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domingo, abril 29, 2012

MALAGA 2012 PALMARES: El Enfermo se Resiste

Como si se tratase de uno de esos enfermos crónicos al que los médicos han desahuciado ya más veces de las que uno podría recordar pero que con terca obstinación se recupera una y otra vez para desesperación de todos esos agoreros a los que les gustaría certificar su defunción, el cine español resiste. Al menos lo hace en este reducto que es el Festival de Cine de Málaga, al que podrá achacársele sin duda una mayor amplitud de miras en lo que se refiere a la diversidad y el riesgo de las películas seleccionadas a concurso en Sección Oficial y una cierta complacencia en estar demasiado volcado en un público que por desgracia no frecuenta las salas para ver cine español como sería deseable ni lo considera como una parte esencial de su cultura. Sin embargo, en estos tiempos oscuros de recortes de las ayudas y paralización del sector, en estos tiempos en los que el renovarse o morir ya no parece un concepto abstracto sino una dolorosa realidad, Málaga ha ofrecido muestras de que el cine español sigue gozando de salud. Precaria, sin duda. Pero salud al fin y al cabo. El año que viene ya veremos.


Dos propuestas habían destacado por encima del resto en Sección Oficial. Y las dos estuvieron entre las triunfadoras de esta edición. Por un lado Els Nens Salvatges, donde Patricia Ferreira construye una inteligente y algo provocadora propuesta que pone el dedo en la llaga de uno de los problemas más acuciantes de este país: la educación. Y lo hace fijando su mirada no tanto en el papel de los educadores, que también, sino en el de los padres de esos adolescentes a los que tanto nos empeñamos en demonizar, haciendo que nos preguntemos sobre el futuro de esta bonita sociedad que nos estamos construyendo.


La Biznaga de Oro a la Mejor Película, junto a los premios de Guión, Mejor Actriz de reparto para Aina Clotet y Mejor Actor de Reparto para Alex Monner (en gran medida por la buena química y la fuerza de las escenas que ambos comparten) harán posible que más gente vea una notable película cuya mejor virtud, por encima de cualquier otra consideración, es que se trata de una obra necesaria que todos deberían ver.


Junto a ella, A Puerta Fría, demoledora mirada a la crisis actual desde uno de esos vendedores crepusculares de la vieja escuela al borde del precipicio interpretado de forma magistral por Antonio Dechent, acompañado de un reparto ajustadísimo, era en mi opinión la película más sólida de las presentadas a concurso. Afilada como una cuchilla, primorosamente rodada y repleta de momentos magníficos, la propuesta de Xavi Puebla, que ya había dado muestras que de esto del mundo de las relaciones laborales y los negocios sabe un rato en Bienvenidos a Farewell-Gutmann, deja un sabor de boca tan brillante como en el fondo amargo en el espectador. Aparte del indiscutible premio a Mejor Actor de Dechent, al que por fin se le hace justicia tras toda una vida interpretando los más diversos papeles de reparto con este personaje construido expresamente para él, el Premio de la Crítica avala su calidad.


Pero el fenómeno de este 15 Festival de Málaga ha sido sin duda Paco León. Su Carmina o Revienta, inaudito falso documental que busca en todo momento la complicidad y la carcajada del personal con un personaje, su propia madre, la Carmina del título, demasiado increíble y al mismo tiempo cercana y reconocible en su tremebunda desfachatez e incorrección política hasta el punto que uno no deja de preguntarse dónde termina la realidad y empieza la ficción, no solo le ha valido el premio a la Mejor Actriz para Carmina Barrios, que ya puede ponerlo en una estantería junto a la Concha de Plata y el Goya de su hija María por La Voz Dormida, sino un discutible Premio Especial del Jurado, que ante la falta de propuestas narrativas novedosas debió inclinarse por la más sorprendente que sumar al cantadísimo Premio del Público que desde el primer día de proyección todos sabíamos que iba a llevarse a casa. No sé si Carmina o Revienta se convertirá en un fenómeno mediático al estilo Torrente, pero mimbres tiene para ello. Cuestión bien distinta es que eso sea bueno o malo para nuestro cine, claro está. 


Por lo demás, en este palmarés tan repleto de premios que lo complicado es no llevarse uno a casa, el Jurado presidido por Gonzalo Suarez decidió premiar en exceso Miel de Naranjas, la acartonada propuesta de Imanol Uribe, que se llevó Mejor Dirección – había trabajos mucho más premiables, por correctísima que fuera esta historia de resistencia en la posguerra – Mejor Guión Novel para Remedios Crespo y una mención especial en Actriz de Reparto para Angela Molina. Demasiada recompensa para un filme correcto pero muy, muy viejo desde su misma concepción. No tan viejo, eso sí, como las Memorias de Mis Putas Tristes que, de forma incomprensible, se llevó el Premio de un Jurado Joven sin duda  mucho más corto de miras que los niños que hacen esa misma labor en el Festival de Cine Inédito de Mérida



El Sexo de los Ángeles, fresca adaptación a nuestros tiempos al manido tema del triángulo sexual y sentimental, le proporcionó una alegría a un estupendo director de fotografía, Sergio Gallardo, responsable también en el mismo apartado de Els Nens Salvatges y un premio ex aequo al Mejor Actor de Reparto para Álvaro Cervantes, uno de esos jóvenes actores a los que conviene seguir de cerca: a diferencia de otros compañeros de viaje del medio televisivo, estamos ante un actor de talento, con la cabeza muy bien amueblada que, si sigue eligiendo bien, tiene por delante una carrera interesante.


