Se sigue el proceso que Hollywood siempre ha utilizado para conseguir un éxito seguro: mezclar dos conceptos que por separado han funcionado, añadir un toque nuevo a la mezcla – a ser posible rompedor o novedoso – y confiar en que la receta sea aceptada por el espectador. Analicemos un poco: las series de hospitales y médicos siempre han sido un valor seguro (Urgencias, además de dar a conocer mundialmente a George Clooney, sirvió de precedente para que infinidad de productoras trataran de copiar la fórmula con elementos más o menos patrios: véase Hospital Central) aunque a mi la verdad es que nunca me han hecho excesiva gracia, he de reconocerlo. CSI fue en su momento tal bombazo que estoy por afirmar que Jerry Bruckheimer ha sacado mucha más pasta con esta serie (y sus dos spin off, o series con el mismo concepto pero ubicadas en ciudades distintas) que con muchos de sus renombrados blockbusters: sus investigadores capaces de reconstruir los detalles de un crimen a partir del más mínimo detalle usando las más avanzadas técnicas conquistaron al público. Así, ya tenemos los dos elementos principales: un hospital y un grupo de médicos investigadores más que dispuesto a resolver cualquier caso por extraño que sea – y créanme, el cuerpo humano y sus variadas reacciones dan el juego suficiente como para que los más ignorantes en el asunto nos entretengamos, pese a toda la jerga científico/médica – pero nos falta el elemento novedoso, rompedor.
Y aquí es donde entra el Dr. House. Un arrogante cojo hijo de puta amargado, irónico y sarcástico hasta la náusea, capaz de soltar en el primer capítulo que los médicos “no tratan pacientes, sino las enfermedades. Los pacientes son un obstáculo: mienten siempre y nos hacen más difícil nuestro trabajo” La pesadilla de cualquier enfermo que busque – cada vez más en vano – a uno de esos médicos solícitos, educados y comprensivos. House es todo lo opuesto a eso: es un cabrón sin escrúpulos cuyo interés solo se consigue si el caso tiene algo especial, algo que no está claro, supone un reto a vencer o un puzzle a resolver. Sus tareas mundanas le aburren, sus compañeros sufren sus puyas verbales y humillaciones diariamente, es un adicto a los calmantes y su interior es un pozo casi vacío al que da pánico asomarse. Pero es jodidamente bueno. Tan jodidamente bueno que se le toleran los mayores desatinos, que ponga en riesgo la vida de pacientes mandando tratamientos por tanteo que le revelen según sus reacciones la naturaleza de la enfermedad de sus pacientes o que los protocolos le suden una higa. De hecho, encuentra cierto perverso placer en saltarse las reglas y crispar a todo el que tiene alrededor, hombres y mujeres, miembros de su equipo o familiares, su jefa (ésta, de cuando en cuando le suelta un “¿Estas borracho?” a algunas de sus ideas que definen bien su relación) o esos pacientes a los que no ve a no ser que no tenga más remedio. ¿El resultado? La serie es ingeniosa, brutal, repleta de humor negro y mala ostia y trufada de momentos maravillosos cortesía de un personaje irrepetible del que cabe esperar, literalmente, cualquier cosa. Hasta que se comporte como un ser humano decente de vez en cuando.
Una pasada. Hugh Laurie (le hemos visto en Los Amigos de Peter, Maybe Baby o Sentido y Sensibilidad) ha encontrado el papel de su vida – le acaban de soltar un muy merecido Emmy – y está muy bien acompañado: Robert Sean Leonard, Omar Epps, Lisa Edelstein y la deliciosa Jennifer Morrison, mi icono erótico/festivo más reciente completan el reparto habitual. La cadena Cuatro, donde se está emitiendo en estos instantes la primera temporada (en la Fox ya van por la segunda, todos los martes, y el episodio de hoy, con una niña enferma de cáncer terminal, ha sido una salvajada total, lo que me ha inspirado escribir este post) hace un concurso cada semana en el que da a elegir a los internautas la mejor frase de House del capítulo correspondiente. Me he tomado la molestia de haceros una selección de aquellas que yo considero más brillantes o representativas, aunque faltan un buen puñado. Os recomiendo que no os la perdáis, aunque odiéis las series de Hospitales. Yo las odiaba, pero ahora estoy completamente enganchado a la brutalidad de House:
1. (a un paciente) "... ¡Está usted naranja, imbécil! y que usted no se dé cuenta, pase, pero si su mujer tampoco ve que ha cambiado de color es mala señal..."
4. (a una paciente embarazada de su ex novio) "... ¿Su ex novio se parece a su marido? Pues tenga el niño, no se enterará. Pasa en las mejores familias, querida. ¿Por qué no en la suya?"
La misma paciente embarazada: "Tengo que hacer un regalo"Dr. House: "A veces el mejor regalo es la gratificación de no volver a verla"
5. (Dr House a una monja): "Ira, orgullo, envidia, gula... Lleva usted cuatro de los siete pecados capitales en dos minutos. ¿Registran ustedes los records? ¿Hay Católicoolimpiadas?"
6. (Dr. House a la directora del hospital): "Bonito traje, dice soy profesional sin dejar de ser mujer. Lo segundo lo dice a gritos".
(Dr. House a un médico del hospital): "Resulta que tus opiniones no dan buenos resultados. Te aconsejo que uses las mías"

7. (El doctor Foreman acusa a House de pincharle cada día más): "Pues eso descarta el racismo ¿no?, ayer eras igual de negro".
8. (House al hijo de una anciana ingresada en el hospital): "Su madre ha sufrido un cambio de personalidad, hay que reconocerla. Mandaré a una enfermera, yo soy demasiado guapo".
9. (House animando a un paciente paralítico): "La vida es un asco y la suya es peor que otras. Aunque las hay peores, lo cual también es deprimente".
(House a un paciente sorprendido porque le ha dado unas pastillas sexualmente estimulantes): "Por qué no. Si la diabetes le ha afectado al corazón, morirá. Si no, sábado sabadete…"

10. Una residente a House: “¿No se supone que tiene que escucharnos mientras le contamos las historias?
House: “No. Tengo que enseñaros. Y si puedo hacerlo sin escucharos, mucho mejor”
Residente (irritada) “Está leyendo un cómic…”
House: "Y tú estás enseñando las tetas con ese top tan escotado. Oh, perdona, creí que era un concurso de obviedades, soy muy competitivo".
12. (House mientras su equipo mira los testículos de un paciente que niega tomar esteroides): "Sus labios dicen que no y sus ciruelitas dicen que sí."
13. Dra Cuddy (Lisa Ederlstein), directora del Hospital y jefa de House:
"Quiero que te pongas la bata"
House: "Y yo pasarme los próximos dos días metiendo con alguien obscenamente más joven que tú. La mitad de tu edad"
David Garrido, al que en esta selección - hecha por Cuatro, excepto el último diálogo, recogido por mi ayer mismo - le falta una de sus secuencias favoritas: una en la que una paciente se queja de cansancio y dolores musculares y House le dice algo así como:"Tiene usted un parásito. No es grave, pero debe tener algo de cuidado. Hay algunas mujeres que se encariñan con este tipo de parásitos: los cuidan, los limpian, les dan de comer... algunas hasta le ponen nombres"
(Mirada extraviada de la paciente, que no entiende nada. House gira el monitor)
"Está usted embarazada". Demoledor. ¿Se imaginan que les atendiera un médico así?