbón a cielo abierto, un emplazamiento utilizado por la roñosa maquinaria industrial china para conseguir carbón barato utilizando un buen número de máquinas de vapor. Según Javier Tolentino, buen amigo y director de El Séptimo Vicio de Radio 3 de cuyo criterio me fío, Jalainur es una estupenda película que diserta sobre el regreso a casa como cambio de rumbo, como adaptación a los nuevos tiempos. Pero no hay tiempo para todo y Jalainur fue la victima de mis apuros este año. Lástima.

PREMIO DEL PÚBLICO A LA MEJOR PELÍCULA
$9,99 (Tatia Rosenthal, Israel/Australia)

He aquí una película francamente simpática. Basada en una serie de relatos del autor israelí Edgar Keret (director de cine a su vez: ganó con Meduzot la Cámara de Oro a la Mejor Opera Prima en Cannes 2007), $9,99 narra las peripecias de una serie de vecinos que conviven en el mismo inmueble, a saber: un joven obsesionado por encontrar el sentido de la vida, un anciano y su gruñón ángel guardián, una top model alérgica al pelo, un niño y su hucha en forma de cerdito que sueña con comprar un juego de fútbol, una pareja en crisis, un hermano que se dedica a ejecutar embargos y que no soporta demasiado ni su empleo ni a su tiránico jefe y un padre traumatizado por el suicidio de un indigente al que no quiso dar dinero – la primera e impactante secuencia de la película – que trata de reencontrarse con su gusto por la vida.

Todas estas historias, en principio poco más que la enésima revisión del formato que popularizó Robert Altman en su estupenda Vidas Cruzadas y que han seguido otros como Paul Thomas Anderson en Magnolia o Rodrigo García en Cosas que Diría con Solo Mirarla o Nueve Mujeres por poner solo un par de ejemplos, no revestiría mayor interés si no fuera porque la película está rodada con muñecos de plastilina usando la técnica del stop-motion. Aparte de lo curioso que resulta en algunos momentos ver a estos muñecos desarrollar una argumento adulto – les aseguro que es más perturbador de lo que podría pensarse ver follar a dos muñecos de plastilina – $9,99 tiene a su favor que está contada con gracia y sutileza, que tiene algunos momentos francamente logrados y una duración tan corta, apenas una hora y veinte minutos, que se ve con interés y se disfruta con agrado, dejando un buen sabor de boca en el espectador más allá de los inevitables desequilibrios que provoca tal pluralidad de historias. Sin embargo, hay que reconocerle a Tatia Rosenthal que lleva a buen puerto su propuesta, sacando buen partido de la humanidad de algunas historias y aprovechando el toque delirante o directamente surrealista de otras. No es sorprendente que el público la eligiera como su favorita.
PREMIOS DE INTERPRETACIÓN
Mejor Actor: Melih Selçul por Milk (Süt, Semil Kaplanogou, Turquía)
Mejor Actriz: Irina Angejkina por Songs of Southern Seas (Pes’n yuzhnih morei, Marat Sarulu, Kazajstán)
Milk es una de esas películas contemplativas en las que los realizadores se complacen en alargar el plano unos cuantos segundos más de los necesarios en busca de provocar no se sabe muy bien qué emociones más allá del aburrimiento. Claro, si tienes el talento para el encuadre y el sentido fotográfico de un Nuri Bilge Ceylan (Lejano, Los Climas) pues se entiende y se perdona. Pero si eres un imitador o un simple sucedáneo corres el riesgo de quedarte en evidencia. Y eso es lo que le ocurre a Semil Kaplanogou en esta historia en la que su atribulado protagonista, un chaval con inquietudes poéticas atrapado en la granja lechera de su madre viuda que les sustenta y presa de un acusado complejo de Edipo que se desata cuando ésta inicia una relación con el Jefe de Estación de tren del pueblo. La película no está mal del todo, pero sinceramente a mi el trabajo de Melih Selçul transmitiendo su aburrimiento vital por su anodina existencia solo consiguió provocarme precisamente eso, aburrimiento. Claro que quizás por eso mismo le han premiado.
Más interés revestía Songs of Southern Seas, donde en cierto modo se retomaba la idea de The Other Bank al contar la historia de dos parejas de vecinos en la lejana Kazajstán. Unos, caucásicos y rubios de ojos azules y otros, asiáticos y morenos como suele ser habitual por aquellas latitudes casi deshabitadas y muy alejadas de los centros urbanos. Cuando María, la rubia esposa de Iván da a luz a un bebé moreno, al esposo se le encienden todas las alarmas y, con el natural ataque de cuernos, reacciona con virulencia enfrentándose a su vecino y hasta entonces amigo Assan. Obligado a vivir varios años con esa espina clavada – y la del desprecio de la familia cosaca de su esposa – Iván acabará por hacer un viaje a las raíces de su pasado que le revelará algunos secretos sobre sus ascendientes, mientras María y su vecina Aisha, con esa forma de enfrentar los problemas tan distinta a la de los hombres que tienen las mujeres, sobrellevan mucho mejor la situación de tensión creada por sus maridos. Es ésta una película interesante en la que destaca la naturalidad del trabajo de la premiada Irina Angejkina y en la que se insiste en la idea de la solidaridad y el entendimiento entre distintas razas obligadas a convivir como forma de superar las dificultades. Aunque cueste lo suyo aprender según que lecciones.
Una vez repasado el palmarés y dejando para mejor ocasión algunas propuestas igualmente interesantes que no encontraron su hueco en el palmarés de una Sección oficial que francamente rayó a gran altura – estoy pensando en la combativa Dernier Maquis, que con un estilo que mezcla a los Dardenne con el cine-denuncia de Ken Loach habla sobre esa nueva clase obrera que forman los inmigrantes que, a falta de cooperativas o sindicatos que no forman parte de su cultura, se organizan en torno a la religión para afrontar sus conflictos laborales, o Perfect Life, la nueva producción de Jia Zhang Ke (Naturaleza Muerta, 24 City) dirigida por Emily Tang, que mezcla ficción y documental narrando las vidas de dos mujeres chinas muy distintas que se cruzan fugazmente – no queda sino felicitarse de que un festival como Cines del Sur siga adelante creciendo de esta forma. Y es que se me quedan en el tintero la impresionante retrospectiva de películas sobre la Revolución Cubana (retrospectiva que por cierto pretende… El Festival de La Habana), la dedicada al africano Souleymane Cissé, las secciones Itinerarios y Mediterráneos y un largo etcétera que conforman una propuesta simplemente imposible de abarcar en los cuatro días – por otro lado os aseguro que muy bien aprovechados – que pasé en Granada.
Mis más sinceras felicitaciones a Jose Sánchez-Montes, director de Cines del Sur y a todo su excelente equipo que nos han hecho una vez más soñar con ese cine que de otra forma sería imposible disfrutar en nuestras pantallas. Os dejo con una foto mía acompañado de la maravillosa Farah Hamed, actriz de Retorno a Hansala, presentadora de la gala de inauguración con la que he vuelto a pasar ratos estupendos, así como con buenos amigos como Alejo Moreno de Días de Cine, Sesi Begeret de L'Alternativa de Barcelona o Javier Tolentino de El Septimo Vicio, que también habla en su blog sobre Cines del Sur. Y hasta el año que viene, seguiré soñando con volver a Granada.

jueves, junio 18, 2009

FILMOTECA: Ponyo en el Acantilado, Otra joya de Miyazaki

El Jueves 18 de Junio en el Centro Cultural Alcazaba a partir de las 20:30 horas la Filmoteca de Extremadura proyecta dentro del ciclo de Cine y Medio Ambiente Ponyo en el Acantilado, la última película de uno de los más grandes animadores de la historia del cine, el japonés Hayao Miyazaki, autor de películas tan maravillosas y llenas de imaginación como La Princesa Mononoke, El Viaje de Chihiro o El Castillo Ambulante. Dejando a un lado las temáticas algo más adultas que habían poblado sus últimas películas, Ponyo en el Acantilado es una película dirigida primordialmente al público infantil pero cuyo mensaje universal sobre la amistad y la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza y, por supuesto, su irresistible encanto y poesía visual alcanzan a todo tipo de edades y sensibilidades.Sosuke es un niño de cinco años que vive en lo más alto de un acantilado que da al mar. Una mañana, mientras juega en una playa rocosa que hay bajo su casa, se encuentra con una 'pececita' de colores llamada Ponyo, con la cabeza atascada en un tarro de mermelada. Sosuke la rescata y la guarda en un cubo verde de plástico. Ponyo y Sosuke sienten una fascinación mutua. Él le dice: “No te preocupes, te protegeré y cuidaré de ti”. Sin embargo, el padre de Ponyo, Fujimoto, que en otro tiempo fue humano y ahora es un hechicero que vive en lo más profundo del océano, la obliga a regresar con él a las profundidades del mar. “¡Quiero ser humana!”, exclama Ponyo y, decidida a convertirse en una niña y regresar con Sosuke, escapa. Ponyo en el acantilado es una aventura mágica sobre la fuerza de la amistad y el poder de la naturaleza que traslada a la gran pantalla una muy particular visión del director sobre el cuento de La Sirenita.Hayao Miyazaki sigue, en estos tiempos en los que la animación digital amenaza con devorarlo todo, empeñado en continuar su trabajo por las sendas de la animación tradicional con apenas algunas ayudas informáticas. Su cine se apoya en un trazo simple, diáfano, que consigue transmitir con suma sencillez unas historias llenas de imaginación y poesía visual en las que siempre sale a relucir su obsesión por vivir en paz con la Naturaleza y su terrible miedo a que la locura y el sinsentido desatado por los hombres en su afán depredador acabe por romper el fino equilibrio que nos sustenta.
Gracias a una extraordinaria historia de amistad, amor y respeto a la libertad llena de sensibilidad, encanto y colorido que se apoya en una hermosa BSO de su colaborador habitual Joe Hisaishi, Ponyo en el Acantilado tiene la virtud de que encantará a los niños por su sencillez, su magia y la naturalidad de sus protagonistas a la vez que cautivará a los adultos por el enorme derroche de talento y oficio del que hace gala una vez más Hayao Miyazaki, un genio absoluto de la animación y el único que, desde su mítico estudio Ghibli, puede mirar hoy en día de igual a igual a la todopoderosa Pixar. Miyazaki pasa de modas: él hace tiempo que juega en otra liga.Ah, por cierto, la cancioncilla es de las cosas más simpáticas y pegadizas que hemos podido escuchar en una banda sonora en los últimos tiempos. Os aseguro que resulta difícil no dejarse llevar por su encanto y ponerse a tararear el estribillo...

