domingo, junio 25, 2006

Superman Returns Trailer 2

Le he cogido gustillo a esto de colgar videos en el blog, ahora que he comprobado que funciona. Ya puestos, he decidido poneros también el otro trailer de Superman Returns (aunque creo que cronológicamente es anterior, pero no estoy seguro de este último dato) que, aunque bastante parecido al primero, nos permite disfrutar de un Lex Luthor haciendo algo más el mal - ¿Será un cuchillo de Kryptonita eso que parece clavarle al Super en una imagen? Debe doler lo suyo... - y una magnífica secuencia final que me ha recordado bastante a las técnicas de efectos visuales de la entretenida serie Smallville, que a buen seguro Synger habrá tenido en cuenta a la hora de afrontar la peli. No parpadeeis... ;-)
Superman Returns

Superman Returns Trailer 1

Os parecera un poco raro, pero acabo de descubrir que hay una forma de introducir los videos de ese paraíso de los internautas llamado You Tube en el Blog, lo que es una buena forma de reactivar este polvoriento sitio que tengo tan abandonado (prometo enmendarme, pero entended que como buen fanático del Futbol que soy, los Mundiales absorven todo mi tiempo libre). Para la primera prueba, ahí va este trailer de la esperadísima película de Brian Synger sobre el Hombre de Acero - personaje que, dicho sea de paso, nunca me ha caido excesivamente bien: servidor es más de toda la vida de Batman dentro de los heroes DC - que se estrena el próximo 30 de Junio. La cosa promete, aunque tengo cierto miedo a que el estupendo Kevin Spacey se pase de rosca y convierta a Lex Luthor en el Dr. Maligno de Austin Powers ;-) Por cierto, la voz que puede oirse al principio, en el "viaje espacial" de Superman, es la del mismísimo Marlon Brando, que ya sabeis que interpretó a su padre en la película original de Richard Donner... Desde la mismisima tumbaaaa. Que lo disfruteis

Superman Returns

lunes, mayo 29, 2006

FACTOTUM: Universo Bukowski

Recuerdo que cuando esta película se proyectó en la pasada edición de la Seminci de Valladolid, los más mordaces liquidamos con una frase tan lapidaria como malintencionada este interesante pero sin duda fallido acercamiento a la obra y la vida de Charles Bukowski “No se le puede hacer eso a un muerto”. Y no es que este excesivo escritor que hizo de su agitada vida la principal fuente de inspiración para su obra no hubiera en su tiempo coqueteado de forma abundante con el cine mientras aun estaba vivo – de hecho escribió el guión original de El Borracho, dirigida por Barbet Schroeder y llegó a ver hasta dos adaptaciones más de sus novelas, Amor Loco y Ordinaria Locura – ni tampoco que esta Factotum guionizada y dirigida por el noruego Bent Hamer - el mismo autor de aquella cachondada surrealista un poco en las antípodas estilísticas de este filme que respondía al nombre de Kitchen Stories - se aparte de la línea marcada por tan peculiar autor a lo largo de su trayectoria. De hecho, la película está hecha con el beneplácito de la fundación que administra su legado, algo que, habiendo dinero de por medio, a buen seguro hubiera encantado al escritor.

No, el problema de Factotum es que para encarnar al alter ego de Bukowski en la ficción, Hank Chinaski, uno se encuentra de sopetón con el nombre de Matt Dillon... y claro, la primera reacción es pensar “Pues va a ser que no”. Pero en fin, como también están las mucho más fiables Lily Taylor y Marisa Tomei para respaldarle, como Factotum es una de las novelas más divertidas de su autor, y por último, había que ver como se lo montaba Bent Hamer con su primera producción indie USA, atractivos a priori no le faltaban.
Tal y como era previsible, lo mejor de la película reside en las perlas de diálogo salidas de la privilegiada mente del escritor - a uno puede gustarle más o menos, pero Bukowski, dentro de su amargura existencial, sabía ser muy divertido cuando se lo proponía - y en algunas de las situaciones creadas por ese tipo cuyas únicas preocupaciones en este mundo son escribir relatos, beber hasta hartarse, follar con lo que esté más a mano cuando las ganas aprieten y representar la auténtica antitesis del sueño americano, porque a Hank le importan una higa la mayoría de las cosas que les quitan el sueño a usted y yo, y como esa es una elección consciente y asumida, pues vive con ella divinamente, pese a sus sinsabores.
Hay que reconocer que, por momentos, la puesta en escena estática, un tanto contemplativa, que Bent Hamer construye tras la cámara parece ir acorde con el mundo ideado por Bukowski y hasta llegamos a entrever parte de la innegable poesía que habitaba en ese lodazal... pero cuando eso ocurre, ahí está el bueno de Matt Dillon, con su barba de tres días y su aspecto sucio como únicas armas de composición de su nihilista personaje, para recordarnos que no hay manera de creerse a semejante tipo.
Aun siendo insuficientes para que el filme levante el vuelo, son loables los esfuerzos de Dillon para retratar a ese ser excesivo, contradictorio y a ratos genial que se debate entre la necesidad de trabajar en insoportables empleos cada vez más alienantes para sobrevivir y su obstinado empeño por triunfar como escritor, dos mundos tan contrapuestos y excluyentes – algunos de los que nos gustaría ganarnos la vida con nuestros textos sabemos bien de lo que habla esta parte de la película - que no es extraño que lleven por momentos a nuestro protagonista a sufrir cierta esquizofrenia existencial que combate dejándose arrastrar por los placeres más básicos; queda también el buen trabajo de una actriz tan solvente como Lily Taylor en su retrato de una mujer capaz no solo de entenderle sino de aceptar tan descolocado e irreverente modo de vida – su extraña, torturada relación llena de altibajos es de lo más salvable de la cinta – y el espejo que supone la contraposición de dicho personaje al de Marisa Tomei, también interesante aunque por distintas razones.
No basta con esforzarse, por muy buenas intenciones que se tengan, para encarnar a un icono tan tremendo como el alter ego del mismísimo Charles Bukowski en una de sus novelas, además, más autobiográficas y personales, por lo que el intento de Hamer, aunque simpaticón y bienintencionado – y hasta inspirado en algún momento aislado - parece estar condenado de antemano al fracaso... algo que paradójicamente quizás no hubiera desagradado al autor de frases como “Hacer algo aburrido con estilo es a lo que yo llamo arte” Bien, Hamer desde luego no carece de estilo y su Factotum me resultó a ratos bastante aburrido, así que... saquen sus propias conclusiones.