De justicia fue el reconocimiento a la belleza y delicadeza de la BSO compuesta e interpretada por Aziza Brahim para la muy necesaria Wilaya, una película saharaui para no olvidar las muchas deudas que aun tenemos pendientes con ese pueblo y extrañas las menciones especiales fuera de lugar a Kanimambo y a Angela Molina, que sonaron a cierta componenda como la concesión comercial al por otra parte más que correcto montaje de The Pelayos, de lejos una de las propuestas más decepcionantes de este Festival, como habrán tenido ocasión ya de comprobar en los cines antes incluso de que les llegara este aviso.

Por mi parte, eché de menos en el nutrido Palmarés algún galardón para O Apostolo, curradísimo y de lo más recomendable trabajo de animación en stop motion que por su brillantez técnica y su sola existencia tiene desde ya un lugar de privilegio en el cine español, más allá de que su arriesgada propuesta que mezcla Camino de Santiago y referencias góticas y de terror al más puro estilo Tim Burton no sea, por culpa de un guión algo esquemático que perjudica su ritmo, todo lo redonda que uno desearía con todas sus fuerzas. Una firme apuesta del festival por el cine de animación que hay que saludar como acertada y que debería tener su continuidad en años venideros.

En ZonaZine que la extravagante y desigual propuesta de Chiqui Carabante 12+1 Una Comedia Metafísica (Mejor Película y Mejor Director) se repartiera los honores con el sólido y muy interesante debut en la dirección de Roberto Perez Toledo Seis Puntos Sobre Emma (Mejor Guión y Mejor Actriz para Verónica Echegui) y la disparatada comedia financiada via crowfunding El Mundo Es Nuestro (Mejor Actor y Premio del Público) parecieron decisiones equilibradas de un Jurado que repartió entre la diversidad de las propuestas ignorando las obras más terribles de la sección paralela.


En Territorio Latinoamericano tomen muy buena nota de la película colombiana ganadora, Silencio en el Paraíso, una durísima a la par que sólida visión de un conflicto enraizado en los más profundo de la identidad de ese convulso país narrado con fuerza, elegancia e inteligencia. Por último, la sección documental premió dos producciones españolas rodadas en el extranjero que son verdaderas disecciones de un estado de cosas: Yatasto, una historia de cartoneros infantiles en la provincia argentina de Córdoba y Otra Noche en la Tierra, donde a través de un puñado de taxistas y sus clientes, el talentoso David Muñoz clava un retrato del interesante momento que está viviendo Egipto tras la primavera árabe del pasado año. Todas ellas propuestas muy interesantes que está por ver si llegarán a nuestras carteleras. Que esa es otra.


En fin. Málaga cierra sus puertas un año más con dos conclusiones sobre las que reflexionar. Una es que desde luego el enfermo crónico no está ni mucho menos tan desahuciado como muchos lo pintan y se resiste tozudo a exhalar su último suspiro. El otro es que ante la grave situación que atraviesa todo el sector audiovisual tras la política de recortes salvajes emprendida por el gobierno con el aplauso inconsciente de muchos que no saben ponderar la importancia de nuestro cine no solo como industria generadora de empleo sino como valor cultural en sí mismo, nadie sabe lo que pasará el año que viene en el que el equipo de Carmelo Romero va a tener muchas menos películas entre las que seleccionar. Lo que no tiene por qué ser malo si eso hace que fije su mirada en ese nuevo cine español algo más alejado de las fórmulas convencionales que también existe y debería sin duda tener su hueco en un festival de estas características.


Pero lo que sí está claro - y todos debemos asumir nuestra parte de responsabilidad en esto - es que este país tiene un muy serio problema tanto con la percepción errónea y a menudo injusta sobre la calidad del cine español como en la debilidad de una industria que no sabemos si podrá reaccionar y adaptarse. Que la película de clausura del festival fuera Adios a la Reina de Benoit Jacquot, primorosa reconstrucción histórica de los primeros días de la Revolución Francesa desde la óptica de una criada al servicio de María Antonieta que por mucho que cuente con una parte de producción española (lo que justificaba su presencia) es un dardo envenenado en toda regla. Ese es precisamente el tipo de cine que según parece ahora mismo estamos muy pero que muy lejos de poder acometer. Pero es que claro, Francia y los franceses tienen claro un concepto de la defensa y consumo de su cine como partes esenciales de su cultura que aquí nos suena de lo más marciano. Así nos va, claro.

sábado, diciembre 03, 2011

LAS NIEVES DEL KILIMANJARO y THE ARTIST, triunfadoras del VI FCIM

Ayer viernes 02 de Diciembre del 2011 se cerró la sexta edición del Festival de Cine Inédito de Mérida con la gala de clausura en la que se entregaron los Premios Miradas y se dieron a conocer los resultados de las votaciones del Premio del Público y el Premio de la Juventud concedido por el Jurado Joven. La ganadora de esa edición, por el margen más estrecho de la historia del FCIM, ha sido la película del francés Robert Guedigian LAS NIEVES DEL KILIMANJARO, que ya obtuvo la Espiga de Plata y el premio del Público en la pasada Seminci de Valladolid y a la que recientemente le ha sido concedido el Premio Lux del Parlamento Europeo. Las votaciones quedaron como sigue:

1. LAS NIEVES DEL KILIMANJARO de Robert Guedigian (Francia) 8.582 / 10

2. THE ARTIST de Michel Hazanavicius (Francia) 8.558 / 10

3. PROFESOR LAZHAR de Philippe Falardeau (Canadá) 8.472 / 10

4. TIRANOSAURIO de Paddy Considine (Reino Unido) 8.285 / 10

5. EL HAVRE de Aki Kaurismaki (Finlandia – Francia) 7.750 / 10

6. MILAGRO de Hirokazu Kore-Eda (Japón) 7.303 / 10

Por su parte el Jurado Joven compuesto por estudiantes de secundaria de la localidad decidió otorgar una mención especial a LAS NIEVES DEL KILIMANJARO “por su defensa de la dignidad y los principios en épocas de crisis” y conceder el Premio de la Juventud a THE ARTIST, justificándolo de la siguiente forma:

"Hemos decidido otorgar el premio de mejor película a The Artist por su originalidad, que es lo que la distingue del resto de magníficas propuestas, por la soberbia interpretación de Jean Dujardin, por su fascinante recreación del mejor cine mudo, aquel que transmitía emociones sin necesidad de abusar de la palabra y confiando en el poder narrativo de la imagen. Pero sobre todo porque en una época en la que está tan en boga la innovación tecnológica nos parece muy importante premiar la valentía de realizar una película mediante modo de hacer cine que lamentablemente se ha perdido y lo que es más, que lo haga con éxito."

La valoración media de las películas del Festival en el Premio del Público ha alcanzado un nuevo record histórico al situarse en un 8.158 sobre 10 después de contabilizar los 1001 votos emitidos, siendo pues la edición más valorada por los espectadores al superar el 7.659 del año pasado.

En cuanto a los datos de asistencia, la asociación Cine Club Forum cifra en aproximadamente dos mil espectadores los asistentes al FCIM, a los que habría que sumar los aproximadamente cuatro mil niños que han asistido a la Sección Cine y Escuela. La Sección Oficial ha contado con una media de 261 espectadores por película, destacando en especial el éxito del pase en Cinesa el Foro de la película de Wim Wenders PINA 3D, la más vista del Festival. Ambos datos son superiores a las cifras de asistencia del año pasado, por lo cual la organización del Festival ha mostrado su satisfacción al haber conseguido elevar el nivel de asistencia en un año marcado por la crisis y los recortes presupuestarios en el que se ha ofrecido el mensaje del cine como refugio.

domingo, febrero 20, 2011

BERLINALE 2011 Palmares


Cuando uno acude a cualquier Festival, lo hace con la esperanza de descubrir una de esas películas que justifican por sí solas una Sección Oficial, esa joya emocionante que destile saber hacer cinematográfico, esa obra poderosa que te atrape y no te suelte desde su primer plano y que te haga sentir que has tenido el enorme privilegio de ser uno de los primeros en ver una película que en unos meses muchos podrán disfrutar. En esta 61ª Berlinale esa película es iraní, se llama Nadir y Simin, Una Separación y se ha llevado merecidamente no solo el Oso de Oro sino un doble premio de interpretación conjunto e innovador, pues tanto en Mejor Actor como en Mejor Actriz el Jurado resolvió que sería injusto dejarse a alguien fuera y han premiado a todos los actores y actrices que salen en el filme.

Nadir y Simin narra efectivamente una separación, la de una mujer con un visado para salir del país que quiere aprovechar a toda cosa y un hombre que tiene no solo que cuidar a un padre enfermo de Alzheimer sino serias dudas sobre la necesidad de abandonar Irán. En medio la hija de ambos, desconcertada ante la brecha abierta entre dos posturas irreconciliables. Pero hay mucho más: conservadurismo, tradición, religión a diversos niveles, honor, frustración, accidentes, demandas, juicios… Asghar Farhadi traza un preciso diagnóstico de una sociedad convulsa y amedrentada en la que se huele y se siente el miedo. Su análisis tiene mucho más efecto porque ni alza la voz ni se pretende política, por más que lo sea. Cuida a unos personajes que tienen sobradas razones para actuar como lo hacen e ilustra un guión preciso que nos embarca en un periplo tan fascinante como contundente. Gran cine.

El Gran Premio del Jurado a El Caballo de Turín, acompañado asimismo por un premio FIPRESCI de la crítica que estaba más que cantado, reconoce la peculiaridad de la propuesta más radical vista aquí, perpetrada con alevosía por Bela Tarr, realizador al que se admira o se odia sin términos medios y que de un padre y una hija encerrados en una cabaña y sometidos a condiciones cada vez más penosas es capaz de inducirte con la poderosa fuerza de sus imágenes y su ritmo comatoso a una especie de estado hipnótico durante las dos horas y media que dura. Tarr ha insistido varias veces en esta Berlinale que ésta será su última película como realizador. Es plausible que así sea dado que la depuración de su personal estilo conseguido aquí hace complicado imaginar hacia donde más podría evolucionar esta concepción del cine mucho más cercano al arte en estado puro que a la narrativa convencional.