jueves, junio 11, 2009

[Filmoteca] Dersu Uzala, amistad y naturaleza

El Jueves 11 de Junio en el Centro Cultural Alcazaba a partir de las 20:30 horas la Filmoteca de Extremadura proyecta dentro del ciclo de Cine y Medio Ambiente Dersu Uzala, una obra maestra del gran Akira Kurosawa que supone una gran oportunidad para todos aquellos que, como el que escribe estas líneas, jamás ha tenido hasta ahora la posibilidad de disfrutar de este hermosísimo filme en pantalla grande. Kurosawa obtuvo el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa en 1975 con esta historia de amistad y ecología basada en las experiencias reales del explorador y cartógrafo ruso Vladimir Arseniev junto a Dersu Uzala, un anciano cazador chino, nómada y animista, cuya actitud de profundo respeto por la naturaleza impresionó tanto a Arseniev que escribió un libro narrando sus viajes y aventuras por los terrenos inhóspitos de la taiga siberiana.Durante el transcurso de sus viajes, Dersu irá revelando a su amigo Arseniev los secretos de su pueblo, las vías especiales usadas por los animales, las tradiciones y las creencias de los indígenas de la taiga. Es una historia de vínculos: el que une a Dersu con su entorno y el que se forja entre Dersu y Arseniev. El film describe las expediciones de una patrulla de militares rusos a desconocidos rincones de Siberia situados al norte de Corea y al este de Manchuria, para trazar mapas topográficos. Guiados por el ingenioso Dersu, quien conoce la taiga como la palma de su mano, descubren sus misterios.Derzu Uzala es un humilde cazador, observador, de espíritu empírico, que vive su vida en plena naturaleza como una experiencia esencialmente emocional. En su cotidiano quehacer de cazador, descubre la felicidad en la vida simple. Representa el equilibrio entre la persona y el entorno, pues él mantiene el cordón umbilical con la naturaleza y siente el verdadero amor por todos los seres y elementos del planeta. Una cualidad que motivó al director a llevar a la pantalla la vida de un hombre que vive en armonía consigo mismo y con la naturaleza. Según Kurosawa: “La gente ha olvidado que el hombre es parte de la naturaleza. Acaban con ella ávidos como buitres. Eso hay que gritarlo a los cuatro vientos, algo que hago a través de esta película”Maksim Munzuk, el intérprete de Dersu Uzala, es en sí mismo un caso curioso: director y actor principal de uno de los teatros más importantes de Tuva, era asimismo cazador y según parece, imprimió al personaje muchas cosas que compartía con el mismo. Su peculiar forma de ser, a camino entre la profunda sabiduría que otorga el conocimiento de lo natural y la ingenuidad más desconcertante, es una de las claves por la que cualquiera que haya visto Dersu Uzala jamás olvida a uno de los personajes más carismáticos de la historia del cine contemporáneo. Es destacable asimismo la hermosa fotografía obra de Fyodor Dobronravor, que sabe sacar buen partido de los impresionantes parajes de la taiga, los sitios reales que recorrieron Arseniev y Uzala en sus múltiples viajes.Dersu Uzala siempre se nombra entre las obras más importantes del autor de clásicos como Los Siete Samurais, Yojimbo o Rashomon. Para Kurosawa siempre fue uno de sus proyectos más queridos – ya intentó llevar la novela al cine sin éxito 36 años antes, en 1939 – y además su realización le ayudó a superar una etapa clave de su vida: tras el fracaso comercial de Dodes-Ka-Den, Kurosawa estuvo sumido bajo una fuerte depresión que le condujo, tal y como confesaba en su propia autobiografía, a un fallido intento de suicidio en 1971. Dersu Uzala, financiada enteramente con capital soviético, fue su vuelta al cine y el inicio de la última etapa de su filmografía, que aun daría títulos como Kagemusha, Ran o Los Sueños.Debe hacer más de veinte años desde la última vez que vi Dersu Uzala, pero guardo un muy grato recuerdo de ella, de su belleza formal, de la hermosa historia de amistad que se forja entre esos dos hombres de culturas tan distintas, del impresionante mensaje de la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza que sigue siendo plenamente vigente hoy en día, el talento de Kurosawa para aunar todos esos elementos. Lo único que puedo deciros es que estoy deseando que lleguen las 20:30 horas de hoy para reencontrarme con Dersu Uzala, esta vez como se merece, en pantalla grande. Y vosotros deberíais aprovechar para hacer lo mismo.
Este artículo se ha elaborado con información procedente de los siguientes enlaces:
http://www.miradas.net/2005/n41/estudio/dersuuzala.html
http://www.encadenados.org/n31/kurosawa_dersuuzala.htm
http://www.terra.org/articulos/art01536.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Dersu_Uzala

lunes, junio 08, 2009

LOS MUNDOS DE CORALINE: Maravillas retorcidas al otro lado de la puerta

Atrapada entre el atronador ruido mediático de la última entrega de Terminator y el interés de los numerosos fans del best-seller Millenium 1: Los Hombres que No Amaban a las Mujeres y relegada de forma absurda entre semana a tan solo dos pases en horario infantil cuando es mucho más que eso, corre el riesgo de pasar desapercibida una auténtica joya estrenada el pasado viernes entre nosotros: Los Mundos de Coraline, deslumbrante adaptación de un cuento de uno de los autores más importantes de la narrativa fantástica contemporánea, Neil Gaiman, que ha llevado a cabo de forma magistral uno de los animadores más impresionantes y a la vez menos reconocidos del cine reciente, el gran Henry Selick.Selick es un caso curioso. Co-autor junto a Tim Burton de una obra maestra absoluta como Pesadilla Antes de Navidad (1993), ha tenido que soportar cómo el mérito por la misma se lo llevaba en exclusiva el conocido cineasta, a quien todos atribuyen su autoría en solitario; y ni siquiera el éxito de aquella maravilla de la animación stop-motion le abrió las puertas a futuros proyectos similares ya que la aparición de Pixar y su Toy Story desató la fiebre de la animación digital CGI con los resultados que todos conocemos. Los relativos fracasos de James y el Melocotón Gigante (1996) y Monkeybone (2001) parecían haber condenado a este amante de la animación tradicional imagen por imagen al ostracismo.Los Mundos de Coraline no solo es una dulce venganza y el regreso por la puerta grande de Selick: es la prueba evidente de que, contrariamente a lo que muchos piensan, la animación artesanal tiene su hueco más allá del mundo digital y puede conquistar al espectador siempre que esté al servicio de una buena historia y caiga en las manos de un autor capaz tanto de desplegar cantidades ingentes de imaginación como de no temblarle el pulso lo más mínimo al enlazar con una tradición que se ha venido perdiendo con el tiempo: no menospreciar la capacidad de los niños para entender los cuentos sin importar lo tenebrosos y oscuros que puedan resultar, algo que todos parecemos haber olvidado. Y es que Coraline es una película insólita, capaz de fascinar al espectador a la vez que juega con elementos nada banales.Una niña algo ignorada por sus padres encuentra una puerta en una pared que le permite trasladarse a un mundo idéntico al suyo excepto por el hecho de que todo parece responder a sus mayores deseos y que sus otros padres, tan solícitos y divertidos como ella imaginó, tienen botones en lugar de ojos. Remite a ese fecundo género de la realidad del otro lado del espejo, parecida a la nuestra pero al mismo tiempo deformada e inquietante que va desde la Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll al Laberinto del Fauno de Del Toro, pasando por El Mago de Oz, Las Crónicas de Narnia, El Viaje de Chihiro o incluso Matrix, mundos paralelos que ofrecen una versión distinta de nosotros mismos y de aquello que conocemos, una fantasía que sin embargo ha de estar claramente anclada en la realidad de tal forma que resulte reconocible y, quizás por ello, tan sugerente como aterradora.Es imposible resumir en unas pocas líneas las enormes virtudes de una película que resulta un absoluto festín para los sentidos: los planos son de una belleza sobrecogedora, su exquisito gusto por el detalle permitirá volver una y otra vez a ella en el futuro, el talento visual de Selick y la música de Bruno Coulais llevan en volandas al espectador por el terreno de la fantasía hasta un tramo final en el que la negrura, el drama y cierto toque de perversidad juguetona se adueñan de la función. Puede que su tono sombrío no provoque la emotividad y simpatía de propuestas más familiares pero no cabe duda que Los Mundos de Coraline es, especialmente gracias al formato 3-D del que saca no poco partido, una de las experiencias más maravillosas y arrebatadoras que uno puede ver en un cine en estos tiempos. No se la pierdan. Les aseguro que agradecerán el consejo.Este artículo aparecerá el lunes 8 de Junio en el periódico gratuito Voz Emérita


