Muy interesante película, ésta que nos ha traído Andrew
Niccol, inolvidable guionista de perlas como El Show de Truman y Gattaca, peli que también dirigió en su momento. Quizás uno pueda ponerle ciertos reparos al abuso de la voz en off o a la ligereza con la que es tratado un asunto tan serio y tan asqueroso como éste del tráfico de armas, pero tampoco hay que olvidar que Niccol está en su pleno derecho a establecer, mediante un muy inteligente uso de la ironía y el cinismo más exarcebado, esa barrera entre la enormidad de lo que está contando y el espectador.
Niccol, inolvidable guionista de perlas como El Show de Truman y Gattaca, peli que también dirigió en su momento. Quizás uno pueda ponerle ciertos reparos al abuso de la voz en off o a la ligereza con la que es tratado un asunto tan serio y tan asqueroso como éste del tráfico de armas, pero tampoco hay que olvidar que Niccol está en su pleno derecho a establecer, mediante un muy inteligente uso de la ironía y el cinismo más exarcebado, esa barrera entre la enormidad de lo que está contando y el espectador.Me parece bastante apropiada esa definición que he leído por ahí de que El Señor de la Guerra es algo así como un cruce entre Uno de los Nuestros - de la que toma, además de esa omnipresente voz en off que perdura todo el relato y que consigue que entendamos a un personaje tan amoral y repulsivo como el que encarna con notable acierto Nicholas Cage, una muy cuidada selección musical en la que no falta ni el Cocaine de Eric Clapton ni el Glory Box de Portishead, pasando por el Hallelujah de Jeff Buckley o Coyita de Gustavo Santaolalla - y Syriana - por la importancia y complejidad del asunto que aborda, pero me pregunto si, de ser su objetivo hacer una denuncia más o menos seria de una situación habitual que pasa desapercibida para el espectador medio, no se le habrá ido la mano en el tratamiento ligero, casi juguetón, de tan espinoso tema.
Por lo demás, es obligado hacer referencia a esa majestuosa introducción, esa escena de los títulos de crédito iniciales que, bajo el posible título de 'Historia de una Bala', os he traido como regalito de hoy a este Blog. Disfrutad de esta escena rodada con cámara subjetiva y con el clásico tema de Buffalo Springfield 'For What's It's Worth' Su final dejará impactado a más de uno y si viendo estas imágenes no os entran ganas de descubrir que se oculta en el resto de esta inteligente película, es que no he conseguido mi objetivo.