El Perdón de la Sangre ha conseguido el Mejor Guión con una historia de rencillas entre clanes familiares que en la ignota Albania aun provocan deudas de sangre, obligando a familias enteras a recluirse en sus casas de forma indefinida so pena de ser cobradas con la muerte de los varones del clan si ponen un pie fuera de las mismas, con lo que son las mujeres las que han de tirar del carro para sobrevivir. Propuesta brillante que nos acerca a un país y unas costumbres medievales pero plenamente vigentes que ponen los pelos de punta.

Joshua Marston, que demostró sobradamente en su momento que sabía muy bien cómo meterse en la piel de los habitantes de otros países con aquella escalofriante historia de mulas que traficaban con bolas de cocaína que era María Llena Eres de Gracia consigue transmitir toda la frustración y la asfixia que produce la tradición y, en este aspecto, resulta curioso que esta estimable película comparta algunos elementos con la película iraní no estando tan distante una de otra como geográficamente los países donde se ambientan.


Por su parte El Premio, la historia con tintes autobiográficos de una madre y una hija que huyen de la represión de los militares argentinos refugiándose en una destartalada casa en la playa, una película con elementos interesantes y bien apoyada por la desarmante naturalidad de su niña protagonista pero algo lastrada por su fatigoso ritmo y reiteración, se ha alzado con la pedrea a la Mejor Fotografia y Mejor Diseño de Producción.

Algo que puede colar en el primer caso pero que quizás sea más discutible en el segundo habida cuenta de algunas de las otras propuestas que rondaban por aquí. En cualquier caso, el conocido romance de la Berlinale con el cine latinoamericano que probablemente consigue aquí más reconocimiento que en cualquiera de los otros tres grandes festivales europeos del año, sigue su curso con los premios a esta propuesta que ha despertado no pocas simpatías.

La cuota de reconocimiento al cine local, o sea al alemán, ha pagado su peaje con dos premios a todas luces excesivos, el de Mejor Director a Ulrich Köhler por Sleeping Sickness, una confusa y desnortada reflexión sobre las relaciones entre Occidente y África en la que todo está mucho más apuntado que bien resuelto. Entre esa medida ambigüedad y algún que otro extraño homenaje final a directores de culto de la cinefilia reciente Köhler ha conseguido su propósito de enredar a unos cuántos entre los cuales no puedo contarme.

El premio Alfred Bauer para la convencional If Not Us, Who? que recrea la relación entre el escritor Bernard Vesper y la futura integrante de la banda terrorista Baader Meinhof Gudrun Ensslim, obra que lejos de ensanchar los horizontes del cine como se supone que debería hacer más bien los estrecha al no ofrecer nada ni remotamente nuevo, resulta aun más inexplicable. Al menos el Jurado ha respondido al entusiasmo más o menos generalizado con el que la película ha sido recibida por la prensa alemana.


En el palmarés falta una notable película americana, Margin Call, que dramatiza con verismo, agudeza e inteligencia las horas anteriores al derrumbe del mercado financiero estadounidense desde el interior de una de esas corporaciones que jugaron un papel clave en aquel hundimiento deliberado. Pero no sobra casi nada de lo premiado, no hay desatinos vergonzosos y encima la española También la Lluvia se ha llevado el Premio del Público de la sección Panorama, con lo que hay motivos más que sobrados, además de esta maravillosa ciudad, para estar más que contentos con esta Berlinale. Un Festival al que espero fervientemente tener la ocasión de volver en el futuro.


Este articulo, levemente modificado, se públicó en el Periódico Voz Emérita el Lunes 21 de Febrero del 2011

miércoles, diciembre 08, 2010

V FcIM: Seguir Creciendo desde la Pasion y la Emocion

El V Festival de Cine Inédito de Mérida cerró sus puertas con una espectacular Gala de Clausura, inolvidable para todos aquellos que tuvieron la ocasión de disfrutarla, y con el triunfo absoluto de Incendies, la tremenda película de Denis Villeneuve que fijó un nuevo hito al conseguir un 8,52 en el Premio del Público, record histórico del FcIM, haciendo además doblete al recibir el Premio de la Juventud otorgado por el Jurado Joven. Más allá de su dureza y su innegable capacidad de impacto, el público supo reconocer la brillantez de una obra cuyo desarrollo argumental poseía una conexión especial con Mérida. No en vano Incendies resulta familiar para todo aquel que ha crecido viendo en el Teatro Romano obras con contenidos muy similares. En cierto sentido ha sido como una forma de crear una conexión tan sutil como cómplice entre los dos grandes certámenes. Que el público haya conectado con esa idea y valorado tan positivamente Incendies concediéndole el Premio a la Mejor Película es algo que nos llena de un orgullo muy especial.



Resulta, eso sí, una cruel paradoja que la ganadora haya sido a la vez la película menos vista de la Sección Oficial, victima doble de un pase el sábado en el que esperábamos una mayor afluencia y de la habitual coincidencia – esperemos que el tercer año consecutivo sea el último – con el clásico Barça-Madrid el lunes, algo que nos compromete a buscar una fórmula, cuando se estrene comercialmente ya en el 2011, para volver a proyectar Incendies en Mérida. Quizás aprovechar el marco que nos ofrece el Festival de Teatro Clásico no sería una mala opción… Una de las cosas que debemos plantearnos muy seriamente es conseguir que el FcIM esté presente en Mérida no solamente durante las fechas de su celebración, sino de forma intermitente pero constante a lo largo de todo el año. Si hay algo que percibimos este año con más fuerza que nunca es que el público de Mérida está plenamente identificado con el FcIM y lo siente como algo propio, lo que es algo esencial para un certamen como éste, tan necesitado de apoyo popular.