lunes, junio 01, 2009

THE VISITOR, Elogio de la Sencillez

El Lunes 1 de Junio a partir de las 20:30 horas en el Centro Cultural Alcazaba y poniendo el punto final al ciclo de cine MadeInUsa, el Cine Club Forvm proyecta la película The Visitor, escrita y dirigida por Todd Mc Carthy (Vias Cruzadas) e interpretada entre otros por Richard Jenkins - que fue nominado este mismo año al Oscar al Mejor Actor por su excepcional trabajo en esta película - y la actriz palestina Hiam Abbass (Los Limoneros, Paradise Now, Munich) y que narra la historia del profundo cambio que experimenta un maduro profesor de universidad sumido en una profunda crisis a raiz de su encuentro casual con una pareja de inmigrantes ilegales en Nueva YorkA veces pienso que, quizás por el tiempo transcurrido y la naturalidad con que hemos admitido la importancia de ese hecho en los años posteriores, se nos pasan por alto las profundas consecuencias que el 11-S tuvo para gran parte de la mentalidad norteamericana. Sufrir por primera vez en su territorio un ataque de esas dimensiones, más allá de permitir a la Administración Bush un buen puñado de desmanes en su desproporcionada y carente de casi toda lógica respuesta, con cuyas consecuencias aun seguiremos lidiando a lo largo de los próximos años, también hizo surgir el miedo al diferente, que algunos empezaran a considerar que quizás debieran revisarse las políticas que regulaban la inmigración, haciendo recortes en determinadas libertades civiles que siempre han estado orgullosos de defender, que en cierto modo se llegara a poner en duda esa vieja idea del crisol de culturas como uno de los pilares fundamentales de la fuerza de una sociedad multiétnica y multicultural forjada por personas provenientes de infinidad de países del mundo.
Hay muchos cineastas que en los últimos años han visto estos signos preocupantes, que han sido testigos de cómo la cultura del miedo ha provocado actos injustificables, que han querido levantar su voz para llamar la atención sobre la paradoja que supone defender un determinado estilo de la vida e incluso tratar de imponer ese modelo más allá de las fronteras estadounidenses mientras en el interior se descuidaban precisamente los valores que en gran parte sustentan ese modelo. Los hay, como Michael Moore en Fahrenheit 9/11, que lanzan panfletos incendiarios en forma de documentales con claros objetivos políticos. Los hay, como Robert Redford en Leones por Corderos, que se afanan por analizar y hacer comprender al espectador las distintas claves de esa nueva mentalidad surgida en estos años. Y los hay, como Todd Mc Carthy, que consiguen que esa denuncia no pase inadvertida al espectador colocándola no en primer plano sino al fondo de una historia pequeña, sencilla y hermosa.Desde las primeras escenas, reconocemos a la perfección a un personaje de las características de Walter. Un hombre gris y abatido, un profesor de universidad cuyo sentido de la vida lleva demasiado tiempo escapándosele entre los dedos tras la pérdida de su mujer, atrapado por la monotonía de una existencia anodina. Obligado de mala gana a viajar a Nueva York por motivos de trabajo, la sorpresa de Walter será mayúscula cuando se encuentre viviendo en su apartamento a una pareja de inmigrantes ilegales, un músico sirio que toca el djembe y una senegalesa que diseña y vende sus propias joyas en un mercadillo, a quienes les han alquilado dicho piso de forma fraudulenta. Tras el choque inicial, Walter permitirá que esa pareja, que no tiene donde ir, se quede en su casa. Y será su contacto con ellos lo que, poco a poco, revitalizará a Walter hasta el punto que empiece a recuperar el gusto por la vida.Cuando la realidad de la sociedad USA post 11-S se cuela por las rendijas de esta pequeña historia de redescubrimiento vital, Todd Mc Carthy consigue que su denuncia resulte de lo más efectiva. No necesita más que el enorme talento de un inconmensurable Richard Jenkins, la delicadeza con la éste dibuja la evolución vital de Walter a través de cosas tan simples como aprender a tocar el djembe, redescubrir viejas sensaciones ya olvidadas de la mano de Mouna – que hermosa es y que bien contada está esa incipiente historia de amor madura con el personaje que interpreta la maravillosa Hiam Abbass, la inolvidable actriz de Los Limoneros – o reafirmar su rebelión ante lo arbitrario, lo dolorosamente injusto para que todos seamos Walter en su viaje. The Visitor es una de esas historias pequeñas que acaban por hacerse grandes en el corazón y en la mente del espectador. Y es que hay veces que la sencillez de las cosas bien hechas es la mejor forma de conseguir películas verdaderamente importantes.

Este artículo, levemente modificado, aparece el lunes 01 de junio en el periódico gratuito Voz Emérita

lunes, mayo 25, 2009

EN EL VALLE DE ELAH: Sobriedad y dolor

Hoy lunes 25 de Mayo a partir de las 20:30 horas y dentro del ciclo Cine MadeinUsa, el Cine Club Forvm proyecta en el Centro Cultural Alcazaba la película En El Valle de Elah, escrita y dirigida por Paul Haggis (Crash) y protagonizada por Tommy Lee Jones, Charlize Theron y Susan Sarandon. El valle de Elah es según la Biblia el sitio donde David, armado con su honda y unas cuantas piedras salió al encuentro del gigante Goliat para enfrentarse a él en desigual combate y salir victorioso. Se lo explica Hank Deerfield, jubilado policía militar, al hijo pequeño de la detective que le está ayudando a resolver el caso de la desaparición de su propio hijo, un soldado que ha vuelto de Irak con un permiso. Y en la forma en la que lo narra, desgranando todas las supuestas virtudes que adornaron a David en su empeño, ese inteligente guionista y director llamado Paul Haggis nos está haciendo partícipes de cómo los más lúcidos conocedores de los horrores de la guerra pueden caer en la trampa de una metáfora que justifica los engañosos valores que sustentan esos conflictos.Hank Deerfield, un pétreo Tommy Lee Jones en el que probablemente sea el mejor papel de su carrera, no ostenta la condición de policía militar jubilado por casualidad. Muy al contrario, el viaje emocional de este personaje que ha hecho de la profesionalidad, los rituales y la fidelidad a unos valores los pilares fundamentales de su existencia, el itinerario moral que recorre mientras esos sólidos pilares comienzan a tambalearse ante una realidad desoladora sobre cuya construcción ha de asumir su propia cuota de responsabilidad es el verdadero tema de esta película y no, como uno podría pensar en un primer momento, la Guerra de Irak.De hecho, Irak no es sino el más allá, un infierno apenas entrevisto en unas pocas imágenes tomadas con un móvil y aunque su sombra planea en todo momento sobre esta película, bien podría haber sido Vietnam o cualquier otro conflicto del último siglo. A Haggis no le interesa hacer demagogia barata sobre la inconveniencia de una guerra insensata, ni manipular emocionalmente al espectador, ni subrayar la evidente tragedia que se desprende de sus precisas imágenes. Haggis indaga de forma respetuosa en el dolor de la pérdida hasta el punto de que las escenas más estremecedoras del filme están rodadas con una sobriedad y un sentido del pudor que bien podrían venir firmadas por el propio Clint Eastwood, un autor cuya influencia sobre Haggis, guionista de Million Dollar Baby o Cartas desde Iwo Jima, resulta en esta obra más que evidente.Al comienzo de la película Haggis nos explica que una bandera invertida en su mástil significa que aquel que la ha izado está pidiendo ayuda porque se encuentra en serios problemas. Hank enarbola de nuevo la bandera en la forma correcta, un gesto orgulloso y patriótico. Al final del viaje, Hank volverá a encontrarse ante esa bandera y su actitud frente a ella, como no podría ser de otra forma tras todo lo vivido, ya no puede ser la misma. Es una metáfora fácil, quizás la única licencia que se permite Haggis en una película modélica en su construcción, repleta de inteligencia y sentido, tan emotiva en algunos momentos – casi todos en los que comparten escena Tommy Lee Jones y Susan Sarandon – como dura de asimilar en la mayor parte de su metraje.
En El Valle de Elah es, en fin, una película inquietante. Con suavidad pero de forma implacable, nos hace descender a los infiernos del ser humano, a la forma en la que podemos embrutecernos, dejar salir al animal que todos llevamos dentro y a justificar sus actos en base a un universo moral ignominioso en el que la pérdida de una brújula que nos guíe se traduce en una falta de empatía con nuestros semejantes sin la cual los actos más terribles ya no resultan demasiado ajenos. Haggis consigue con esta magnífica película inscribir su nombre en esa fecunda tradición en la que con títulos como Senderos de Gloria, El Cazador o Apocalypsis Now, cineastas como Kubrick, Cimino o Coppola ya nos habían advertido sobre ello.

Este artículo, con leves modificaciones, se publica el lunes 25 de Mayo en el periódico gratuito Voz Emérita

lunes, mayo 18, 2009

El Ataque de los Robots de Nebulosa-5, un corto deslumbrante

El XV Festival de Cine Ibérico de Badajoz concedió el pasado domingo su premio Onofre al mejor corto al esplendido El Ataque de los Robots de Nebulosa-5 del ilicitano Chema García Ibarra , dejando para el The End de Eduardo Chapero Jackson el segundo premio del certamen. La verdad es que me he alegrado mucho. Hace ya varios meses que descubrí, gracias al blog de Nacho Vigalondo, esta deslumbrante joya que narra en primera persona y en blanco y negro, con una omnipresente voz en off y una insobornable puesta en escena compuesta única y exclusivamente de planos fijos, la tensa espera a la venida de una raza de robots del espacio exterior que aniquilarán todo rastro de vida humana sobre la Tierra. Bueno, toda excepto al parecer un descampado donde cagan los perros cerca de la casa del protagonista y narrador de la historia. Son seis minutos y medio de puro talento, un corto que por momentos es algo así como un cruce imposible entre un elaborado sketch de Muchachada Nui y el David Lynch de Cabeza Borradora. Es tierno, es cruel, es original, es extraño... Es, en suma, estupendo. Disfrutadlo

Por cierto, El Ataque de los Robots de Nebulosa-5 ha ganado un montón de premios en un puñado de festivales, pero merece la pena destacar que consiguió una mención especial en Sundance y que ahora mismo está en la Sección Oficial de... Cannes

domingo, mayo 17, 2009

LOBEZNO y STAR TREK: De Orígenes y Refundaciones

Coinciden en cartelera dos superproducciones que comparten algunos elementos comunes: ambas indagan en el pasado de personajes muy conocidos por el gran público por su pertenencia a sagas de gran éxito, ambas cuentan con directores noveles que sin embargo ya habían dado muestras de su capacidad en trabajos previos y, por supuesto, ambas afrontaban el reto de salir airosas tanto de las enormes expectativas generadas por la industria – es decir, el dinero – como las de los acérrimos fans de los personajes, celosos guardianes de su esencia y a los que conviene no desairar demasiado.