viernes, mayo 26, 2006

SUEÑOS DE SHANGAI: El retorno imposible

Esta película que recibió el Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes y que está dirigida por Wang Xiaoshuai (La Bicicleta de Pekín) parte de un material autobiográfico para construir un drama sobre los conflictos generacionales de una chica de 19 años con su padre, fuertemente condicionados por unas muy especiales circunstancias políticas que afectan a la vida de esas personas de manera determinante. A mediados de los años 70, la China Comunista vivía inmersa en el miedo a un conflicto con la Unión Soviética, dado que sus relaciones en aquellos años no atravesaban precisamente una buena época. Por el miedo a una futurible invasión, el Gobierno chino dispuso que una serie de fábricas consideradas de cierta importancia para el país fueran trasladadas al interior, una zona mucho más pobre de la China Continental, para formar lo que entonces se denominó “La Tercera Línea de Defensa”. Por supuesto, un gran número de trabajadores abandonaron su vida en las grandes ciudades y se trasladaron con sus familias a los nuevos emplazamientos de dichas fábricas, lugares mucho más atrasados donde debían iniciar una vida que se suponía iba a tener un carácter temporal. El problema es que una vez allí, a los trabajadores se les impidió, salvo contadas excepciones, regresar a sus lugares de origen y esa nueva vida que, en principio, tenía carácter temporal se convirtió en definitiva. Tanto es así que muchos de los descendientes de aquellos trabajadores aun siguen en esas zonas del interior, aunque ya no sueñan con volver a sitios como Shangai algún día y se han resignado a su suerte.
La película se ambienta precisamente a principios de los años 80, cuando la familia protagonista, como muchas otras, aun sueña con volver y con que sus hijos tengan una educación mejor que la que pueden recibir en sus nuevos lugares de acogida. Eso implica que no deben relacionarse con los “locales” (es decir, los habitantes de toda la vida) porque eso puede significar renunciar a esa posibilidad remota y quedarse atrapados allí para siempre. Nuestra protagonista es una chica normal de 19 años a la que presiona un padre extremadamente estricto que la vigila de forma constante. Pero Quinghong, que así se llama la chica, preferiría tener algo más de libertad en el sitio donde vive, que está naciendo a las nuevas cosas que, con cuentagotas, van llegando del mundo occidental, como la moda o la música: ella no sueña con Shangai, sueña con ser feliz donde está y librarse de la asfixiante presión de su padre. El conflicto es imparable, pues a la normal lucha generacional entre padre e hija se suma el peso constante de la culpa y el fracaso que ese padre, impedido de volver a Shangai y por lo tanto atrapado en ese lugar perdido del interior del país, siente sobre sus hombros: necesita creer que sus hijos van a poder disponer de una vida mejor, aun a costa de ahogar por completo la libertad de movimientos de su hija, imposibilitada de hacer, en la ya de por si extremadamente estricta sociedad en la que vive, lo que hacen los adolescentes de su edad.
Wang Xiaoshuai vivió una situación muy similar a la que se describe en la película, y de ahí que sepa muy bien de lo que está hablando. En la descripción detallada de la pesada atmósfera de ese lugar marcado por la absoluta falta de libertad de movimientos de sus habitantes encontramos motivos más que suficientes para entender tanto a ese padre estricto obsesionado con sacar a sus hijos de ese lugar al que nunca debieron ir como a las naturales ansias de vivir de una joven que, como cualquier chica a su edad, empieza a descubrir el mundo que le rodea. El miedo a que ésta se enamore y se quede embarazada de un joven “local” –algo que en la práctica equivale a una condena perpetua en ese sitio- es muy palpable y ese miedo pesa en cada uno de los tiránicos actos de ese padre controlador. Sus hijos, en cambio, aunque puede que nacidos en Shangai, no conocen otra vida que la que han llevado en su pueblo y no entienden por qué se les impide disfrutar de ella, sacrificando el presente por un futuro del que, aparte de que puede que nunca llegue, ni siquiera pueden alcanzar a entender su importancia: nunca han sentido una ciudad como Shangai como propia y, por lo tanto, jamás podrán compartir los deseos de sus padres.
Xiaoshuai se aplica a la descripción de una historia bastante cargada de momentos dramáticos con una puesta en escena contemplativa y de ritmo pausado – acaso quizás demasiado en algún que otro pasaje a mitad del metraje – pero su propio ajuste de cuentas con el pasado no carece de valor ni de momentos inspirados, más allá de alguna que otra exageración en el relato. Son sumamente divertidos, para el ojo europeo, la forma en la que los jóvenes de ese pueblo van descubriendo e incorporando la moda occidental – para evidente disgusto de sus mayores – o se reúnen en la clandestinidad para escuchar lo último llegado de aquellos lares (¡cielo santo, Abba!) en unos inenarrables guateques clandestinos en los que la actitud lo es todo y la curiosidad, la norma. Hay un logrado trabajo de los actores (Yao Anlian, en el papel del sufrido padre, está esplendido) y quizás lo único que cabe reprocharle a esta interesante película es un cierto exceso de tremendismo en un relato que ya de por sí resultaba bastante dramático y que, por qué no decirlo, puede provocar en el espectador cierto hartazgo si llega a la conclusión de que le importa más bien poco todo lo que le están contando dado el innegable carácter localista de la propuesta.