Dice mucho del público de Mérida que la segunda película mejor valorada haya sido una obra tan a contracorriente de los cánones del cine actual como la hermosa De Dioses y Hombres, película de ritmo pausado repleta de emoción y profundidad que consiguió un 7,89 de media, demostrando que la humanidad de su propuesta, muy por encima de las connotaciones religiosas inherentes al hecho de que sus protagonistas fueran unos monjes cristianos amenazados por la intolerancia y el fanatismo, caló hondo en el espectador. El tercer lugar fue para Cirkus Columbia (7,80) y esa historia mínima, sencilla y cercana ambientada en un pueblo de la Bosnia pre-bélica que cerró una Sección Oficial valorada de forma conjunta con una increíble nota media de 7,65 en los casi 1200 votos emitidos por el público que será muy difícil de alcanzar en próximas ediciones. Pero nos encantan esos retos, no lo duden. Resulta interesante comprobar como las películas que a priori podían ser consideradas como más accesibles para el público medio – la comedia romántica HappyThankYouMorePlease, Mención Especial del Jurado Joven, la aproximación al tema de la culpa y la venganza de Sin Retorno o esa peculiar road movie convertida en un viaje de descubrimiento personal que es La Misión del Director de Recursos Humanoshan sido valoradas con menos nota que películas mucho más duras y de temática o ritmos narrativos mucho más complejos como Incendies, De Dioses y Hombres o el imprescindible documental Inside Job, cuya sola presencia en Mérida y la odisea para conseguirla es un logro que permanecerá en el anecdotario del FcIM y que quedó justo en mitad de la tabla con un 7,73. Es un hecho sobre el que conviene reflexionar: no cabe duda que nuestro trabajo en el FcIM y el de la Filmoteca de Extremadura están dando como resultado un público muy maduro que sabe apreciar en su justa medida un cine de mucha calidad más allá de ritmos narrativos, formatos o géneros.


La afluencia del público ha crecido de forma considerable en esta V Edición: hemos alcanzado los 250 espectadores de media por película en Sección Oficial, aumentado las proyecciones matinales a cinco días para satisfacer las numerosas peticiones de los colegios de nuestra ciudad (más de 4000 niños han pasado por el CC Alcazaba) y las novedades de este año – los horarios alternos en días consecutivos, nuestro Cine a Ciegas con ese desconcertante, brillante, provocador y original mockumentary que es Exit Through the Gift Shop, una de las películas fundamentales de este 2010 o el día extra de proyección – han sido valorados de forma muy positiva mientras que la continuidad y mejora de algunas de nuestras señas de identidad más reconocibles – los pases matinales para colegios e institutos, La Noche del Cine Extremeño (¡como ha mejorado el nivel del audiovisual extremeño en apenas unos años!), ese fundamental y siempre soprendente Jurado Joven (...)


(...) o el Taller de Guión a cargo de unos de los más reputados profesionales del mismo en España como es Fermín Cabal, del que me bastó escucharle apenas media hora de clase para darme cuenta que había sido un absoluto acierto tenerle en Mérida, como podrán atestiguar los más que satisfechos alumnos de una actividad que me habría encantado poder seguir desde mucho más cerca – ayudan a seguir consolidando un Festival cuyo valor en alza y su creciente importancia han sido reconocidos incluso por programas de tanto prestigio como Días de Cine de TVE, que en la pieza que nos dedicó el pasado dos de diciembre, la tercera consecutiva en tres años, hablaron del FcIM en términos tan elogiosos que no podemos sino sentirnos honrados, orgullosos y agradecidos.




Por si eso fuera poco, la Gala de Clausura dirigida y presentada por José Antonio Moreno y escrita por Marcelo Soto puso un inmejorable broche al Festival convirtiendo Mérida en Broadway por una noche con un magnífico homenaje al musical repleto de inteligencia, humor y sentido del ritmo que incluso consiguió que el publico ovacionara puesto en pie en el número final, en el que al ritmo de un conocido tema de Golfus de Roma convenientemente modificado en sus letras – la apuesta constante de la Gala: temas de musicales muy conocidos adaptados para la ocasión para el FcIM por Moreno y Soto – para hilar de una forma tan brillante como compleja los argumentos de las siete películas que componían la Sección Oficial. La referencia fue la línea que Hugh Jackman siguió como presentador de la mejor gala de los Oscar de los últimos años y no pudo ser más acertada: uno tenía que frotarse los ojos ante la exhibición de talento desplegada sobre las tablas del escenario del Centro Cultural Alcazaba.