Lobezno es un spin-off, una película surgida al abrigo del éxito del personaje en la franquicia previa de los X-Men. El carisma de este amnésico mutante de afiladas garras, mal genio considerable y un factor de curación que lo hace prácticamente imposible de matar, solo comparable al de Spiderman en los comics Marvel que le vieron nacer, hacía inevitable que Hollywood lo situara como protagonista absoluto de una superproducción que intentara explotar el enorme potencial de un personaje estupendo. Sin embargo, el sudafricano Gavin Hood convierte su película en un quiero y no puedo de lo más descorazonador, una obra que fracasa por partida doble: ni consigue configurarse como algo más que el habitual entretenimiento superheroico al uso ni aporta la profundidad necesaria a un personaje cuya bien conocida dualidad animal y su lucha interior para no ceder a sus instintos, que tanto juego podría haber dado, apenas queda levemente apuntada a favor de un dudoso y confuso sentido del espectáculo.Hugh Jackman encarna con notable convicción a Lobezno – aunque hay que reconocer que es su antagonista Liev Schreiber quien atrae todas las miradas con su feroz Dientes de Sable – pero todo su entusiasmo no es suficiente para compensar la dispersión dramática que supone la acumulación de mutantes anodinos que pasan de puntillas por la pantalla restando interés en lugar de sumarlo. Tan entretenidilla como olvidable, resulta curioso que Lobezno comparta con la reciente Watchmen un destello de genio en esos títulos de crédito iniciales que muestra el paso de los protagonistas por infinidad de conflictos bélicos como una serie de violentas postales, un arranque esperanzador que por desgracia se diluye con demasiada rapidez dando lugar a una película fallida y desangelada.Star Trek es sin embargo otra cosa: la difícil tarea de insuflar nueva vida a una saga lastrada por años de películas planas y soporíferas recayó sobre los hombros de J.J. Abrams, un tipo que declaró desde un primer momento su desinterés rayano en la ignorancia sobre el universo trekkie pero que contaba a su favor con ser el creador de series de culto como Alias y Perdidos y haber demostrado un excelente olfato como renovador del género fantástico produciendo la excelente Monstruoso. Abrams ha refundado la mitología de Star Trek echando atrás la mirada en busca de los primeros pasos de esos personajes emblemáticos y convirtiendo esta aventura inicial de los Kirk, Spock y compañía en una espectacular space opera que en el fondo bebe más del universo que Lucas forjó para su Star Wars que de la mítica serie de Gene Rodenberry de la que esta película es algo así como un musculado capitulo cero.Los personajes están ahí, Abrams mantiene intactas sus señas de identidad y los trata con respeto, tirando del guiño nostálgico cuando es necesario pero insuflándoles nueva energía. Toda la película se beneficia de un ritmo trepidante que consigue enganchar al espectador y lo que es más sorprendente, mirar con nuevos ojos a una saga que muchos dejamos por imposible hace años. El modélico enfoque del talentoso Abrams es el espejo donde debería mirarse en el futuro cualquier proyecto que pretenda revitalizar una franquicia alicaída.


Este artículo, levemente modificado, aparecerá el Lunes 18 de Mayo en el periódico gratuito Voz Emérita

viernes, mayo 15, 2009

FILMOTECA: La Leyenda del DJ Frankie Wilde

A veces viene bien dejarse caer por el cine a ver una película que en principio no parece convencerte mucho. Puedes llevarte sorpresas agradables. La Leyenda del DJ Frankie Wilde, una peli del 2004 que se estrenó en España en el 2008 y que tuvimos ocasión de ver ayer en la Filmoteca resultó ser uno de esos casos. A priori, la sinopsis de la película no hacía de ésta un producto demasiado apetecible porque la verdad, ver una película sobre un DJ de éxito que se queda sordo y que consigue sobreponerse a semejante trauma no era algo que me apeteciera demasiado ver. Rebuscando información por internet para el programa de radio me tope con esta reseña de Oscar Martínez, le eché un ojo al psicotrónico trailer de la misma, y me animé a verla a pesar de que a un servidor el rollo discotequero y pasado de vueltas no le atrae lo más mínimo y menos después de la muy insoportable Mentiras y Gordas, con la que ya consideraba mi cuota anual cumplida en este 2009 en lo que al mismo se refiere.Mira tú por donde, me tope con una peli curiosa, original y bien estructurada que me entretuvo bastante. No es exactamente un mockumentary porque a pesar de la presencia de algunos famosos DJ y miembros de la industria musical que hablan del tal Frankie Wilde como si en realidad hubiera existido, Michael Dowse se limita a seguir el modelo que ya utilizara Woody Allen en Acordes y Desacuerdos (Sweet and Lowdown, 1999) para retratar al ficticio guitarrista de jazz Emmet Ray. El resultado, como entonces, es una película de ficción que no esconde nunca su condición y que juega con un espectador que sabe de antemano las reglas del juego. La película empieza siendo un producto decididamente feísta, con un Paul Kaye esplendido interpretando a ese DJ en plena espiral de autodestrucción a los sones de una potente BSO, conformando una peli que a ratos parece una secuela aplicada del universo de Irvine Welsh (Trainspotting, The Acid House) con todos los excesos (y divertimentos) que suelen poblar sus guiones.Sin embargo la película entra enseguida en el drama a través de la visualización de la sordera congénita que aqueja a su protagonista y que amenaza con desposeerlo de todo lo que para él es importante. Es quizás en la minuciosa descripción de la desesperación que se apodera del personaje donde estén los mejores momentos de la película. Dowse consigue con una cuidada mezcla de efectos sonoros y apoyándose siempre en la muy sólida interpretación de Paul Kaye que el espectador pase de sentir la normal repulsión por semejante descerebrado a aceptar cierta empatía con su tragedia y eso a pesar de que la actitud entre negacionista y borde de Frankie hace que uno tenga ganas en más de una ocasión de subirse a la pantalla y atizar un par de hostias al sujeto a ver si consigue que entre en razón.Uno de los aciertos de la película está en homenajear abiertamente una de mis películas de culto, Donnie Darko, con la presencia tan aterradora como divertida de un enorme y feroz tejón con el hocico embadurnado de cocaína, un delantal rosa y una varita mágica en la mano izquierda que es la nada sutil metáfora de los problemas de Frankie con las drogas. Como sucediera con el inquietante conejo de Donnie Darko (aunque sin ese nivel de brillantez, claro), el tejón representa la parte oscura de la que Frankie tendrá finalmente que liberarse en una catarsis que Dowse visualiza sin andarse con rodeos y que pondrá fin a una desquiciada reclusión digna de los mayores delirios de un Howard Hughes cualquiera, reclusión que por cierto remite de nuevo al universo Welsh plasmado por Boyle en Trainspotting ya que poco se diferencia el delirante encierro de Frankie con el que sufría entonces el personaje de Ewan McGregor para superar su síndrome de abstinencia de la heroína.Tiene mucho menos interés el último tramo de la película, en la que un Frankie decidido a cambiar su destino consigue la redención gracias a una joven sorda que le enseña a leer los labios y a un ingenioso sistema con el que consigue, pese a su sordera, volver por sus fueros como exitoso mezclador de música e incluso DJ. La historia de autosuperación personal con mensajito incluido, aparte de sabida, dinamita gran parte de la saludable incorrección política que preside el tono del filme hasta el momento y convierte a un personaje amoral y bastante destroy en un feliz miembro del rebaño, convencional e integrado, lo que al que escribe estas líneas le produjo una indigesta sobredosis de moralismo. Pese a todo, La Leyenda del DJ Frankie Wilde es una película estimable que ha sabido mezclar de forma inteligente un buen puñado de referentes para conseguir una obra curiosa, no del todo lograda pero desde luego a ratos interesante que deja para el recuerdo un magnífico trabajo de Paul Kaye en el papel principal. Y la imagen tenebrosa de un horripilante tejón vestido con un delantal rosa dispuesto a darte una soberana paliza si amenazas con dejar las drogas. Es para pensarselo.

martes, mayo 12, 2009

Cinemerida en Conecta-T de Canal Extremadura TV

Hace ya algunas semanas recibí un mail de Ros Multimedia, una productora extremeña que tenía la intención de llevar a cabo un reportaje sobre CineMérida, este blog, para el programa de divulgación sobre informática y nuevas tecnologías Conecta-T que se emite en Canal Extremadura TV todos los domingos a las 15:00 y que tiene una sección llamada Blogueros en la que, claro está, llevan a cabo reportajes sobre blogs creados por extremeños que tratan de las más diversas cosas.

Una vez superado el momento inicial de pensar que se trataba de una tomadura de pelo, rellené el cuestionario que se me adjuntaba – que me obligó a recordar como surgió el proyecto de CineMérida y a retrotraerme aun más atrás a mis inicios con el cine, un ataque de nostalgia en toda regla – y quedé con las responsables del rodaje en el espacio que mejor se adaptaba al mismo, el Auditorio del Centro Cultural Alcazaba donde se proyectan las películas del Festival de Cine Inédito de Mérida de la Filmoteca de Extremadura y de los distintos ciclos que el Cine Club Forvm lleva a cabo a lo largo del año. El resultado de dicha grabación, una experiencia de lo más curiosa por la inevitable sensación de extrañeza que siempre provoca verse a uno mismo reflejado en la pantalla, se emitió el pasado domingo y bueno, supongo que pese a mis lógicos temores, no quedó mal del todo.