jueves, mayo 25, 2006

El Código y la falta de código (moral) de su distribuidora

El lunes pasado me agarré un cabreo de considerables proporciones que todavía me dura mientras os escribo estas líneas. Quedé con un grupo de amiguetes para ver El Código Da Vinci y de paso aprovechar las invitaciones que consigo por mi trabajo semanal en la radio municipal para que no les costara un euro la entrada cuando al llegar a la taquilla me encuentro con un comunicado de la empresa Cinesa el Foro que rezaba algo así:

"Por estrictas exigencias de Columbia Pictures, distribuidora de la película, se comunica a los espectadores que durante la primera semana de exhibición de El Código Da Vinci no se permitirá acceder a la sala con invitaciones ni con pases de prensa, siendo éstos de nuevo válidos a partir del próximo día 26 de Mayo"

Por supuesto, les mandé a la mierda y me fui de allí con mis amigos en el acto, porque tengo clarísimo que no pienso pagar un euro a una distribuidora que, de ser este hecho inaudito y sin precedentes conocidos algo habitual en el resto de las salas españolas, me parece que se ha sacado de la manga una burda a la par que salvaje maniobra para quitarse del medio a todos los que nos dedicamos a la información cinematográfica después de los enormes palos que la película se llevó en su estreno mundial en el Festival De Cannes, además de asegurarse de paso el máximo de recaudación posible porque claro, los habrá que no estén dispuestos a aguantar una semana sin ver una de las películas más esperadas de la temporada.
Esto no había ocurrido jamás antes que yo sepa y establece un precedente de lo más preocupante: si ya es un hecho habitual que muchas superproducciones se estrenen a la vez a nivel mundial y sin preestrenos o pases para la prensa con el único fin de evitar las presumibles críticas negativas, lo que ya me parece desmesurado es que a esto se añada que los que nos dedicamos a la información cinematográfica en los distintos medios nos veamos privados del único beneficio con el que contamos para poder realizar nuestro trabajo porque a las distribuidoras no les interesa lo que podamos decir de sus películas. Me parece una salvajada muy poco ética y un ataque directo contra gente que, les guste o no, también formamos parte de este mundillo. Habría que recordar a este respecto que tanto las invitaciones como los pases de prensa solo pueden utilizarse de lunes a viernes siempre que estos no sean festivos y nunca en fines de semana, algo bastante comprensible para que uno pueda hacer su trabajo sin entorpecer los días en los que más gente acude a las salas. Un Status Quo que Columbia Pictures ahora s eha cargado alegremente y que, insisto, crea un muy peligroso precedente.
Total, que hasta la semana que viene no voy a poder ver la película, así que os dejo con esa reflexión a la espera de poder compartir con vosotros comentarios estrictamente cinematográficos sobre la película de Ron Howard.
David Garrido, profundamente molesto

viernes, mayo 12, 2006

DE LATIR MI CORAZÓN SE HA PARADO

De Battre Mon Coeur S’est Arrêté – por una vez el título en ha respetado la literalidad del título original, que además es un verso de un poema - la última película de Jacques Audiard, resulta ser una propuesta de lo más interesante. Nos presenta a un hombre que trabaja en el sector inmobiliario. Bueno, en realidad se encarga de la parte más sórdida de dicho trabajo: su oficio consiste en desalojar a los inmigrantes y desheredados de la fortuna que ocupan ilegalmente los edificios desocupados que la inmobiliaria pretende vender, usando toda la violencia que sea necesaria; o bien ‘persuadir’ a los inquilinos de inmuebles que interesan que los vendan, no deteniéndose en nada para conseguir dichos objetivos. Tom es despiadado, un salvaje que vive en una jungla competitiva cuyos compañeros son comerciales que engañan a sus mujeres, se desfogan en fiestas hasta altas horas de la madrugada hasta caer redondos, se pelean con otros borrachos, y que al día siguiente vuelven, con sus trajes limpios, a seguir con el mecanismo implacable del lenguaje de los negocios. Tom es además muy bueno en lo suyo, porque es eficaz, violento, ambicioso y carece de escrúpulos morales para conseguir lo que necesita.
Pero hete aquí que una noche, por un encuentro casual, se topa con el hombre que ejercía de manager de su madre, una famosa concertista de piano. Y de repente descubrimos que ese hombre violento y despiadado que escucha música electro a todo volumen en sus cascos, tiene una faceta que no conocíamos: sabe tocar muy bien el piano. Más que bien, incluso podría, de haber seguido estudiando en su momento, haber llegado a ser concertista. El manager le ofrece una prueba y de repente, la vida de Tom se transforma: con la misma pasión y la misma violencia con la que ejerce su ‘profesión’ Tom se dispone a prepararse para esa audición. Busca a alguien que le ponga a punto –lleva años sin tocar- y encuentra a una inmigrante china, eminente música, recién llegada a Paris y que no habla una palabra de francés. Su peculiar relación, marcada por la impaciencia y la frustración – señales inequívocas de la enorme rabia interior que tiene el personaje – hace que Tom se vea en la tesitura de servir a dos amos irreconciliables: su trabajo y sus ilusiones. Por mucho que lo intenta, Tom se ve sobrepasado por los acontecimientos.
Jacques Audiard, director de Un Héroe Muy Discreto y Lee mis Labios, ha llevado a cabo un remake muy personal de una película norteamericana (¡toma ya cambio de roles!) llamada Fingers que protagonizó Harvey Keitel en 1978 y que fue la opera prima del director James Toback, película que por cierto al parecer gustó mucho en su momento a Jean Luc Godard y que un servidor desconoce. Cuenta con una baza más que notable a su favor: la sobrecogedora interpretación de Romain Duris en el papel protagonista de una película que sigue a su personaje allá por donde va, de tal forma que éste aparece en todos y cada uno de los planos del filme. Duris, al que hemos visto en Exils, Arsene Lupin o en Una Casa de Locos y su secuela, Las Muñecas Rusas, hace una impresionante composición de un personaje dominado por una terrible frustración interna que se manifiesta en cada uno de sus movimientos. No obstante parece encontrar una salida a la espiral de violencia en la que se haya inmerso gracias a esa puerta que le abre la posibilidad de retomar sus estudios de piano y convertirse en concertista, un mundo por supuesto incompatible con la sordidez de sus negocios inmobiliarios.
Su difícil relación con su dominante padre, sus escarceos amorosos con la mujer de uno de sus colegas de trabajo y, sobre todo, la peculiar forma de entenderse con la concertista china que le instruye van poco a poco suavizando el carácter de un personaje que empieza siendo francamente antipático para acabar convirtiéndose en toda una figura trágica. Con una excelente BSO a cargo de Alexandre Desplat, un buen trabajo de puesta en escena y una fotografía oscura pero atractiva de Stephane Fontaine, a esta De Latir mi Corazón se ha Parado solo le perjudica cierta previsibilidad en el tramo final que contrasta un poco con la originalidad inicial del filme, un defecto menor que no molesta demasiado para disfrutar de una propuesta francamente lograda en la que, insisto, destaca sobremanera el excelente trabajo de su protagonista Romain Duris.

