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martes, noviembre 24, 2009

IV FESTIVAL DE CINE DE MÉRIDA: Redescubriendo Europa

Siempre he creído que el Festival de Cine Inédito de Mérida ha de ser un viaje que aporte algo más que el habitual carrusel de historias y emociones que ofrece la pantalla. Hay algo de obligación moral en ese sentido: uno tiene que ponerse en el lugar del espectador que acuda día tras día al Festival y pensar si al final de ese viaje las distintas películas de la Sección Oficial le habrán proporcionado una visión de conjunto que de alguna forma haya ensanchado su percepción del mundo, enriquecido su conocimiento del mismo. El cine es por supuesto emoción y entretenimiento, pero eso no está reñido con el reto continuo que supone enfrentar nuestra forma de entender la vida con las historias que disfrutaremos en esta edición.

El viaje de este año es Europa, ese inabarcable espacio político, social e histórico que nos rodea y del que formamos parte. No es más que un pequeño atisbo, un pestañeo ante una realidad compleja y diversa que muta ante nuestros ojos con enorme rapidez mientras se sostiene sobre la sólida base de la Historia, de sus valores compartidos, de una diversidad apabullante que sin embargo parece empeñada en encontrar una identidad común donde reconocerse.
Hay una línea invisible que une varias películas del Festival a través del conflicto. En La Cinta Blanca Haneke nos propone que nos sumerjamos en un pequeño pueblo alemán de principios del siglo XX y tratemos de encontrar algunas claves sobre cómo pudo surgir la mentalidad que años más tarde daría lugar a ese monstruo que asoló Europa. Honeymoons sin embargo nos habla de conflictos más recientes: la herida de Kosovo sigue abierta y sus consecuencias afectan a serbios y albaneses convirtiéndoles en ciudadanos de segunda enfrentados entre sí en esa Europa que estamos construyendo. Cinco Minutos de Gloria nos habla desde Irlanda de superar esas heridas, de la dificultad para encontrar el camino del perdón que venza al rencor y la venganza. Y todo desemboca en la imprescindible Los Caminos de la Memoria que nos obligará a revisar nuestro sentido de la justicia, nuestro compromiso moral de no dejarnos llevar por el olvido. Europa se ha forjado en el conflicto: sus orígenes, sus consecuencias, su superación, su memoria… todo es parte de nuestra herencia, de nosotros mismos.
También está la forma en que crecemos, en que nos relacionamos, en lo que creemos. Ahí está La Isla Interior para hablarnos del aislamiento emocional y la locura, del peso de las herencias familiares que condicionan nuestra existencia. O El Erizo, deliciosa película sobre las apariencias, nuestra necesidad de protegernos y la forma en la que debemos aprender a correr riesgos, a abrirnos sin miedo a las ideas o los sentimientos del otro. Por último, Lourdes habla de la religión católica, un pilar básico en la construcción de Europa. Una mirada tan respetuosa como ambigua llena de sutilidad e inteligencia que sin duda está destinada a generar debate y polémica.
Otra cosa que también merece la pena destacar de esta selección de títulos es la variedad de emociones que proporciona. Por la temática que manejan podría pensarse de forma errónea que se trata de un conjunto de obras extremadamente serias, ásperas, pasto abonado de sesudos cinéfilos lejos del alcance del espectador común. Nada más lejos de la realidad: no es drama y afán de conocimiento todo lo que reluce, sino mucho, mucho más. Y todo el mundo, sin excepción, puede disfrutar de estas propuestas.
Les aseguro que en este Festival habrá momentos de la más pura comedia como los que surgen de los peculiares comportamientos de los atribulados protagonistas de La Isla Interior, se desconcertarán ante la clarividencia con la que una niña ve el mundo muy a menudo carente de sentido de los adultos y vibrarán con el renacer de sentimientos largamente olvidados con El Erizo, podrán disfrutar al máximo de la música, el baile y las ganas de vivir tan características de los Balcanes en Honeymoons, sentirán a fondo el carrusel de géneros que proponen los distintos autores de La Noche del Cine Extremeño, serán seducidos por el sutil uso de la ironía y el peculiar sentido del humor que recorre el metraje de la ambivalente Lourdes o pasarán en un suspiro de la risa al dolor siguiendo al atacado personaje de James Nesbitt en Cinco Minutos de Gloria.
Disfruten de este privilegio. Quizás mirando a esta Europa diversa y contradictoria aprendan algo sobre sí mismos. Les aseguro que emociones no les van a faltar a lo largo del viaje.