A la espera de que un alma caritativa lo cuelgue en Youtube o algún formato similar que permita compartirlo en CineMérida, lo único que puedo hacer de momento es pasaros el enlace al podcast del programa que supongo que estará colgado un par de semanas. Tened en cuenta, eso sí, que el reportaje está en la segunda mitad del mismo, una vez pasados 16 minutos desde su comienzo. Así que armaros de paciencia si queréis echaros unas risas con las tonterías que digo, pobladas de forma constante por demasiados adverbios que terminan en “-mente”...

domingo, mayo 10, 2009

ELEGY: Deseo, vejez, amor y miedo


Dance Me to the End of Love - Madeleine Peyroux - BSO de Elegy

El Lunes 11 de Mayo a partir de las 20:30 horas el Cine Club Forvm proyecta en el Centro Cultural Alcazaba dentro del Ciclo de Cine MadeInUsa la película ELEGY, adaptación de la novela corta de Philip Roth "El Animal Moribundo", dirigida por Isabel Coixet y protagonizada por Ben Kingsley, Penélope Cruz, Dennis Hooper, Patricia Clarksson y Peter Sarsgaard.

Hay cineastas que repiten sistemáticamente una serie de temas y obsesiones a lo largo de su filmografía. En el caso de Isabel Coixet, sus dos grandes temas no son otros que el amor y la muerte. El amor en su cine es desgarro, melancolía, miedo ante la pérdida. Los personajes que pueblan sus películas aman de forma desesperada, son mejores porque aman y no saben amar de otra forma que no sea desde esa entrega romántica que muy a menudo lleva aparejada un considerable dolor. La enfermedad y la muerte, por otro lado, son habituales compañeras de viaje, están en el horizonte, condicionan, alteran y a veces sirven de motor para que sus personajes cambien de modo sustancial sus vidas.Elegy, adaptación de la novela El Animal Moribundo de Philip Roth, autor de un universo literario brutal, misógino, descarnado y sexualmente explícito que en principio parecía encajar mal con el de la realizadora catalana, posee una virtud indiscutible: Coixet ha sido capaz de traerse a su terreno e insuflar su desgarrado romanticismo a ese universo, hasta el punto de conseguir que su primera película basada en un guión ajeno sea reconocible y encaje a la perfección con el resto de su filmografía.Coixet narra el deseo que se desata entre un profesor maduro que utiliza la cultura y su superioridad intelectual para atraer a sus alumnas universitarias, sin dejar nunca que ninguna mujer se le acerque demasiado, y una joven estudiante fascinada y fascinante, belleza turbadora capaz de hacer tambalear los cimientos del hasta entonces sólido mundo del profesor y lanzarlo a una espiral de miedos e inseguridades. Es una historia de amor compleja bajo cuya frialdad solo aparente arde todo un océano de emociones.Ben Kingsley realiza un trabajo soberbio interpretando a David Kepesh, ese animal moribundo que usa del sexo para no enfrentarse al dolor y a la muerte, que huye y teme a su edad, un hombre que pasa de la negativa intelectual a aceptar sus sentimientos a reconocerse entregado a ellos, recorriendo el descenso al abismo de los celos, la inseguridad y el miedo. Desde la sobriedad interpretativa y haciendo del uso de la mirada y de la elocuencia de sus silencios sus mejores armas, Kingsley ofrece un recital dando vida a ese hombre atrapado en su propia obsesión y en sus contradicciones, tan aparentemente seguro como en el fondo dolorosamente frágil.

Pero no menos importante es el trabajo de Penélope Cruz como Consuela, ese bello objeto del deseo que representa la fascinación pero también la honestidad, la franqueza de los sentimientos. No solo aguanta el tipo ante Kingsley sino que demuestra una vez más que, cuando está bien dirigida, es una excelente actriz capaz de transmitir toda la complejidad de un personaje a la vez sincero, desbordante, apasionado e impredecible, alguien que, a diferencia de David, sí asume los riesgos de un amor difícil y que, como él, también esconde bajo la fuerza que le dan sus sentimientos, una vulnerabilidad que él, deslumbrado por su belleza, es incapaz de ver.Kepesh no solo evoluciona por su relación con Consuela, sino por su relación con otros tres personajes - el hijo, el amigo, la amante – tan breves como esenciales para comprenderle. Coixet se aplica en una puesta en escena elegante, que usa de maravilla la música – y su ausencia en momentos clave - para envolver al espectador en esta notable propuesta que toca multitud de temas apasionantes, pero que en el fondo nos habla del miedo. Miedo a envejecer y morir solo, miedo a la entrega, miedo a amar. El amor y el sexo no redimen si uno no se entrega a ellos por completo, sin condiciones. A menudo lo olvidamos pero conviene recordarlo de vez en cuando como algo a lo que todos deberíamos aspirar.

Este articulo, levemente modificado, aparecerá el lunes 11 de Mayo en el periódico gratuito Voz Emérita

lunes, mayo 04, 2009

BAFF 2009 y III: All Around Us y Plastic City

Mi última jornada en una ciudad que se despertaba hoy resacosa y feliz a una mañana esplendida – que he aprovechado para darme un soberano paseo por sus múltiples atractivos – se componía de otros dos filmes que competían en la Sección Oficial por el codiciado Durian de Oro, dos obras en principio sumamente diferentes entre sí tanto a nivel temático como estilístico que prometían una despedida del certamen cuanto menos interesante. La verdad es que por desgracia ninguna de ambas estuvo por diferentes motivos a la altura de mis expectativas, pero he de insistir en que pese a ello este Festival me parece sumamente atractivo y estimulante para todo amante del cine que busque propuestas arriesgadas, originales y diferentes, propuestas que por desgracia rara vez llegarán al espectador medio por las vías habituales.
ALL AROUND US (Ryosuke Hashiguchi, Japón): Enfrentándose a la Pérdida

Dos detalles nada desdeñables avalaban esta producción centrada en los avatares que sufre una joven pareja japonesa a lo largo de varios años. El primero era el haber obtenido el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Deauville. El segundo, que su actriz principal Tae Kimura había ganado por su trabajo en esta película el equivalente al Goya a la Mejor Actriz de la Academia Japonesa de Cine de este mismo año. All Around Us narra la complicada relación de pareja de Kanao y su esposa. Kanao es un joven algo apocado y resignado, el típico hombre tranquilo algo colonazos, que pasa gracias a su talento como dibujante de trabajar en un puesto de reparación de calzado a convertirse en uno de esos ilustradores que trabajan en los juzgados haciendo retratos al natural de los acusados para los noticiarios. Su mujer, mucho más inquieta y decidida, trabaja en una editorial, tiene programada la existencia de ambos hasta el punto que decide de antemano sobre un calendario los días que tendrán sexo y, para felicidad de ambos, acaba de conseguir su sueño de quedarse embarazada.Ambos se compenetran bien y tienen una de esas relaciones que pese a su disparidad de caracteres parece bien equilibrada en lo esencial. Sin embargo, la muerte natural de su bebé de pocos meses sume en una profunda depresión a la mujer y provoca una crisis de incalculables consecuencias, amenazando con destruir esa relación de pareja hasta los cimientos. Capeando el temporal como puede y centrándose en su trabajo – que le permite ver de cerca de los elementos más peligrosos de la sociedad, criminales y desequilibrados de todo tipo capaces de los actos más horribles, lo que en cierto sentido le hace ser consciente que, pese a todo, hay una realidad aun más oscura que la que él y su mujer están atravesando- Kanao intenta aferrarse a lo poco positivo que resta de su relación mientras su esposa va hundiéndose progresivamente en la negrura.Esta película del para mi desconocido Hashiguchi, que trabaja sobre un guión propio, es uno de esos casos en los que se dispone de elementos interesantes con los que construir una historia interesante, pero en la que el realizador acaba por perder un poco la perspectiva y, gustándose no poco a si mismo, caer en cierta reiteración que alarga de modo innecesario el metraje hasta unos a todas luces excesivos 140 minutos a lo largo de los cuales asistimos a los denodados esfuerzos de esta joven pareja por salir adelante pero de un modo casi individual, dejando que reine la incomunicación entre ambos y perdiendo así la fuerza que da el otro para encontrar la salid del pozo. Si a eso sumamos unos familiares que lejos de servir de ayuda no hacen sino lastrar aun más con su actitud a ratos intransigente y a ratos simplemente egoísta sobre los más diversos asuntos, nos encontramos con un filme que la verdad por momentos parece ofrecer poca o ninguna luz al final del tunel.Sin embargo, lo mejor de la propuesta no es tanto la descripción del drama como la naturalidad inicial con la que se nos presenta la pareja – la divertida escena inicial en la que Kanao llega a casa tarde y algo puesto de copas y su esposa le exige que cumpla con el sexo que tenían programado, lo que da lugar a una divertida disertación sobre los extraños mecanismos para “meterse en situación” resulta de lo más logrado de la función – y las transiciones temporales brillantemente resueltas desde el punto de vista narrativo gracias a un inteligente uso de las elipsis. Sin embargo, el conjunto pierde fuerza según su realizador se detiene en divagaciones que poco aportan a lo ya expuesto – como la innecesaria sucesión de casos en el juzgado – o no acierta a sacar todo el partido que puede de determinados elementos como sucede con el tema familiar. All Around Us resulta a ratos interesante y cuenta, eso si, con una excelente interpretación de su actriz protagonista, una Tae Kimura en estado de gracia en varias secuencias claves, pero carece del rigor y la fuerza dramática deseable para ser una obra algo más que simplemente correcta.

