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lunes, septiembre 24, 2007

GUARDIANES DEL DIA: Despropósito Rusky

El viernes pasado cuando me enteré de que estrenaban Guardianes del Día, me pasó una cosa curiosa: por más que me esforzaba era absolutamente incapaz de recordar prácticamente nada del argumento de Guardianes de la Noche, la primera peli de esta trilogía rusa de gran éxito (… en Rusia) que en su momento, y con gran descojone por parte de muchos, se trató de vender como “la alternativa rusa a Matrix” Como mucho recordaba vagamente la típica historia de lucha entre la luz y la oscuridad, un argumento pelin confuso, una jartá de efectos especiales – algunos más logrados que otros – servidos en una coctelera agitada por un director especializado en publicidad y en el lenguaje del videoclip (Timur Bekmambetov se llama el fulano, leanse el artículo del enlace, que no tiene desperdicio alguno) un vórtice de energía muy maligno y un niño que era muy importante para ambos bandos y que sería algo así como el Elegido que traería el equilibrio a la Fuerza o el que nos salvara de Matrix o algo por el estilo. Eso si, la sensación de que era un poco pestiño si que la tenía bien presente…

Pues bien: pese al hecho de que no recordara nada del argumento era en mi caso una señal de aviso bastante clara, hice los deberes y me agencié Guardianes de la Noche para refrescarla antes de meterme a ciegas en la segunda parte, por aquello de no andar más perdido que Michael Bay en una retrospectiva de Antonioni. Y mira tu por donde, en un segundo visionado me pareció que no era tan mala como recordaba, que la peli tenía cierto estilo curiosote – esos ambientes decrépitos post soviéticos, ese darle la vuelta a algunas convenciones como los vampiros y los espejos, ese ir de llenazo en llenazo del sufrido prota, que menudo comienzo de peli tiene… - y que, vaya, se le podía dar una oportunidad al dire para ver por donde continuaba la historia tras ese final tan chungo en el que el hijito del alma del prota, el Elegido de las narices, tiraba por el lado oscuro cual un Annakin consciente de que para un adolescente con ganas de marcha, el Mal ofrece posibilidades más atractivas que los panolis de la Luz.

Craso error: Guardianes del Día es un completo desastre se mire por donde se mire. Perdida la capacidad de sorpresa de los efectos visuales y abandonando por completo las interesantes posibilidades de un mundo lleno de grises en el que eso del Mal y el Bien son cuestiones de puntos de vista, más que nada porque ambos bandos son igual de brutotes en sus métodos, el director/guionista se embarca en una trama sin pies ni cabeza en el que salta como un poseso de un elemento a otro para hacer avanzar la historia a trompicones: que si ahora os muestro lo importante que es la Tiza del Destino (no, mejor no pregunten), que si un coche pirulero haciendo el bestia por allá, que si ahora un poquito del niño en plan “Soy malote porque mola”, que si me saco de la manga una improbable (y pelin patética) campeona de la luz para compensar, que si un poco de comedia de enredo con cambio de sexo incluido para hacer algunos chistecitos de vergüenza ajena, que si culebrones extraños de amoríos imposibles y por supuesto, no puede faltar el enésimo plan más estúpido para dominar el mundo jamás concebido por parte del maloso de turno, que es algo así como un mafiosillo ruso hortera al que le gusta bailar tangos, dar fiestas chachis y vestir camisas con colores chillones. Vamos, que uno llega a pensar que lo más jodido que puede pasar si la Oscuridad se sale con la suya es que vamos a vivir eternamente en una fiesta que es algo así como un cruce entre El Baile de los Vampiros de Polanski y los pijos de la party de Acción Mutante de Alex de la Iglesia. Terrorífico.

Del despropósito general y el mosqueo que produce que se hayan gastado la pastizara que sea en semejante engendro no te sacan ni algún detalle de humor aislado (la sonrojante forma en que un tal Tamerlain supera una fortaleza en forma de laberinto para alcanzar la Tiza del Destino en el prólogo o la ubicación final del dichoso objeto en la actualidad, que tienen su coña) ni embelesarse con los efectos visuales, siempre al servicio de una historia bastante idiota en la que a uno se la pela abundantemente lo que pase en la pantalla. En fin, una gloriosa tomadura de pelo en la que, eso si, Bekmambetov finalmente puede presumir de haber alcanzado a Matrix en algo: la resolución de Guardianes del Día recuerda no poco al final de la también bastante penosa – sin llegar a estos extremos – Matrix Revolutions, con lo que nos queda la incógnita de saber como van a concluir esta trilogía de momento argumentalmente cerrada con la próxima (sielos) Guardianes del Crepúsculo… Aunque me da a mí que igual la tercera ya no pico.

Por cierto, los del Trailer en castellano tampoco es que se hayan enterado muy bien de qué va la peli: todo lo que cuentan en los primeros 30 segundos del trailer es rigurosamente falso y no tiene nada que ver con el verdadero argumento de la peli. Hay que joerse...