martes, mayo 09, 2006

DEFOSAENFOSA,Vitalidad y Tragicomedia a la Eslovena

Cuando uno se enfrenta a una película proveniente de los Balcanes, siempre siente una sensación un tanto especial. Las ganas de cachondeo, las situaciones surrealistas, el sexo y la música inundan de optimismo y de ganas de disfrutar de la vida – que ironía – muchas de las películas que llegan de aquella región devastada hace bien poco por la violencia, algo con lo que estamos familiarizados desde que emir Kusturica nos descubrió las posibilidades de aquella filmografía. El referente no es casual: De Fosa en Fosa da la impresión de ser una película de Kusturica, pero muchísimo más elaborada y bastante más contenida. Su protagonista es un tipo con un trabajo ciertamente peculiar, ya que su ocupación consiste en escribir y recitar los discursos fúnebres que acompañan los funerales que se celebran en su pequeña población rural.

Pero – se llama así: Pero, como en la preposición - es un treintañero sensible, buena persona, que bebe los vientos por su amiga Renata – que, como pasa a menudo en estos caso, lo quiere ‘solo como amigo’ y le putea contándole sus cuitas amorosas – y vive con su familia, compuesta por un abuelo viudo que, sin su difunta esposa, ha perdido la alegría de vivir y que intenta suicidarse de las maneras más originales – e irresistiblemente divertidas - que uno pueda imaginar, sus dos hermanas, Ida, una sordomuda de lo más expresivo, vitalista y alegre; y Vilma, que tiene un hijo de lo más despierto con un chuleta que aunque la quiere, prefiere vivir a su aire. También ronda por ahí Shooki, un vecino, poseedor de un 600 que cuida con mucho mimo y que ayuda a Pero con sus discursos, además de hacerle de chofer ocasional y vivir una tierna, casi infantil, historia de amor inocente con Ida, la sordomuda.
La película transcurre con una sucesión de estampas de la vida cotidiana que nos describen la forma de vivir de esta serie de personajes vitalistas y la verdad, muy divertidos, que no desaprovechan ninguna ocasión para tomarse unos tragos y bailar al ritmo de esa música inconfundible que gente como Goran Bregovic ha hecho popular en todo el mundo. Pero realiza sus panegíricos más en función de las cosas que le van pasando en su vida personal que en su conocimiento de los fallecidos, le procura a su abuelo con tendencias suicidas un psiquiatra que no parece que le sirva de mucha ayuda, Ida se dedica a jugar al escondite con Chooki, que tiene una versión del tuning muy particular, inspirada por las carreras de cuadrigas no de Ben Hur ¡sino de las películas de Maciste!, Renata va y viene de la vida de Pero sin acabar de decidirse a acceder a sus deseos y así sucesivamente. Nada parece demasiado trascendente, y puede que precisamente por eso, su mensaje vitalista, entre gag y gag perfectamente ensamblados, llega con facilidad, aunque uno percibe en el comportamiento del algunos personajes que no todo es tan idílico o inocente como parece.
Nada prepara sin embargo al espectador para la deriva terrible que tiene lugar en el tramo final de la película, que quizás porque uno ha llegado a encariñarse con esa galería de personajes entrañables, provoca una mayor conmoción. Cvitkovic, que consigue aquí una acertada disección de ese carácter balcánico capaz de disfrutar de la vida a tope durante un segundo y reaccionar con enorme violencia un instante después, golpea al espectador con una sucesión de secuencias que poco o nada tienen que ver con el tono hasta entonces amable de la película, dejándolo petrificado en la butaca con un final terrorífico y absolutamente inesperado.
La sensación que queda es extraña, porque uno recuerda a un tiempo lo mucho que se ha reído con el estupendo timing de algunos de los gags físicos – el primer intento de suicidio del abuelo es impagable – o con los particulares panegíricos de Pero, trufados de guiños personales, y lo mezcla con la terrible desazón que producen algunas de las últimas situaciones que viven sus criaturas – la dolorosa y sorprendente resolución del romance con Renata, lo que acontece con Ida y Chooki – que son todo un recordatorio de la zona donde está ambientada la película. Con esta segunda película, Cvitkovic se revela como un cineasta al que no conviene perder de vista en el futuro, pues mezclar de esa forma tan personal drama y comedia – como sucede en la vida, viene a decir su filme – no está al alcance de cualquiera. Tomen buena nota.
Momento para recordar: el del primer funeral de la película, cuando descubrimos el peculiar trabajo de Pero mientras la banda ataca una versión balcanizada... del conocidisimo tema I Will Survive de Gloria Gaynor. Dadas las circunstancias, no se me ocurre un tema menos apropiado para tocar en un funeral (aunque reconozco que me rei un rato con el detalle de humor negro), pero por otro lado ando como loco intentando conseguir la versión que suena en la película.

