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lunes, junio 16, 2014

EL VIENTO SE LEVANTA, Lunes 16 Cinesa 20:15 y 22:30

EL VIENTO SE LEVANTA - (Kaze Tachinu, Japón, 2013) - 


Duración: 126 min. Dirección y Guión: Hayao Miyazaki. Género: Animación, Producción: Toshio Suzuki. Música: Joe Hisaishi.

El Viento Se Levanta narra la historia de Jiro Horikoshi, el hombre que diseñó varios de los cazas japoneses durante la II Guerra Mundial y cómo su trabajo choca frontalmente con su espíritu sensible y apasionado. Todo ello con el trasfondo de la emocionante historia de amor que le mantuvo al lado de su mujer en los peores momentos de sus vidas.


Nominada al Oscar 2014 a la Mejor Película de Animación y al Globo de Oro 2014 a la Mejor Película de Habla No Inglesa.

Filmografía de Hayao Miyazaki: Nausicäa del Valle del Viento (1984) El Castillo en el Cielo (1986) Mi Vecino Totoro (1988) Nicky La Aprendiz de Bruja (1989) Porco Rosso (1992) La Princesa Mononoke (1997) El Viaje de Chihiro (2001) El Castillo Ambulante (2004) Ponyo en el Acantilado (2008)


“El Viento Se Levanta ¡Debemos intentar vivir!” es un verso de Paul Valéry, poeta y Presidente de la Academia en la Francia ocupada de la II Guerra Mundial cuya notoria resistencia al gobierno que se había vendido a los nazis provocó su caída en desgracia. Es de suponer que Miyazaki admire de Valéry no tanto su coraje en tiempos adversos, sino el compromiso con las ideas que crepitaron bajo cada uno de sus poemas. Es lo mismo que admira de Jiro Horikoshi, el ingeniero que desarrolló los modernos cazas A6M que transformaron Pearl Harbour en un infierno en llamas. Por encima de todo Horikoshi era fiel a un sueño, el de volar más alto que nadie, pero no contó con que los sueños, si, producen monstruos.


El verso de Valéry es, para Miyazaki, un lema y un epitafio: contra la adversidad hay que desplegar las alas ¿Qué significa volar para Miyazaki, cuyo padre dirigía una fábrica que producía timones para los A6M? Es la imaginación la que suspende los cuerpos y derrite la gravedad; es su prodigiosa imaginación la que navega en películas como El Castillo en el Cielo y es en este mismo cielo donde se manifiesta el fantasma de Giovanni Caproni, pionero italiano de la aviación que, convertido en cerdo, rasgaba las nubes de la Europa Fascista de Porco Rosso y con el que aquí nos reencontramos como intermitente Pepito Grillo de Horikoshi. Al margen de su ideario político, lo que le interesa a Miyazaki de sus personajes es el amor por la aventura, la curiosidad por lo nuevo, su genio intuitivo. Y quizás lo más importante, la constante búsqueda de la belleza.


La poética de este hermosísimo canto del cisne no estalla esta vez en los imaginativos delirios de El Viaje de Chihiro o La Princesa Mononoke, como si Miyazaki quisiera demostrarnos que no está obligado a buscar en la fantasía lo que puede encontrar en la realidad. Recrearla en las portentosas secuencias de vuelo o el terremoto que destruyó Tokio en 1923 es el gran desafío de un artista que, al margen de modas digitales, ha seguido dibujando a mano cada uno de sus vuelos sin motor. La aparición de Nahoko transforma la película en un melodrama que podrían haber firmado Borzage, Ozu o Naruse. Horikoshi se debate entre la fidelidad a su sueño y la lealtad a las exigencias bélicas de su país y también al espíritu de sacrificio de su mujer. Es un hombre dividido entre su vocación y el amor de su vida. Y quizás porque Miyazaki no teme al sentimentalismo, nunca cae en él. En la evolución de esa relación, teñida de cierta melancolía, florece el estilo característico del cineasta japonés.