En cualquier caso, All Around Us resultó ser con todos sus defectos una mucho mejor película que Plastic City, infumable pastiche presentado por el hongkongés Yu Lik-Wai que a priori parecía una propuesta interesante por lo bizarra – mafiosos operando en un Sao Paulo extrañamente multicultural donde, según parece, no resulta extraño que la comunidad inmigrante japonesa lleve a cabo todo tipo de negocios, ya sean o no legales – y que termina por despeñarse por el precipicio gracias a una indigesta mezcla de referencias narrativas que van de la inevitable Ciudad de Dios al cine de gangsters de Scorsese pasando por el 300 de Zack Snyder o El Fuego de la Venganza de Tony Scott, un totum revolutum insufrible que no se salva ni siquiera por un esforzado trabajo de fotografía que cambia constantemente de estilo o una curiosa BSO que trata de dotar de cierto empaque a una obra condenada de antemano por un guión simplemente desastroso.Plastic City cuenta la historia de Yuda, un capo chino que opera desde hace tiempo en Sao Paulo con una organización dedicada al género robado que actua con el beneplácito de las autoridades locales. Su hijo adoptado y heredero, Kirin, le sirve fielmente y todo marcha tan bien que empiezan a atraer la atención de otras organizaciones de emigrantes que pretenden introducirse en el mercado, por las buenas o por las malas. Cuando la mafia china compra a los políticos locales y estos empiezan a maniobrar para sacar a Yuda y Kirin de la foto, estos intentarán oponerse con lo que se desatará la inevitable guerra de bandas que tendrá un amplio coste para ambos, tanto en lo económico como en lo personal.Así contado, Plastic City bien podría haberse configurado como una extravagante versión brasileña del cine de mafias de un Johnnie To cualquiera, pero por desgracia Yu Lik Kai parece más interesado, como las copias de productos caros que venden sus protagonistas, en demostrarnos lo bien que es capaz de copiar los múltiples estilos visuales de las más distintas procedencias que nutren la película – lo de la batalla entre bandas al más puro estilo 300 en lo alto de un extraño monumento es de auténtica traca – que en trabajar un guión algo coherente, en la errónea creencia que la presunta potencia visual de sus imágenes, muchísimo menos interesante de lo que él mismo cree, podrá salvarle el día. Y va a ser que no, porque el naufragio es de tal categoría que es la única ocasión en la que he pensado qué demonios pintaba esta película en una Sección Oficial hasta el momento intachable. Quizás a mi se me escapen sus atractivos, solo evidentes en la espectacular figura – que no en sus dotes interpretativas - de una tal Taina Müller que en sus por desgracia escasas apariciones en pantalla como novia de Kirin, inunda de sensualidad la pantalla. En fin, un desastre considerable cuyo alucinante desenlace, en medio de una aldea indígena perdida del Amazonas donde no me pregunten muy bien por qué acaban los dos protagonistas, provocó un considerable y más que justificado cachondeo por parte de los espectadores, que bastante hicieron con aguantar estoicamente semejante despropósito hasta el final.Y hasta aquí mis experiencias con el Baff de este año, un festival estupendo al que, estoy convencido, regresaré en un futuro. No quiero despedir estas crónicas sin expresar mis más sinceros agradecimientos al equipo de 100.000 Retinas que organiza el BAFF y muy especialmente tanto a Santi Gil y a Arturo en el área de acreditados como a la directora de programación Amaia Torrecilla, cuya disponibilidad y buen hacer hicieron de mi breve estancia en Barcelona una experiencia aun más agradable. Gracias, amigos.

domingo, mayo 03, 2009

BAFF 2009 II: The Rainbow Troops y Breathless

En la segunda jornada del BAFF se me ha presentado una posibilidad curiosa: ver de nuevo la maravillosa Still Walking de Hirokazu Kore-Eda, la película que clausuró el año pasado el Festival de Cine Inédito de Mérida, una de las pocas obras presentes en el Baff que cuentan con distribución en España – Golem tiene pensado estrenarla el próximo 19 de junio, casi seis meses después de nuestros pases – y gracias a la cual ayer pude presumir un poco “Ah, si, Still Walking es buenísima… de hecho cerré con ella en Mérida en diciembre pasado, no os la perdáis ¿eh?” he soltado un par de veces a los incautos de mis interlocutores que afortunadamente no me han pegado ante semejante exhibición de prepotencia. En fin, que al final no he cometido ninguna locura (aunque juro que no me hubiera importado lo más mínimo ver esta joyita de nuevo, que conste) y ante la falta de pelis de Sección Oficial a primera hora, he cambiado el Rex por el más coqueto Aribau y, en la sección Focus, me he metido a ver la que creo es la primera producción indonesia que he visto en mi vida.

THE RAINBOW TROOPS: Buenos sentimientos al estilo Hollywood

Película basada en un famoso best-seller que ha vendido medio millón de ejemplares en su país, The Rainbow Troops narra la historia de una escuela musulmana extremadamente pobre que con apenas diez alumnos procedentes de las familias más humildes de la zona - convirtiéndose así probablemente en los primeros miembros de la misma en ser escolarizados en lugar de trabajar con sus padres o ayudar en los negocios familiares como suele ser tradicional en los países del sudeste asiático – consigue salir adelante gracias al tesón de sus idealistas profesores y, pese a las muchas dificultades que encuentra en su camino, conseguir que esos niños reciban una educación más pendiente de los valores morales que de los conocimientos que pueda servirles para el resto de sus vidas.
Riri Riza, un director que ha estrenado en el Baff tres de sus películas anteriores, no engaña a nadie: The Rainbow Troops es una de esas películas de buenos sentimientos pobladas por niños que, hecha en otras latitudes, bien podría haberse llamado Los Chicos del Coro. Con un argumento tan sencillo como efectivo gracias a que sigue un modelo de probada efectividad que no duda un instante en utilizar cuanto recurso sensiblero tiene a su alcance, The Rainbow Troops acaba por hacerse, con todos sus defectos, una película simpática gracias a dos cosas: la puesta en escena, clásica y sin embargo elegante – solo chirrían algunas visiones oníricas de ciertos sueños de sus protagonistas como un par de números musicales metidos con calzador y alguna fantasía amorosa sacada de madre – que da lugar a una más que correcta factura visual y el encanto de los chavales protagonistas, actores no profesionales que, como también sucede en títulos más renombrados (Slumdog Millionaire es el último ejemplo) hacen de su naturalidad un arma poderosa para ganarse por la mano al espectador.Además, hay un valor añadido en esta película que tiene que ver con el hecho de que está enfocada a transmitir a la población de Indonesia las ventajas de recibir una educación, algo que intuyo que aun debe ser fuente de conflictos en un país rico en recursos pero a la vez repetidamente golpeado por la fuerza de la Naturaleza cuyos habitantes más de una vez se habrán visto en la disyuntiva de enviar a sus hijos a la escuela o hacerles trabajar para sacar adelante a sus familias. Visto de esa forma, algunos de los burdos recursos dramáticos vistos una y mil veces en el cine y utilizados sin ningún recato por sus responsables parecen algo más perdonables…

BREATHLESS (Yang Ik-June, Korea del Sur): Violencia con sentido.

Tras haber cosechado algunos premios y excelentes críticas en su paso por los Festivales de Rótterdam y Las Palmas, una de las películas a priori más interesantes a concurso en la Sección Oficial del Baff era sin duda esta Breathless, opera prima escrita, dirigida y protagonizada por Yang Ik-Kune, un actor conocido en su país pero absolutamente desconocido en Occidente que, sin experiencia previa conocida como realizador, ha conseguido una más que notable película, arriesgada tanto en su temática como en su lenguaje visual, que consigue primero desconcertar al espectador con su violencia desatada para después engancharlo a un personaje fascinante.

La entrada en escena de Song-Hoon es brutal: interviene en una pelea de novios sacada de madre pegándole una brutal paliza al novio y recriminándole su actitud para inmediatamente después golpear y vejar igualmente a la chica por dejarse abusar de esa forma. Poco después, descubrimos que el oficio de Song-Hoon es el de un vulgar matón al que pagan para cobrar deudas, reprimir manifestaciones o cualquier trabajito que requiera cierta dosis de brutal violencia, pero éste no discrimina, ya que lo mismo atiza a los deudores como a sus “compañeros de oficio”. Uno intuye que detrás de semejante violencia verbal y física – que simplemente deja al espectador boquiabierto hasta el punto que uno acaba por reírse, acaso en defensa propia, de los desmanes de semejante elemento – debe esconderse un pasado tremendo pero no será hasta la llegada de Yeon Huei, una adolescente maltratada en casa por un padre y un hermano también violento, y la peculiar relación, igualmente establecida en términos algo brutales, que forma con ella y que acaba por configurarse como un vinculo familiar alternativo para ambos, que empecemos a descubrir lo que se esconde en el interior de Song-Hoon.

