semana de vacaciones en tratar de atar el último examen de una carrera que debía haber finiquitado hace años y que siento tan lejana como si nunca la hubiera empezado. Estoy de mal humor y el hecho de que no hayan estrenado en Mérida la muy esperada última película de Medem, Caótica Ana, no ayuda nada. Medem es uno de esos autores imprescindibles de los que a estas alturas ya sé con absoluta seguridad que siempre voy a ir al cine a ver lo último que haga. Pero toca desplazarse a Badajoz a verla y mi molesta conciencia, a una semana del dichoso examen, no me deja.Así pues hoy, para conjugar un poco la frustración – o alimentarla, quien sabe - me he puesto a
revisar que dicen las críticas y los blog de la gente que sigo habitualmente. Y he descubierto que la última película de Medem ha causado un rechazo casi unánime, incluso entre la gente que no es nada sospechosa de querer mal a este personalísimo director que fue objeto con su anterior trabajo, La Pelota Vasca: La Piel contra la Piedra, de la más fanática, brutal e injusta cacería que en mi opinión se desató contra un cineasta en este país desde hace muchos, muchos años. Como dice Javier Cortijo en su blog, igual tan amarga experiencia – porque hay que ver lo que tuvo que aguantar Medem, mordiéndose la lengua para no caer en el juego de los de siempre, aunque de eso igual escribo otro día – le ha sentado muy mal a la creatividad del director.
El caso es que ésta Caótica Ana no está desatando polémica. Más que nada porque los detractores ganan por goleada a los escasos defensores del filme. Y las críticas son tan mordaces en ciertos casos que dan que pensar, sobre todo porque yo soy de los que piensan que Lucía y el Sexo es, pese a su complejidad estructural y su brillantez en algunos momentos aislados, la peor película de un cineasta superdotado. Y me temo que, por lo leído hasta ahora, Caótica Ana abunda en la senda que abrió con aquella ambiciosa pero fallida película en la que Medem parecía haber perdido un poco el control de ese poderoso cine construido a golpe de metáforas. Hagamos un poco de resumen:
- Javier Ocaña, El País “El cine de Medem, sus universos perpendiculares, siempre han partido de temáticas apegadas al piso firme que, tras un proceso de metafórica ensoñación, despegaban de la cotidianidad para alcanzar el territorio de los cuentos para adultos. Sin embargo, conforme su trabajo ha ido avanzando, ese proceso se ha hecho cada vez más abigarrado y menos terrenal, más ambicioso y menos plausible. Tanto que en Caótica Ana apenas pisa el suelo. La odisea a través del tiempo de la joven artista que interpreta con encantadora presencia la debutante Manuela Vallés, comienza ya en las nubes y, esta vez, va a sufrir un proceso de transformación inverso, partiendo de un idealismo artístico para terminar alcanzando una crítica a pie de campo en los que la guerra y la exclusión social, la antropología y el feminismo, se mezclan con escaso rigor”
- Oti Rodríguez Marchante, ABC “«Caótica Ana» es una película visualmente poderosa, que contiene imágenes, momentos, de fuerte atractivo emocional y que sólo se ven lastrados por algo que pertenece al «mundo», al «estilo» de Medem, y es que anega esas imágenes de texto, las sobre escribe, no permitiéndoles expresarse con naturalidad propia (…)En cualquier caso, emoción, porque «Caótica Ana» es una película construida con un tejido emocional muy fuerte, hasta el punto que hace de ella algo muy íntimo y delicado, pero también vidrioso y algo confuso: el atractivo caos del personaje impregna también de caos la narración (…)a mi modo de ver, Julio Medem necesita que le escriban (o que le echen una mano en el guión, al menos) mucho más que el coronel de García Márquez.
- Javier Cortijo, Crítico de ABC, en su Blog “Estamos ante lo peor (de ficción) de Medem, ni "Tierra" (la de "el enigma de la cochinilla" y Silke tropezándose en las sillas) cayó tan bajo. Por supuesto, a estas alturas no vamos a esperar que Julito tuviera un guionista que le guiara su caligrafía surrealista y simbólica (a otros ilustres no les hizo falta), pero es que esta historia es la canada: niña-salvaje en cueva ibicenca (aprende, Pocholo), residencia de estudiantes a la pata la llana, hipnosis de la señorita Peppis, me voy a Nueva York en velero, monto un enjuague saharaui porque me lo pedía el cuerpo, el zombi Antonio Vega me canta en las fiestas patronales, ladro en apache a un indio de carnavales... Qué empanada más indigesta. Y encima, cuenta atrás, en plan Greenaway. La que se ha perdido el gran Alberto Iglesias.”
- Borja Hermoso, El Mundo, en el suyo “Yo me identifico con Medem hasta extremos que no podéis ni imaginar, vaya eso por delante. Pero vaya por detrás que 'Caótica Ana' me pareció la empalagosa y finalmente intragable tarta de un pastelero superdotado. Lo que yo vi el otro día en el cine fue una yuxtaposición de argumentos visuales y narrativos cuya única preocupación me pareció que era el temible "fijaos, fijaos qué brillante soy"(…) 'Caótica Ana'. No la entiendo, ni la quiero entender. Lo que vi me bastó. Devaneos, ires y venires sin ton ni son, hipnotizadores que deberían dar clases no ya de hipnosis, sino de interpretación, y Bebe. Bebe, haciendo de Bebe. Qué encantadores son todos esos bohemios de diseño que salen en 'Caótica Ana', liderados por la mecenas Charlotte, que luego se los lleva a comer langostas. Y qué bonito que se toquen temas como el drama del Sáhara, y la guerra y todo eso. Es todo superauténtico, en serio. Todo mi abrazo para Julio Medem por las circunstancias que rodean a esta película. Y todo mi varapalo para la película.”
En fin, serafín. Que le caen palos por todas partes (y en los foros aun más). La guinda la pone el recién estrenadito Blog de El Séptimo Vicio, el programa de Radio 3, donde han plantado una encuesta para valorar del 1 al 10 la peli y en el momento que escribo estas líneas, con 38 votos, más de la mitad de los mismos suspende a Medem ¡pero es que más del 34% la puntúa con un uno o un cero patatero! Me pregunto que pensará Javier Tolentino, que por cierto llevó la semana pasada a Medem a su programa y, lástima, solo pude escuchar el final de su intervención