Bajo la batuta de ese showman espectacular que es José Antonio Moreno, capaz de cantar maravillosamente, desplegar ingenio, interactuar con el público e improvisar con una naturalidad desarmante, pudimos disfrutar de las voces de Mª José Pampano, Laura García y Bea Tejeda, las tres magníficas Morenettes, que engarzaban un número musical tras otro,

Pudimos homenajear a los tres Premios Miradas de esta edición - la revista Versión Original y los históricos del cine en Mérida Juan Fernández y Juan Mateos, este último tan emocionado que apenas pudo articular palabra al recoger su premio –, pudimos disfrutar de la elegancia y saber hacer de los cuatro presentadores invitados – Sara Solomando, Juan Luis Tena, Antonio León e Inmaculada Mata, todos ellos de Canal Extremadura –

Pudimos reírnos a gusto con las noticias en verso de Pepa Guillén, las provocadoras irrupciones de Inferna Pataky y el estupendo número inspirado en un clásico como Con Faldas y a lo Loco a cargo de esos habituales de la Gala que son los Apretacroquetas. Pudimos escuchar un medley de BSO a cargo de los desenfadados Sesión Golfa y flipar con los videos proyectados: un inenarrable discurso de agradecimiento de Kate Winslet recogiendo el Oscar y anunciando su próxima aparición en Mérida para interpretar Medea con unos falsos subtítulos tan provocadores como ingeniosos; un elaborado resumen del V FcIM, la triunfal llegada de Inferna al CC Alcazaba y su pelea de gatas con una estupenda Israel Espino que no dudó un instante en reírse de sí misma todo lo que pudo y más en sus dos apariciones en la Gala, finalizando con un conmovedor montaje con los niños de los pases matinales, una de las actividades de las que nos sentimos más orgullosos.


Fue una Gala de Clausura ágil, ocurrente, divertida, elaboradísima y ambiciosa a más no poder, que salió a la perfección y se pasó como un suspiro dejándonos a todos con el sentimiento de orgullo de un trabajo profesional y bien hecho, con una sonrisa en los labios y una sensación general de buen rollo que fue el perfecto broche a diez días repletos de emoción.

Es lo que ocurre cuando hay personas como Jose Antonio Moreno y Marcelo Soto – y no olvidemos la magnífica y fundamental producción de Onbligo, a cargo de la tarea más invisible, ingrata y sin embargo esencial del Festival, la logística del mismo – que al frente de un equipo magnífico y comprometido, han asumido como propia la pasión, el esfuerzo con el que todos sacamos adelante este pequeño milagro de todos los años llamado Festival de Cine Inédito de Mérida, dándonos cada vez más motivos para que podamos ir olvidando ese viejo chiste según el cual, ante esa continua falta de medios que suplimos con ilusión y trabajo, debería denominarse Festival de Cine Inaudito.


No nos dormimos en los laureles: somos conscientes que siempre hay cosas que mejorar. Nos planteamos por ejemplo un adelanto del horario de los pases a las 19:00 y a las 21:15 para comprobar si eso nos permitiría aumentar la afluencia de espectadores dada la gran diferencia (prácticamente de 3 a 1) registrada entre los pase de las 20:00 y los de las 22:15, aunque es inevitable que habrá gente a la que perjudique ese cambio. También sabemos que pese a que hemos estado más presente que nunca en los medios y en la calle, aun tenemos lagunas en algo fundamental como es la comunicación para llegar aun a más gente, que debemos usar la imaginación para encontrar fórmulas que nos permitan multiplicar los medios con los que llevamos a cabo el FcIM para seguir creciendo y no estancarnos, que necesitamos la presencia en Mérida de más directores y actores que presenten su trabajo al público porque un Festival de Cine también consiste en eso, que debemos intensificar nuestra presencia en la ciudad a lo largo de todo el año y no solo durante la celebración del Festival, implicando aun más a los ciudadanos y sus representantes a través de asociaciones e instituciones en el mismo.

No obstante, tenemos muchos motivos para sentirnos orgullosos por un trabajo bien hecho. Sabemos que esta quinta edición ha supuesto un gran paso adelante en muchos sentidos y hemos sentido muy de cerca el cariño y el agradecimiento del público a nuestro esfuerzo, nuestra ilusión y nuestro trabajo. Nos queda todo un año por delante para trabajar en la forma de seguir creciendo desde la pasión que sentimos por el cine para compartir la emoción que nos provoca. Gracias desde lo más profundo de mi corazón a todos los que hacen cada año que este sueño siga siendo posible. No se preocupen: Augusto, nuestra celebrada imagen de esta edición, seguirá muy pero que muy atento en el 2011.

sábado, diciembre 04, 2010

Palmares V Festival de Cine Inedito de Merida: INCENDIES arrasa

Una vez finalizadas las proyecciones de la Sección Oficial del V Festival de Cine Inédito de Mérida, reunido el Jurado Joven y contabilizados los votos del premio del Público, el Palmarés de la V Edición del Festival de Cine Inédito de Mérida 2010 en sus distintos apartados queda de la siguiente forma:

El Jurado Joven del V Festival de Cine Inédito de Mérida, compuesto por Daniel Reyes Donoso, Patricia Becerra Corbacho, Cristina Zapata Dias, Catalina Portillo Vega, Sandra Gomes Moreno, Cepeda Evelin Ailen, Cristina Daimiel Borrallo y Pablo Sánchez Aragón ha acordado por mayoría entregar los siguientes premios

Justificar a ambos lados
Premio del Jurado Joven a la Mejor Película a INCENDIES de Denis Villeneuve (Canadá)

En palabras del Jurado joven "Un duro drama en oriente medio sobre las guerras de religión, con una excelente interpretación por parte de Lubna Azabal y una preciosa banda sonora"

Mención Especial a HAPPYTHANKYOUMOREPLEASE de Josh Radnor (USA)

"Una comedia romántica que nos ha parecido original a pesar de ser un género bastante explotado. Su originalidad está en que lo que podia haber sido perfectamente un drama ha acabado siendo, gracias a sus personajes y situaciones, una comedia ligera y entretenida que nos ha enganchado desde el primer momento."