martes, marzo 28, 2006

VOLVER, Poderosa celebración de la vida

Más allá de todos los hermosos retornos que supone la última película de Almodóvar, que justifican de modo admirable el acertado título con el que ha sido bautizada, Volver supone un interesante punto de enganche con dos de las películas que en su momento supusieron un considerable giro en su filmografía. Por un lado Volver nos devuelve a aquel pueblecito de la Mancha a la que el personaje de Marisa Paredes en La Flor de mi Secreto, tras sufrir una dolorosa ruptura matrimonial, acudía en busca de energía, de esa fuerza perdida, de esa, en fin, serenidad inquebrantable de las mujeres de pueblo que tanto habían alimentado sus sueños de infancia. Pero también nos resulta familiar porque nos hace pensar en aquella lejana y maravillosa vuelta de tuerca a su cine que fue ¿Qué he hecho yo para merecer esto?, aquel drama urbano cargado de conciencia social y humor surrealista en el que una Carmen Maura luchaba a brazo partido para sobrevivir a una realidad bastante descorazonadora y hostil. La familia de barrio que forman Penélope Cruz, su hija adolescente Yohana Cobo y esa Lola Dueñas que regenta una peluquería clandestina no está tan lejos de aquel estupendo filme como cabría pensar por los años transcurridos y por todo lo que ha evolucionado el cine de Almodóvar en este tiempo.
Curiosamente, hay un tercer elemento nada desdeñable que ayuda a entender algo más esta necesidad de reencontrarse y superarse a si mismo: tras el doloroso ajuste de cuentas con la parte más oscura de su propio pasado que supuso la un tanto incomprendida La Mala Educación, Volver es prácticamente el reverso absoluto de aquel filme tenebroso. Allí donde en su anterior película Almodóvar poblaba la pantalla de personajes sórdidos que dificultaban en grado sumo la más mínima identificación entre el espectador y sus criaturas, Volver nos presenta una galería de maravillosos personajes femeninos a los que, simplemente, resulta imposible resistirse, tal es la humanidad y la pureza de los sentimientos que animan todos sus actos.
Volver resulta un opuesto tan perfecto de La Mala Educación que incluso la linealidad y simplicidad de su argumento, desprovisto de los complejos y brillantes artificios narrativos de tanto éste último como de sus obras inmediatamente precedentes, invita a pensar que ha surgido de una necesidad imperiosa por parte del cineasta de reencontrarse con la parte más luminosa y positiva de su cine, sin que ello signifique en ningún caso que éste renuncie a la trascendencia de los temas tratados – Volver es, por encima de todo, una historia sobre dolorosos secretos del pasado y la muerte que en el fondo resulta toda una celebración de la vida – ni a la trabajada depuración a lo largo del tiempo de su inconfundible estilo.
Porque de lo que no cabe duda alguna es que Almodóvar sigue siendo un director brillante: basta un hermoso travelling inicial que sigue a las mujeres que limpian afanosas las tumbas donde reposan sus seres queridos o las que serán su ultimo reposo, un par de conversaciones más trascendentes de lo que podrían parecer a primera vista sobre las últimas novedades, un buen puñado de besos (de esos besos múltiples que restallan sonoramente sobre las mejillas y que solo la gente de pueblo sabe dar de tan particular forma) y alguna que otra receta casera empaquetada en tarros para que nos veamos transportados a ese particular universo rural donde Almodóvar vivió sus primeros años, ese mundo en el que son las mujeres, auténticas especialistas en sobrevivir a los avatares del destino, quienes sin alzar la voz y usando toda su sabiduría marcan los designios de las familias que crecen a su cargo; ese universo poblado de secretos, supersticiones y certezas más allá de toda lógica que se rige por sus propias reglas.
Los personajes femeninos que Almodóvar ha forjado para esta película son un magnífico regalo tanto para las actrices que se encargan – maravillosamente – de insuflarles vida como para el espectador que tiene el privilegio de asistir a sus vidas. Hay que descubrirse tanto ante esa impresionante Penélope Cruz que derrocha talento y belleza en el que posiblemente sea su mejor papel hasta la fecha, esa Raimunda creada a la imagen y semejanza de las poderosas mujeres del neorrealismo tipo Sofía Loren o, sobre todo, Anna Magnani – la postrera referencia a Bellisima (Visconti, 1951), es toda una declaración de intenciones por otra parte muy del gusto de Almodóvar, muy proclive a este tipo de homenajes a lo largo de toda su filmografía –Asi como delante de esa hermana temerosa e insegura que clava con su habitual buen hacer Lola Dueñas, pasando por esa Carmen Maura que, efectivamente, demuestra con su complejo papel poseer aun la misma sintonía de siempre con el realizador manchego o, sobre todo, la gran revelación de la película, una Blanca Portillo en el mejor momento de su carrera para la que, simplemente, no hay calificativos que puedan hacer suficiente justicia a su increíble forma de apoderarse de un personaje, Agustina, a la vez servicial, metomentodo y conmovedora, esencial para entender la solidaridad y la forma de entender la vida de esas mujeres de pueblo de toda la vida.
El sentido de humor costumbrista, absurdo y tierno, que preside toda la obra se da la mano con un conjunto de interesantes reflexiones sobre la muerte, la culpa y las heridas del pasado que reverberan en el presente para construir una película tierna y profundamente humana a la que solo cabe reprocharle – probablemente porque ese no era en absoluto el objetivo de Almodóvar en el filme, mucho más centrado en el preciso retrato de todos y cada uno de los personajes que aparecen en pantalla – que el espectador atento a ciertas imágenes y situaciones premonitorias sea más que capaz de anticiparse a la naturaleza oculta del conflicto del pasado que atenaza a varias de esas mujeres, algo que resta cierto empaque emocional en algún que otro momento cumbre.
Con todo, lo valioso de una película como Volver no reside tanto en la historia que cuenta como la inteligente forma en la que Almodóvar conduce a sus actrices para que sus personajes aúnen esperpento y trascendencia con una ligereza solo aparente que esconde un muy trabajado guión en el que las líneas de diálogo fluyen con una naturalidad desarmante y en el que, como en la vida misma, comedia y drama no funcionan jamás como compartimientos estancos sino que son parte de un todo indisoluble. Es un mérito indiscutible de Almodóvar el conducir con mano firme este relato al que no faltarán detractores que lo tildarán de simple culebrón televisivo sin caer en la cuenta que no está ni mucho menos al alcance de cualquiera el conseguir que mezclen de forma tan admirable los diversos y a menudo opuestos elementos que la conforman.
Volver, con sus historias de almas perdidas a tiempo aun de reconducir sus existencias, con sus secretos inconfesables, con su vida de extrarradio e integración solidaria, con la enorme fuerza de ese inquebrantable amor filial – hay mucho de irracional intento del director en atraer a su propia madre de nuevo a la vida en esta película – y con esa poderosa celebración de la vida (¡Como se come en esta película, como se disfruta con los sentidos, como se ríe!) alrededor de un argumento a ratos dramático, bien podría servir de magnífico cierre a una muy fecunda etapa del cineasta. Si ya de por si toda su filmografía ha estado marcada por su fuerte personalidad y unas señas de identidad bien reconocibles, Volver funciona igual de bien tanto como evolución de su estilo – nada hay que rompa de forma brusca la narración, como a menudo suele ocurrirle en sus obras: todo es aquí mucho más fluido –, reivindicación no complaciente de su filmografía y, en fin, emocionado retorno a su pasado, desprovisto esta vez de la terrible amargura de su anterior filme. Será interesante ver cual es su próximo paso.