Nadie ha sabido captar el movimiento secreto de la naturaleza del modo en que lo capta Hayao Miyazaki. El diseño de fondos y personajes mide la temperatura de la emoción de una manera que es difícil de explicar en palabras. Las nubes pasan, la hierba brilla y el más mínimo detalle - el pliegue de un edredón, una gota de agua o una ráfaga de viento - nos dice mucho más de la belleza del mundo cuando está dibujado que cuando es real. (Sergi Sanchez, El Cielo no puede esperar, Caimán CdC nº 26, Abril 2014) 



jueves, junio 18, 2009

FILMOTECA: Ponyo en el Acantilado, Otra joya de Miyazaki

El Jueves 18 de Junio en el Centro Cultural Alcazaba a partir de las 20:30 horas la Filmoteca de Extremadura proyecta dentro del ciclo de Cine y Medio Ambiente Ponyo en el Acantilado, la última película de uno de los más grandes animadores de la historia del cine, el japonés Hayao Miyazaki, autor de películas tan maravillosas y llenas de imaginación como La Princesa Mononoke, El Viaje de Chihiro o El Castillo Ambulante. Dejando a un lado las temáticas algo más adultas que habían poblado sus últimas películas, Ponyo en el Acantilado es una película dirigida primordialmente al público infantil pero cuyo mensaje universal sobre la amistad y la necesidad de vivir en armonía con la naturaleza y, por supuesto, su irresistible encanto y poesía visual alcanzan a todo tipo de edades y sensibilidades.Sosuke es un niño de cinco años que vive en lo más alto de un acantilado que da al mar. Una mañana, mientras juega en una playa rocosa que hay bajo su casa, se encuentra con una 'pececita' de colores llamada Ponyo, con la cabeza atascada en un tarro de mermelada. Sosuke la rescata y la guarda en un cubo verde de plástico. Ponyo y Sosuke sienten una fascinación mutua. Él le dice: “No te preocupes, te protegeré y cuidaré de ti”. Sin embargo, el padre de Ponyo, Fujimoto, que en otro tiempo fue humano y ahora es un hechicero que vive en lo más profundo del océano, la obliga a regresar con él a las profundidades del mar. “¡Quiero ser humana!”, exclama Ponyo y, decidida a convertirse en una niña y regresar con Sosuke, escapa. Ponyo en el acantilado es una aventura mágica sobre la fuerza de la amistad y el poder de la naturaleza que traslada a la gran pantalla una muy particular visión del director sobre el cuento de La Sirenita.Hayao Miyazaki sigue, en estos tiempos en los que la animación digital amenaza con devorarlo todo, empeñado en continuar su trabajo por las sendas de la animación tradicional con apenas algunas ayudas informáticas. Su cine se apoya en un trazo simple, diáfano, que consigue transmitir con suma sencillez unas historias llenas de imaginación y poesía visual en las que siempre sale a relucir su obsesión por vivir en paz con la Naturaleza y su terrible miedo a que la locura y el sinsentido desatado por los hombres en su afán depredador acabe por romper el fino equilibrio que nos sustenta.
Gracias a una extraordinaria historia de amistad, amor y respeto a la libertad llena de sensibilidad, encanto y colorido que se apoya en una hermosa BSO de su colaborador habitual Joe Hisaishi, Ponyo en el Acantilado tiene la virtud de que encantará a los niños por su sencillez, su magia y la naturalidad de sus protagonistas a la vez que cautivará a los adultos por el enorme derroche de talento y oficio del que hace gala una vez más Hayao Miyazaki, un genio absoluto de la animación y el único que, desde su mítico estudio Ghibli, puede mirar hoy en día de igual a igual a la todopoderosa Pixar. Miyazaki pasa de modas: él hace tiempo que juega en otra liga.Ah, por cierto, la cancioncilla es de las cosas más simpáticas y pegadizas que hemos podido escuchar en una banda sonora en los últimos tiempos. Os aseguro que resulta difícil no dejarse llevar por su encanto y ponerse a tararear el estribillo...