En lo que al Premio del Público se refiere, los resultados quedan así:

1 – INCENDIES de Denis Villeneuve (Canadá) Votos: 140 Puntos: 1193 MEDIA: 8,521

2 – DE DIOSES Y HOMBRES de Xavier Beauvois (Francia) Votos: 220 Puntos: 1737 Media: 7,895

3 – CIRKUS COLUMBIA de Danis Tanovic (Bosnia) Votos: 118 Puntos: 921 Media: 7,805

4 – INSIDE JOB de Charles Ferguson (USA) Votos: 119 Puntos: 920 Media: 7,731

5 – HAPPYTHANKYOUMOREPLEASE de Josh Radnor (USA) Votos: 236 Puntos: 1752 Media: 7,423

6 – SIN RETORNO de Miguel Cohan (Argentina/España) Votos: 226 Puntos: 1656 Media: 7,327

7 - LA MISION DEL DIRECTOR DE RECURSOS HUMANOS de Eran Riklis (Israel) Votos: 131 Puntos: 906 Media: 6,916


La nota media de las siete películas de la Sección Oficial a concurso del V FcIM concedida por el público es un tremendo 7,659, - una nota muy dificil de superar en años venideros - lo que supone la media más alta alcanzada por el FcIM en sus cinco años de existencia, superando el 7,56 de la IV Edición y el 7,55 de la III Edición, lo que indica el enorme grado de satisfacción del público con las películas presentadas este año en el Festival

INCENDIES acumula varios record en su paso por Mérida. No solo obtiene la nota máxima concedida a una película desde que se instauró el sistema actual de votaciones de 1-10 superando al 8,46 de Los Caminos de la Memoria y al 8,22 de Cerezos en Flor, ganadoras de las dos últimas ediciones, sino que se convierte en la única película de la historia del Festival que no ha recibido un solo suspenso por parte del público. Como curiosidad adicional podemos citar que por segundo año consecutivo la película menos vista por los espectadores del Festival - 166 espectadores cuando la media ha sido de 249 por película, la más alta de la historia del FcIM - se convierte en la ganadora del mismo. Lástima que sus pases coincidieran con el sábado a las 22:15 cuando la gente ya había acudido en masa a ver De Dioses y Hombres a las 20:00 (249 personas en un solo pase, record de este año, coincidiendo curiosamente con la media de asistencia general) y el lunes a las 20:00 con la competencia directa del Barça-Madrid. Sin duda tendremos que recuperarla el año que viene para una proyección extra.


sábado, septiembre 25, 2010

SAN SEBASTIAN 2010 Palmares alicaido y al fin Paul Giamatti



Un año más la lectura del palmarés de la 58 edición del Festival de Cine de San Sebastián ha ido acompañada de sonoros abucheos por parte de los periodistas presentes en la sala de prensa del Kursal. A estas alturas resulta ya casi una tradición. Y eso que este año, dado el consenso general sobre el pobre nivel general de la Sección Oficial a concurso y, aun más importante, a falta de una obra indiscutible que desairar dejándola fuera del palmarés como sucedió con Still Walking de Kore-Eda o El Secreto de sus Ojos de Juan Jose Campanella los dos últimos años, cabía pensar que el Jurado gozaría de mayor impunidad. De hecho, podían premiar cualquier cosa y encontrar argumentos para justificarlo. Y la verdad es que si me paro a pensarlo, eso es exactamente lo que han hecho.


La Concha de Oro ha ido a parar a manos de los Neds de Peter Mullan, una crónica personal de la adolescencia en el turbulento Glasgow de 1972 que tiene a su favor la frescura de sus jóvenes intérpretes – Mejor Actor para Connor McCarron -, su contundencia y el indiscutible conocimiento del tema que trata que Mullan exhibe, pero a la que tras un arranque magnífico se le va de las manos en su intento de alejarse de precedentes más o menos reconocibles con un personaje central cuya fulgurante evolución de niño modelo y brillante estudiante a violento gamberro no parece estar demasiado bien justificada desde el guión. Es una película correcta a la que no le faltan defensores pero uno podía encontrar fácilmente dos o tres entre el resto que habrían merecido más el máximo galardón del Festival.


Como la perturbadora Pa Negre de Agustí Villalonga, oscura y compleja vuelta de tuerca a la posguerra española que pese a utilizar de nuevo el familiar recurso de la mirada de un niño para desvelar los secretos y contradicciones del mundo de los adultos conseguía una atmósfera densa poblada de personajes que se debaten entre su instinto de supervivencia y la fidelidad a unos principios morales que en la Cataluña profunda de 1944 no daban para comer. Dura como el pedernal, bien dirigida y bien construida, Pa Negre solo se ha llevado el justo reconocimiento de Mejor Actriz para Nora Navas, esplendida en el papel de la atribulada madre del chaval protagonista. Poca recompensa para la película más sólida de la competición.


El cine catalán, omnipresente en Donosti, consiguió un segundo reconocimiento con el Premio Especial del Jurado para Elisa K, arriesgado y desigual experimento narrativo para contar un hecho francamente espinoso, la violación de una niña de once años, un trauma que no recordará hasta catorce años después. Es la película que más polémicas ha provocado entre detractores y defensores. Yo me cuento entre los segundos, pese al enorme lastre que supone que la forma de presentar las circunstancias de esa violación sean imposibles de creer. El buen trabajo de las dos actrices que encarnan a la protagonista y el buscado contraste formal entre pasado y presente están entre los logros de un filme del que muchos abominaron por su omnipresente e intrusiva voz en off.