lunes, marzo 06, 2006

OSCARS 2006: La Otra Crónica

LA OTRA CRÓNICA DE LOS OSCARS. LO MÁS O LA MÁS…

Sorpresivo: La aparición de Mel Gibson y sus indígenas de Apocalypto en el estupendo clip inicial de los presentadores

Malévolo: Jon Stewart diciendo que Buenas Noches y Buena Suerte no solo era la frase de despedida de Murrow, sino “La forma en que Clooney despide a todas sus citas” Atención al gran gesto de Clooney encajando el chiste, riéndose primero y fingiendo indignación después.

Añorado en la Alfombra Roja: Scarlett Johansson. Como la echamos de menos sus fans. Lástima que esta vez decidiera no ir.

Bestia: Jon Stewart “Lamento decir que Bjork no ha podido venir. Estaba probándose un traje y Dick Cheney le disparó” (Bjork apareció vestida de cisne en la ceremonia de hace unos años)

Ingenioso: Jon Stewart “Spielberg nos trajo La Lista de Schindler y luego Munich. Creo que hablo en nombre de todos los judíos cuando digo que no puedo esperar a ver que nos pasa después… ¡Trilogía!”

Brillante: Sin ninguna duda, el clip en el que se demostraba que el western siempre había tenido ciertas inclinaciones dudosas antes de BBM. La guinda final, con Charlton Heston marcando pectorales y un serio Gregory Peck (“Para la despedida que tengo en mente no hay suficiente espacio en esta habitación”) fue de antología. Grábenlo en las repeticiones, si pueden.

El Mejor Agradecimiento. Dos: el de Geroge Clooney al recoger su Oscar por Syriana (estuvo brillante, divertido, político, reivindicativo… y no se lo agradeció a un solo familiar: para tomar ejemplo ¿Por qué no serán todos así?) y el de la ganadora del Mejor Corto Documental (“Gracias a la Academia por sentarme junto a George Clooney el día del almuerzo de los nominados” con gesto cómplice posterior incluido de éste último)

Estrambótico: las pajaritas a juego de Nick Park, Peter Lord y sus respectivos Oscars y los amorosos peluches de pingüinos del documental El Viaje del emperador, ganador a mi pesar

Desfavorecedor: Charlize Theron empeñándose en afearse, echándose veinte años encima con un peinado estilo años 50, un traje horrendo y un floripondio en el hombro que parecía un loro muerto ¿Por qué no te robaste un modelito de los de Aeon Flux, hija mía, con lo que todos sabemos que vales?

Inenarrable: Ben Stiller vestido completamente de verde y haciendo el payaso a modo con lo del croma al entregar el premio a los mejores efectos visuales. Estuvo de lo más hilarante, hay que reconocérselo.

Inútil: el brillante clip de Tom Hanks siendo atacado hasta la inconsciencia por una orquesta por alargar su discurso de agradecimiento. No sirvió de ejemplo: los premiados siguieron haciendo discursos tan aburridos como interminables. Hubo alguno que hasta cito a sus abogados

Recauchutado: Dolly Parton. Daba cierto repelús verla. Pero defendió muy bien su Travelin’ Thru, que conste. Mereció mejor suerte.

Perdido: Paz Vega. Les juro que estaba en la Ceremonia. Pero no la vimos.

Peligroso: ¿A quien se le ocurrió sentar a la jovencita Keira Knightley junto al afamado depredador Jack Nicholson? A ratos parecía que el lobo iba a devorar a tan tierna gacela…

Venenoso: Jon Stewart a propósito de la nominación a Mejor Maquillaje de Cinderella Man “Debe ser complicado hacer que Russell Crowe parezca que se ha peleado con alguien…”

Sutil: Dos de John Stewart. Una pasó casi desapercibida al principio. Se dirigió a los académicos diciendo “Al menos esta vez habréis votado por un candidato que va a ganar” en clara referencia al resultado de las últimas elecciones presidenciales, en las que Hollywood se volcó en vano con Kerry. La segunda señalando a un Oscar gigante del decorado que estaba a su espalda “Si lo derribamos entre todos ¿eso significará que la democracia llegará a Hollywood?”