La verdad es que cuesta enumerar las virtudes de esta película que, ojo, bien puede no ser plato de gusto para todos los estómagos y es que esa “bonita ultraviolencia que nos mata de risa” que proclamaba el Alex de La Naranja Mecánica puede tocar la sensibilidad de muchos. Pero no cabe duda que este tal Yang Ik-June es un tipo al que convendrá seguir muy de cerca ya que esta Breathless es una de las obras más libres, atrevidas y brillantes que he podido ver en un debutante hace tiempo. Su trabajo tanto delante como detrás de la cámara es impecable: en lo formal juega con las posibilidades del video digital para crear una puesta en escena muy cercana a los actores pero nada mareante, muy bien medida y con un excelente sentido del timing tanto en el lado cómico como en el dramático. Por otra parte, impresiona su trabajo como actor, dando forma a un personaje que, no nos engañemos, es una bestia en muchos aspectos, pero a la que acabas por comprender según va evolucionando su relación con los que le rodean, ya sea un jefe antiguo amigo de la escuela con el que tiene una relación llena de complicidad, la descarada adolescente capaz de fascinarlo precisamente porque no se arruga ante él y es capaz de plantarle cara, esa media hermana que hace lo imposible por crear algún vinculo familiar con él o ese pequeño sobrino al que insulta y provoca a la vez que se desvive por él.Pero es que además Breathless tiene un excelente guión, obra asimismo del tal Yang Ik-June que sabe llevar al espectador por todo ese viaje sin dejar ni un solo cabo suelto por el camino, repleto de excelentes diálogos a menudo poblados de un desconcertante humor negro y que funciona tanto a nivel dramático como en su contundente denuncia de un tema, el de la violencia doméstica ejercida tanto con las esposas como con los hijos, que según parece es un tema todavía tabú dentro de la sociedad coreana. Es una verdadera lástima que esta estimulante película, que entiendo que no es fácil de vender comercialmente, no tenga todavía distribución en España. Mucha gente se perderá una de las obras más interesantes surgidas de esa al parecer inagotable fuente de talento que resulta ser el cine coreano.Como anécdota, reseñar que al pobre Yang Ik Kune lo primero que le pasó nada más llegar a la Ciudad Condal fue que le birlaron la bolsa donde llevaba todos sus cosas, razón por la cual durante la presentación de su película en el Rex hizo un llamamiento público para ver si algún alma caritativa conseguía devolverle al menos el pasaporte. Sin embargo y haciendo gala de su profesionalidad y de un muy buen talante, hay que decir que este hombre extremadamente amable – la verdad es que, frente a él, cuesta muchísimo verle como el animal que poco antes había desplegado en pantalla generosas raciones de violencia verbal y física – demostró estar encantado de participar en el BAFF y de responder a cuantas cuestione le plantearon tanto el público como diversos periodistas. Personalmente, tuve ocasión de intercambiar impresiones con el en el Hotel Casanova donde se alojaba y me pareció un hombre muy interesante. Conviene seguirle la pista.Bueno, tras la exhibición dada por el Barça en el Bernabeu – perdónenme la digresión futbolera, pero a cualquier amante de ese deporte, madridistas incluidos, no le puede pasar desapercibida la obra de arte que ayer bordó este maravilloso equipo liderado por Guardiola y Xavi – Barcelona es una ciudad feliz que lo celebra como si de un título se tratara. Mañana será mi último día en el BAFF con el melodrama japonés All Around Us de Ryosuke Hashiguchi y la extrañísima co-producción entre Hong-Kong, Japón, Francia y Brasil Plastic City de Yu Lik-Bai, al parecer una película sobre mafiosos chinos establecidos en Brasil que promete cierta originalidad. Veremos.

sábado, mayo 02, 2009

BAFF 2009 I: Serbis de Brillante Mendoza y Nanayo de Naomi Kawase

La carta de presentación de la programación de la 11ª Edición del BAFF – Barcelona Asian Film Festival – hace un recordatorio al destartalado e inmenso cine de Goodbye Dragon Inn (Tsai Ming Lian, 2003) para, uniéndolo a otro cine enorme e igualmente destartalado, el que aparece en la película Serbis de Brillante Mendoza, llamar la atención sobre el triste fenómeno de la desaparición progresiva en nuestras ciudades de esas salas de cine grandes, llenas de butacas, no siempre cómodas pero llenas de encanto donde muchos hemos forjado gran parte de nuestra cinefilia. Esa reivindicación del cine como “espacio romántico y reducto de resistencia” teñido con no poca nostalgia se materializa en una de las sedes principales de este hermoso festival, la sala Rex, un viejo cine “como los de antes” que aun resiste, supongo que heroicamente y con no poco sacrificio, el signo de los nuevos tiempos, con sus más de 500 butacas, su palco superior y esa peculiar atmósfera que, créanme los emeritenses que estén leyendo estas líneas, me transportó ayer de inmediato al añorado Cine Mª Luisa de mi infancia donde tomaron forma tantos sueños.
El BAFF cumple 11 años. Tenía ganas desde hacía mucho tiempo de acudir a un festival que se esfuerza por traer lo mejor de un cine, el asiático, que salvo raras excepciones, nunca encuentra distribución en España. Triste paradoja, siendo el cine asiático - por más que esta etiqueta no sirva para abarcar semejante enormidad y diversidad de cinematografías salvo de un modo puramente geográfico - el más libre, pujante e innovador que se hace ahora en el mundo. Barcelona tiene la inmensa suerte de contar durante una semana con un Festival que entre su Sección Oficial y sus tres secciones paralelas (Asian Selection, Emergentes y Focus Sudeste Asiático) suma más de una cincuentena larga de títulos que sirven para tomarle el pulso actual a las nuevas tendencias que nos llegan de ese Oriente que sigue siendo demasiado lejano. Desde los títulos más comerciales a los más extremos experimentos narrativos, pasando por un puñado de obras premiadas en los más prestigiosos festivales del mundo, el BAFF me parece un festival tan fascinante como apetecible, que me encantaría disfrutar hasta el final pero del que por desgracia, apenas podré tener un atisbo. Sin embargo, ayer tuve ocasión de conocer a sus responsables – gente cuya pasión por su trabajo comparto por completo – y esa breve experiencia, que, quien sabe, quizás abra alguna puerta a colaboraciones entre el BAFF y el Festival de Cine Inédito de Mérida (¿habrá algún cine que cumpla mejor con la condición de inédito que la mayor parte del cine asiático?) en el futuro. Solo por eso habrá merecido la pena.

SERBIS (Brillante Mendoza, Filipinas): Un nuevo concepto de cine familiar.

Empecemos por el final: en el último plano de esta atrevida y desigual obra un personaje se aleja por fin del inmenso cine que ha servido de único marco espacial de la película y descubrimos que ese destartalado cine lleva por nombre Family, es decir, Familia. No es ni mucho menos una casualidad ni algo gratuito, sino la última ironía destinada al espectador de un realizador que ha dedicado los anteriores 94 minutos a desgranarnos la elaborada y compleja red de relaciones establecidas entre los distintos miembros de esa familia que vive, ama, se odia, se frustra, sueña y trabaja en el laberíntico espacio de un cine decadente que se dedica a la proyección de películas eróticas pero que no es otra cosa que un bullicioso punto de reunión de la comunidad homosexual de la ciudad de Manila, que se dedica en ese espacio de libertad a practicar alegremente el cruising, la prostitución o simplemente a dar rienda suelta a sus necesidades. Mientras los clientes del local se dedican a sus cosas, ocupando los inacabables pasillos de las distintas plantas del cine, la familia se enfrenta a sus problemas cotidianos y dirime sus conflictos en un ambiente cuanto menos peculiar.Así, la mirada de un niño de pocos años convive con absoluta naturalidad con esa realidad que es a la vez saludablemente desprejuiciada y un tanto neorrealista, que Brillante Mendoza retrata con largos travellings que siguen a los personajes en su continuo deambular por esa fascinante (por decadente) fábrica de lúbricos sueños, sin ahorrarnos el más mínimo detalle sórdido: en Serbis no faltan ni las escenas de sexo explícito – algunas ciertamente gratuitas – ni fijaciones con el propio cuerpo – no se pueden imaginar el juego que da un forúnculo del culo de uno de los personajes a lo largo del filme - ni tampoco una voluntad de envolver toda esa atmósfera que es el verdadero motor del filme con una historia familiar que la vehicule de alguna forma incluyendo algún momento francamente divertido (la irrupción de una cabra en la sala con la consecuente interrupción de la proyección y, ejem, otras cosas) que permita al espectador relajarse de vez en cuanto ante semejante asalto a su sensibilidad.Lo cierto es que Serbis parece una película más preocupada por provocar o escandalizar al espectador que por estructurar de forma coherente la historia que trata de contar. Y a pesar de que no le falta algún momento inspirado y que da cierto juego esa poderosa imagen de un cine que sin duda en el pasado debió conocer tiempos mejores que esas inenarrables películas eróticas que ahora proyecta – casi como si de una perversa versión decadente de Cinema Paradiso se tratara – cuesta un poco entender las razones que llevaron a Sean Penn, Presidente del Jurado de Cannes el año pasado, a solicitar un segundo visionado de esta película, algo que llamó la atención en su momento. Claro que, teniendo en cuenta que la peli se volvió de Cannes sin premio alguno, a lo mejor es que simplemente se había quedado dormido durante la primera proyección…

NANAYO (Naomi Kawase, Japón): (In)Comunicación y rollo contemplativo.

Es curioso, pero la primera cosa que se me viene a la cabeza para definir la última película de la directora de El Bosque del Luto y Shara – película esta última con la que se impuso en el BAFF del 2003 – es el comienzo de esos viejos chistes: ¿Saben aquel que van un francés, un tailandés y una japonesa, conviven un tiempo en una casa y les sale una película? Pues eso: la historia de Nanayo se articula alrededor de la llegada de una joven japonesa a Tailandia y su improvisada acogida en una casa donde conviven una madre soltera y su hijo de poca edad, un taxista amigo de ésta con un pasado algo doloroso y un francés atractivo que parece buscar refugio y encontrarse a si mismo en ese lugar apartado del mundo. Por supuesto la joven solo habla japonés y un poco de inglés, los tailandeses thai y el francés, pues francés, con lo que esa especie de casa de retiro instalada en medio del bosque donde sus habitantes se dedican al dolce far niente, a aprender y darse masajes unos a los otros y a reflexionar sobre sus vidas se convierte en una especie de Babel improvisada donde sin embargo sus habitantes encuentran la forma de comunicarse pese a las dificultades y llegar a cierto tipo de difícil equilibrio.A Kawase no le preocupa la historia, le preocupa crear una atmósfera y transmitir una serie de sensaciones basadas en su naturalismo narrativo y en esa puesta en escena contemplativa que se apoya primordialmente en la belleza de la naturaleza y en la interacción de los personajes, a los que la directora se acerca siempre con cierto disimulo, con una cámara ausente que da la impresión de no estar allí, a la caza permanente de ese momento de intimidad, hermoso, poético o intenso que sirva para la construcción de esa atmósfera relajada, contemplativa. Precisamente por eso, Kawase apenas muestra algunos trazos que permitan entender a sus criaturas, dejando al espectador la tarea de rellenar los huecos del pasado de los mismos que justifiquen sus actos en el presente. La historia no le interesa demasiado y eso acaba por perjudicar a la película por más que uno pueda sentirse subyugado ante la deslumbrante belleza de Kyoto Hasegawa – uno podría estar eternamente contemplando a esa hermosa mujer despertarse del sueño y desperezarse, transmitiendo una sensualidad apabullante – o se interese por el destino de ese chaval listo como el hambre al que su madre está empeñada en convertir en monje. Retrato leve de un puñado de personajes perdidos y dolientes que conforman una peculiar familia, lo más logrado de Nanayo, propuesta interesante a ratos pero que provoca cierta indiferencia muchos más y desde luego una obra menor dentro del cine de Kawase, tiene que ver con las dificultades de comunicación de los mismos, las situaciones que se provocan – a veces francamente divertidas - y el modo en que se superan y, como siempre en Kawase, la omnipresente presencia de la Naturaleza no ya como un personaje más, sino como ese orden universal e inmutable capaz de tranquilizar los atribulados espíritus de las criaturas que lo pueblan. En fin, que Nanayo no es una película desdeñable, pero sí algo desmañada y habrá, con no poca razón, quien le reproche que al fin y al cabo a su escasa historia le falta sustancia.