Del premio a Mejor Director al chileno Raúl Ruiz por sus Misterios de Lisboa no puedo decir gran cosa, más que nada porque opté por no tragarme completo su folletín de cuatro horas y pico, ya que Donosti ofrecía muchas cosas interesantes que ver en tan desmesurado espacio de tiempo. Los que la aguantaron dicen que es una maravilla. Nadie puede contradecirles: a los que no les gustaba les abandonó la paciencia mucho antes y se fueron de la sala. Este premio debería haber ido a las ensangrentadas manos del coreano Kim Jee Woon por su brutal y brillante I Saw the Devil pero con el Jurado de este año – a saber Goran Paskjalevik, Raya Martin, Claudia Llosa y Pablo Trapero, cuatro directores que hacen un cine en las antípodas del coreano, más la maquilladora Jo Allen, la documentalista Lucy Walker y el actor Jose Coronado - era impensable que se llevara no ya éste sino ningún otro premio.


La pedrea correspondió al fotógrafo Jimmy Gimferrer por lo único salvable de esa vergonzosa tomadura de pelo llamada Aita, un premio al Mejor Guión para la noruega Home For Christmas, concesión poco comprensible para una película blandengue ideal para ver en Navidades y sufrir una sobredosis de buenos sentimientos y una Mención Especial sacada de la manga para la simpática y muy berlanguiana La Mezquita.

Para mi hay olvidos bastante imperdonables en el palmarés, empezando por esa tan magnífica como salvajemente despendolada ave extraña dentro del Zinemaldia (sobre todo viendo el resto de películas de la Sección Oficial) que era la coreana I Saw the Devil, pasando por esa entrañable historia mínima bien contada y bien interpretada que era la argentina Cerro Bayo y terminando por Pa Negre, que como queda dicho, debió conseguir algo más de reconocimiento por su solidez que ese justo premio a la Mejor Actriz para Nora Navas…


En resumen, ha sido un palmarés tan alicaído como la propia edición de este año, la última con Mikel Olarciegui al frente. Veremos el año que viene con Jose Luis Rebordinos, un tipo fogueado no solo desde dentro de los fogones del propio festival sino al frente de otros como la Semana de Cine Fantástico y de Terror que se celebra en esta misma ciudad si se le da un nuevo impulso a este Festival y de paso se endereza un poco el errático rumbo de los últimos años.



Epilogo: El viernes por la tarde, tras asistir a la rueda de prensa de la estupenda Barney’s Version, donde tuve ocasión de derretirme en la silla mientras la bellísima Rosamund Pike respondía mirándome a los ojos a la pregunta que les había hecho a ella y a Paul Giamatti sobre cómo habían trabajado eso tan difícil de conseguir en una pantalla llamado química, salí del Kursaal en dirección al Hotel Maria Cristina, donde esperaba conseguir lo que no había podido lograr y tanto me había frustrado el día anterior. No tuve que esperar mucho: al rato apareció Paul Giamatti, impecablemente vestido de negro, enredando con su móvil, paseando por el hall de forma distraída, sin que nadie le molestase. Pensé para mis adentros que eso jamás habría podido ocurrir con Julia Roberts. Afortunadamente.


Me acerqué y le saludé. Me recordaba de la rueda de prensa y estrechó mi mano de forma efusiva. Me preguntó si me había gustado la película. Le dije la verdad, que me parecía estupenda y que iba a tratar de conseguir llevarla al Festival de Mérida, aunque estando en manos de la Universal, sabía de antemano que era tarea imposible: las majors no hacen semejantes concesiones a festivales pequeños y casi desconocidos como Mérida. Entonces me preguntó por la ciudad y se la situé en el mapa. Le conté acerca del Teatro Romano, del Festival de Teatro Clásico (le sorprendió saber que dos mil años después el teatro seguía sirviendo a las funciones para las fue construido) y del de cine. Luego hablamos un rato de su carrera. Le dije lo mucho que me gustaban Entre Copas y American Splendor y que además había visto ésta última hacia poco por la reciente muerte de Harvey Pekar.

Incluso saqué a colación Cold Souls, esa película estilo Como Ser John Malkovich que aun sigue sin distribución en España y que a él le parece un bizarro divertimento. “La verdad es que tiene usted una carrera de lo más diversa e interesante” Se echó a reír “Me alegra que lo digas. Me gusta pensar que es así, si” Le pregunté si estaba disfrutando la estancia en la ciudad y dijo que lo poco que había tenido ocasión de ver le había encantado. “Lástima del tiempo” comenté “la lluvia lo ha estropeado un poco” “Está bien” dijo él “Creo que un poco de lluvia también le da cierto encanto” Pensaba en lo estúpido que era que estuviéramos hablando del tiempo cuando lo reclamó la agente de prensa para otro compromiso. Cogí al vuelo al primero que pasaba por allí y le pedí que nos hiciera la ansiada foto. Me volvió a estrechar la mano y se despidió con una sonrisa “Nice to meet you”. Y se fue. Me pareció un tipo inteligente, amable, divertido, de esos con los que uno puede compartir una cerveza, una cena y encontrar temas de conversación suficiente para no aburrirse lo más mínimo. Salí del Maria Cristina. Objetivo cumplido.