Etéreo: el gaseoso (¿o se dice gaseado? Con muchas gasas, vaya) traje que llevaba una excesivamente delgada Naomi Watts

Repetido: Las referencias gay. Jon Stewart “Lo gay ha estado por todas partes. No hay más que recordar que la película de boxeo de este año se llamaba Cinderella man”

Coreografiado: El montaje que acompañó la interpretación de In The Deep, el tema de Crash. Representaron un buen puñado de escenas de la peli. A cámara lenta claro, para ir en sintonía con el temita…

Pizpireto: la eterna sonrisa de niña buena de Reese Witherspoon. Cualquiera diría que ahora es la actriz mejor pagada de Hollywood, esta nueva novia de América que es mucho más inteligente de lo que cree la mayoría

Butano: El traje naranja chillón de Michelle Williams. Aunque se agradeció el toque de atrevimiento entre tanto juego sobre seguro al negro…

Sobrante: Una horrenda Rachel Mc Adams (con lo que mola esta mujer) de rubio, de amarillo y dando los premios esos científicos que no interesan a nadie, salvo a los premiados, claro está

Freak: ¿Por qué Helena Bonham Carter llevaba los mismos pelos que Tim Burton? ¿Compartieron enchufe?

Guapo: Rachel Weisz, embarazadísima y elegantísima en su escotado traje negro. De categoría.

Violento: La gran Lauren Bacall dudando mucho al leer su discurso, posiblemente porque no podía leer bien el prompter. Convirtieron lo que tenía que ser un homenaje (el clip al cine negro fue fantástico, eso si) en un momento de lo más inapropiado. Una lástima.

El Mejor Diseñador: Versace ganó de calle. Era el responsable de una de nuevo impresionante y muy femenina Hillary Swank, escotadisima esta vez por delante; de la azulada y sexy Salma Hayek y del dorado y sugerente traje de una tremenda Jessica Alba. No hubo un terceto comparable a éste, creo.

Español: La presencia brevísima de un plano de Mar Adentro en el estupendo clip de películas comprometidas, justo antes de Vera Drake. Para estar contento. La nominación de nuestro Alberto se quedó en eso.

Lujazo: el violín de ese virtuoso llamado Itzhak Perlman interpretando con la orquesta de Bill Conti fragmentos de las cinco BSO nominadas. Para grabárselo en video y disfrutarlo varias veces.

Indirectamente político: los divertidos videos pidiendo el voto para la categoría de Mejor Actriz. Francamente buenos.

La Más Guapa Pareja de Presentadores: Eric Bana y Jessica Alba “Si hay un holocausto nuclear, ojalá ellos se encarguen de repoblar la especie humana” les presentó Jon Stewart

Enjoyada: Keira Knightley, a quien su vestido burdeos que descubría un hombro le sentaba de maravilla y su collar, valorado en dos millones de dólares, destacaba lo suyo en ese cuello tan particular de la británica

Incomprensible: El Oscar a la Mejor Canción para It’s Hard Out Here for a Pimp, celebración a lo bestia incluida. Aunque a Jon Stewart le gustó el entusiasmo de los chicos y les dio mucha cancha.

Trastabillado: Jennifer Garner casi pegándosela tras tropezar dos veces con su propio vestido al presentar un premio. Salió bien del paso “Yo hago mis propios dobles…” Y Morgan Freeman, que se atascó con un palabro de su presentación. Dos veces. Si es que ni él es perfecto.

Sentido: El discurso del director de Tsotsi al recoger el primer Oscar a la Mejor película de Habla No Inglesa de la historia para Sudáfrica. Se hinchó de dar vivas a África en varios idiomas, el colega

Incombustible: Mickey Rooney, que año tras año ahí sigue, impertérrito en el patio de butacas. Me apuesto lo que queráis a que tiene un perverso placer cada vez que ve el clip de In Memoriam con los que han palmado el año anterior

Constante: El llamamiento continúo a ir más a la sala de cine a disfrutar las películas y no apoyarse tanto en el DVD y la piratería. Primero fue Jon Stewart, luego el Presi de la Academia y finalmente Jake Gyllenhaal al presentar un clip hecho ex profeso para probar que lo espectacular hay que verlo siempre en la sala de cine (¿para qué, si lo estábamos viendo por televisión?)

Doloroso. La mención dos premios después de Jon Stewart de nuevo al Oscar a la Mejor Canción “Déjenme recordarles el marcador de Oscars conseguidos: Martin Scorsese 0, Six Three Mafia 1”

Improvisado: Lily Tomlin y Meryl Streep pasando de teleprompter y haciendo virguerías con su discurso de presentación del Oscar honorífico a Robert Altman. De los mejores que recuerdo en años.

Refrescante: La natural belleza de Zhang Ziyi. Sin aditivos.

Ida de Olla: Dustin Hofmann a punto de leer el sobre del ganador al guión adaptado antes de presentar a los nominados. Mira que parece un trabajo fácil ¿eh? Pues parece ser que no

Cutre: La combinación chaqueta azul marino y vaqueros desgastados del ganador del Oscar al Mejor Guión Adaptado, Larry Mc Murtry. Vale que seas un aspirante a J.D. Salinger por lo poco que te dejas ver en público, macho, pero eres un cutre.

Arrebatador: Uma Thurman. Fue la única presentadora de la noche que me hizo temblar al verla aparecer en el escenario. Cada vez está mejor esta mujer (y si no me creéis, id a ver Secretos Compartidos)

Sospechoso: El pelo de Tom Hanks. De lo más rarito.

Inesperado: Crash, Mejor película, claro. Menudo revuelo.
Preguntado: ¿Faltó Clint Eastwood en el último momento a la Ceremonia para entregar el premio a la Mejor Película por si le tocaba tener que dárselo a Brokeback Mountain? ¿ein? Nunca lo sabremos...