Mañana una peli indonesia, The Rainbow Troops, y la muy esperada Breathless del coreano Yang Ik Kune. Y no más porque caramba, hay un Madrid-Barça que tengo que ver en alguna parte como sea ;-)

viernes, mayo 01, 2009

[Ciclo MadeInUsa]: Antes que el Diablo Sepa que Has Muerto

El Lunes 4 de Mayo a partir de las 20:30 horas y en el Centro Cultural Alcazaba, el CineClub Forvm de Mérida inicia con la magnífica Antes Que El Diablo Sepa que Has Muerto su segundo ciclo del año, Cine MadeInUsa, compuesto por cuatro producciones norteamericanas inéditas en nuestra ciudad pero que tienen en común huir de las caracteristicas y los tópicos en los que el espectador medio suele pensar cuando piensa en el Cine Americano. El resto de ciclo estará compuesto por los siguientes títulos: Elegy de Isabel Coixet (11 de Mayo), En el Valle de Elah de Paul Haggis (25 de Mayo) y The Visitor de Todd Mc Carthy (1 de Junio). El precio de las entradas es de tres euros.

Antes que el Diablo Sepa que Has Muerto: Maestría y Negrura La etiqueta de “último clásico del cine americano” por mucho que pudiera parecerlo, no corresponde en exclusiva a Clint Eastwood. Hay un lúcido señor de 84 años llamado Sydney Lumet que recibió en el 2005 un Oscar honorífico por toda su carrera – con títulos tan señeros como Doce Hombres sin Piedad, Serpico, Network o Veredicto Final - y que, desafiando la jubilación que se le presupone a estos galardones, ha realizado desde entonces un par de películas estimables y una absoluta obra maestra que, con todo merecimiento en opinión del que escribe estas líneas, fue elegida por el programa de TVE Días de Cine como la mejor película extranjera estrenada en España en el 2008. Antes que el Diablo… tiene un planteamiento sencillo y hasta tópico: dos hermanos provenientes de una familia de clase media acomodada tienen serios problemas económicos. Uno de ellos planea un golpe que los resuelva de un plumazo: atracar una joyería regentada por un par de viejecitos, sin alarmas, que no supondrá excesivas dificultades. El único inconveniente es que dicho negocio pertenece a sus propios padres. Este detalle, suficientemente demostrativo de la sordidez y la negrura con la que se conducen los personajes que pueblan este filme, es solo la punta del iceberg: por las desoladas imágenes de Antes que El Diablo… desfilan hermanos, hijos, esposos o amantes todos ellos entrelazados en una espiral de celos, odio, ansiedad, miedo o desprecio que hace casi imposible para el espectador encontrar un asidero al que agarrarse en medio del vacío que Lumet y su excelente guionista Kelly Masterson construyen.Así pues estamos ante una película desgarradora que, como los personajes que lo pueblan, esconde su verdadera naturaleza en un elaborado juego de espejos: en la superficie puede que lo que ocurra tenga la estructura de un thriller incluso vulgar, pero por debajo de ella se mueve todo un océano de reproches y egoísmos que hunden sus raíces en un pasado familiar que parece haber creado auténticos monstruos capaces de devorarse unos a otros llevados tanto por sus necesidades – ya sean propias o inducidas por otros – como por una irrefrenable ansia de compartir ese dolor que en el fondo les atenaza.
Lumet exhibe su maestría con una perfecta disección de personajes y una puesta en escena que rezuma clasicismo por más que su estructura narrativa, voluntariamente desordenada y compuesta por una pluralidad de puntos de vista sobre las mismas escenas con las que el veterano realizador demuestra estar al día sobre ciertas tendencias narrativas modernas, pueda hacer pensar lo contrario. El actor prima sobre cualquier otro recurso narrativo, y éstos responden con entusiasmo: ya sea un inconmensurable Philip Seymour Hoffmann – atención a la escena en el loft de lujo donde acude para relajarse – Marisa Tomei, Ethan Hawke o Albert Finney quien esté en pantalla, el resultado es invariablemente el mismo: uno siente la sensación de estar asistiendo a una impresionante exhibición de talento interpretativo en uno de los repartos mejor conjuntados de los últimos tiempos. Antes que el Diablo… puede por momentos llegar a ser una película desconcertante: narra con esquemas propios del cine negro una tragedia de reminiscencias vagamente shakesperianas, convierte a sus en el fondo desamparadas criaturas en juguetes de un destino que ellos mismos han ayudado a fabricar y al espectador no le queda otra que observar tan fascinado como aterrado dicho proceso. En la que quizás sea su última película, Lumet nos ha inundado de talento, de dolor y de negrura con una obra que, con el tiempo, se convertirá en un clásico. Harían bien en no perdérsela, más allá de su dureza: puede que Lumet, como otras muchas veces, esté volviendo a ser un lúcido cronista de estos tiempos.

Este artículo, levemente modificado, se publicará el lunes 04 de Mayo en el periódico gratuito Voz Emérita

jueves, abril 30, 2009

VALS CON BASHIR: La Reivindicación de la Memoria

Hoy a las 20:30 la Filmoteca de Extremadura proyecta en el Centro Cultural Alcazaba la magnífica Vals con Bashir, película que fue la segunda más valorada por el público del III Festival de Cine Inédito de Mérida – obtuvo una puntuación de 7,69 sobre 10 - y que ahora muchos van a tener la oportunidad de descubrir y, estoy seguro, otros aprovecharán para disfrutar una segunda vez. Me gusta pensar que un Festival de Cine se justifica por ofrecer al espectador la posibilidad de ver obras innovadoras que rompan los límites de aquello que estamos acostumbrados a ver en la pantalla. Siguiendo esa idea pocas obras encontraremos a lo largo del año que cumplan mejor con ese requisito que esta película israelí en la que su autor Ari Folman prácticamente inventa un nuevo formato: el documental de animación.Vals con Bashir parte del descubrimiento casual por parte del propio realizador de su imposibilidad de recordar con claridad su participación como soldado en la Guerra del Líbano de 1982. La toma de conciencia del hecho de que su mente parece haber borrado todo lo que aconteció en aquel conflicto embarcará a Folman hacia un reencuentro con amigos y camaradas de armas, a través de cuyos testimonios irá tirando del frágil hilo de una memoria que se resiste a ser recordada para dar forma a ese pasado huidizo que intuimos terrible.Es una tarea compleja enumerar todas las virtudes de esta magnífica exploración de Ari Folman sobre su propio pasado que acaba por convertirse en el mejor argumento visto en años sobre la reivindicación de la memoria histórica. Y es que debe ser duro formar parte de un país, no digamos ya haber participado pasivamente en los hechos, que condujeron a la matanza indiscriminada de unos tres mil palestinos inocentes por parte de los falangistas cristianos libaneses que buscaban vengar la muerte en atentado de su idolatrado lider Bashir Gemayel en las matanzas de los campos de refugiados de Sabra y ChatilaSi ya de por sí resulta valiosa la tarea emprendida por Folman, no lo es menos la forma en la que decidió llevar a cabo la película, provocando con la mezcla de un tema tan viejo y tan adulto como la guerra con la animación que habitualmente asociamos a lo infantil y al territorio de lo soñado, una combinación desconcertante. Mano a mano con el ilustrador David Polonsky, Folman utiliza la animación tanto para explorar sus inmensas posibilidades narrativas como para ofrecer una visión de la guerra que bebe de multitud de referentes – es inevitable no pensar en varios títulos emblemáticos escuchando esa voz en off que recrea el sinsentido y el absurdo de la guerra – pero cuya mayor inteligencia es saber dar con un tono propio, ya sea utilizando las hipnóticas ensoñaciones y experiencias de los soldados, ya sea con el buen uso de una acertada BSO compuesta por Max Richter para mantener muy viva la atención del espectador hasta llegar al demoledor tramo final, en el que el documental toma definitivamente las riendas para, con una sobriedad expositiva escalofriante, enfrentar al espectador con el horror del que ya hablaron Conrad y Coppola, ese horror que demuestra que el ser humano es perfectamente capaz de llevar a cabo las más terribles acciones contra sus semejantes sin el más mínimo atisbo de reparo moral.Vals con Bashir no solo es una película impresionante e imprescindible, es una valiosa innovación del lenguaje cinematográfico que no debe menospreciarse y en el que Folman consigue, en ese valiente proceso personal de recuperar su propia conciencia, despertar la nuestra.

Este artículo, levemente modificado, se publicó en el periódico gratuito Voz Emérita nº 105 el 27 de abril de 2009