domingo, noviembre 22, 2009

IV FESTIVAL CINE INEDITO DE MERIDA: Una mirada a Europa y al compromiso de sus autores

No ha sido algo premeditado, pero no cabe duda que hablar de la programación de la IV Edición del Festival de Cine Inédito de Mérida es hablar de Europa. Cuando empecé este año el periplo habitual por los distintos certámenes nacionales en busca de las películas que tenían ante sí el difícil reto de mantener el más que notable nivel de calidad exigible a un festival de nuestras características, no me costó demasiado darme cuenta que, un año más, las propuestas más estimulantes del panorama cinematográfico internacional venían del viejo continente. Uno trata de juntar las piezas de forma coherente, buscando una temática, una línea que haga algo más sencilla la tarea de “vender” el festival al público y a los medios. Y al final resulta que la idea que mejor define esta selección de títulos que tengo el honor y el placer de presentarles este año no es otra cosa que el compromiso con una serie de valores, una mirada entre crítica y esperanzada a la forma en que nos relacionamos con nuestros semejantes o a hechos históricos cuyas consecuencias aun tenemos muy presentes.
Quizás sea La Isla Interior la película que define en gran parte la locura y el aislamiento del que yo quisiera que estas películas les ayudaran a alejarse. Cuando terminen este viaje que empieza en las Islas Canarias puede que aprendan a enfrentarse mejor con esas temibles herencias que nos dejan las familias o una educación basada en ideales considerados como valores absolutos y por lo tantos condenados a pervertirse, tal y como nos muestra Michael Haneke en la imprescindible La Cinta Blanca, una contundente lección de Historia que a nadie dejará indiferente. Puede que sepamos mirar más allá de las apariencias, como les sucede a los protagonistas de El Erizo, para atrevernos a dejar expuesto el corazón y la cabeza a sentimientos e ideas que no sean los propios. A lo mejor reconocemos que cerca nuestro siguen existiendo barreras muy reales que convierten a algunos europeos en ciudadanos de segunda como denuncia Honeymoons. O seremos capaces de cuestionar nuestras propias creencias y las de otros sin necesidad de imponer nada, desde el respeto y la inteligencia como nos reta Lourdes en su peculiar visión de un fenómeno que va mucho más allá de lo religioso para convertirse en una exploración primordial del ser humano. ¿Sabríamos acaso ser lo suficientemente generosos para perdonar las afrentas más dolorosas como buscan los protagonistas de Cinco Minutos de Gloria? ¿Encontraremos la fórmula que nos ayude a sacar del olvido, sin rencores, a tantos que merecen ese reconocimiento, como pide el imprescindible documental Los Caminos de la Memoria que cierra nuestro viaje?

No puedo prometerles respuestas. Este es un Festival que, por encima de todo, plantea preguntas y las respuestas acaso estén más en el interior de cada uno que en las imágenes que inundan la pantalla. Pero eso sí: puedo garantizarles que van a emocionarse, que estas obras les van a ofrecer argumentos más que suficientes para que la noche termine mucho después de los títulos de crédito. Más allá de su incuestionable calidad cinematográfica, esta es una selección de títulos valientes que tienen en común poner el acento en una serie de valores esenciales. Ese es el compromiso del mejor cine europeo que domina por completo la programación de este año y que ha obtenido los mayores reconocimientos en certámenes como Cannes, la Seminci o el Festival de Cine Europeo de Sevilla. Y todo esto sin dejar de prestar a nuestros jóvenes valores extremeños la atención que sin duda merecen para que sus excelentes propuestas puedan verse en el marco que sin duda merecen. Ellos también tienen mucho que aportar.

Habrá tiempo para recorrer otros caminos. Este año desde Mérida miramos a Europa y Europa nos devuelve la mirada desde la emoción y el interrogante. Espero que disfruten de este privilegiado viaje.