OSCARS 2006: La resaca

OSCARS 2006: LA VIDA TE DA SORPRESAS, SORPRESAS TE DA LA VIDA

Fue una conmoción. Un leve momento de duda en el semblante del gran Jack anticipó lo que iba a pasar. Saboreó el momento, pronunció Crash y esperó la reacción del auditorio, que respondió de manera enfervorizada. Entre otras cosas porque, como muy bien había apuntado chuscamente Jon Stewart en su presentación, eran pocos los actores presentes en la sala que no estaban en el reparto de la peli de Paul Haggis. Mientras unos no podían disimular su alegría, los miembros de Brokeback Mountain se quedaban con la cara de tontos de aquellos a quien les ponen un caramelo en la boca – el Oscar a Mejor Director a Ang Lee anticipaba su triunfo, ya que director y película, aunque no siempre es así, suelen ir de la mano - para arrebatárselo en el último momento ante el jolgorio y la incredulidad generalizada. Si, si, a la vez: tan favorita era BBM que ni los responsables de Crash se creían que acababan de recibir el Oscar a la Mejor Película.
¿Por qué ganó Crash? Hay una respuesta sencilla a la vez que compleja: para empezar, cuatro de las cinco películas nominadas – Capote siempre fue la quinta rueda – eran películas estupendas, más que notables, y cualquiera de ellas tenía argumentos de sobra para alzarse con el premio gordo. En una competición tan reñida como ésta, hay que recordar tres cosas 1) Crash es una película, por encima de cualquier otra consideración, de actores, de muchos y estupendos actores en una esplendida interpretación coral que ya fue premiada por el sindicato de actores como la mejor actuación conjunta de este año hace unas semanas; 2) Los actores son, de largo, el gremio más numeroso de los académicos: aproximadamente un tercio de sus miembros son actores; 3) Por si esto fuera poco, estamos hablando de una película que se estrenó en los USA ¡en mayo del 2005! Y que ya había hecho toda su carrera comercial – incluso ha salido en DVD – cuando fue recuperada para la carrera de los Oscars. Da que pensar ¿no? Además, esto último permitió a los responsables de una película que en su momento había costado 7 millones de dólares gastarse 6 millones – obviamente de los beneficios que dejó el filme – en publicidad y en remitir copias mucho más interesantes de los DVD a todos y cada uno de los Académicos. Y a esperar: había un runrún que situaba a Crash como la película por la que votar sin problemas de conciencia – su calidad estaba fuera de toda duda – si las otras opciones parecían mucho más incómodas. Y funcionó, vaya si funcionó.
Hay voces que sin duda se alzarán diciendo que la Academia ha hecho un precioso trabajo de lavado de imagen. Precioso e incompleto porque después de nominar las películas más arriesgadas del año en la mejor cosecha que se recuerda desde hace décadas, al final ha ninguneado ampliamente a las dos películas más delicadas políticamente – Munich, caballo de batalla del siempre temible lobby judío, ese que ha debido conseguir que la magnífica Paradise Now se quede sin un Oscar que parecía cantado y Buenas Noches y Buena Suerte, la que resultaba más incómoda por sus claros paralelismos con la situación política actual con respecto a algunos comportamientos de la Administración Bush y de la complaciente prensa en general – y ha repartido con eficacia (tres oscars para cada una) los oscars entre Brokeback Mountain y Crash. No se si eso será así, pero me inclino a pensar lo de siempre: manipular a más de cinco mil personas para que voten en un determinado sentido debe ser francamente difícil. Creo, si, que Crash es una película que levanta menos ampollas que el amor homosexual de Brokeback Mountain y que, pese a que también trata temas delicados – hay que ver el autoanálisis que obliga a hacerse a uno a la salida del cine – su final algo más complaciente crea menos problemas de conciencia e, insisto, es lo suficientemente buena como para poder defenderse por si sola ante cualquier crítica.
¿Mi opinión al respecto? Pues que no comparto el entusiasmo que percibo por Crash, película inteligente, muy bien construida, pero que toma un modelo coral ya visto (y reconozcámoslo, mucho mejor) en películas como Short Cuts o Magnolia y lo pone al servicio de un tema con mucho gancho, sin duda, pero cuyo resultado, por bueno que sea, a un servidor le interesa mucho menos que lo que se cuenta en Brokeback Mountain, Munich o Buenas Noches y Buena Suerte. Dicho aun más claro: Crash me gustó mucho, sí, pero solo estaba por encima de Capote en mis preferencias personales. Así pues sí, tengo la sensación que la Academia se mojó mucho y bien en sus nominaciones, pero se quedo corta en los premios.
Por lo demás, hay que decir que la ceremonia transcurrió sin sobresaltos. Jon Stewart estuvo francamente bien en su monólogo inicial – el comienzo, con el clip de los antiguos presentadores y el doble gag de la cama con Halle Berry y George Clooney fue de gran altura – y aunque se echó de menos que fuera más incisivo políticamente, al menos no pecó nunca de mal gusto y tuvo algún que otro golpe antológico (ver La Otra Crónica en el siguiente mensaje). Los premios caían según lo previsto: técnicos para King Kong, artísticos para Memorias de una Geisha, los de interpretación para Clooney, Weisz, Seymour Hoffman y Witherspoon y dentro de la corrección general – incluso las mujeres estuvieron de lo más comedidas y discretas en sus atuendos, más proclives a evitar las críticas que de correr riesgos – solo chirriaba alguna que otra cosa difícil de entender, como el premio a la Mejor Canción de ese horror hiphopero que se impuso a la baladita a lo Aimee Mann de Crash y al tema country de Dolly Parton y algún que otro premio abierto a cierta discusión.
Por ejemplo, a un servidor no le convenció nada ni la Mejor Fotografía (creo que había trabajos mucho mejores que el esteticista trabajo de Dion Beebe en Memorias de una Geisha… hasta tres hubiera puesto yo por delante) ni el Mejor Montaje, categoría mi claro preferido era (y sigue siendo) Michael Kahn por Munich y donde la Academia perdió una gran oportunidad de evitar que el filme de Spielberg se fuera de vacío, lo que se me antojó demasiado castigo para una película estupenda. Hubo premios, como la BSO de Gustavo Santaolalla para Brokeback Mountain, que pueden aceptarse sin problemas pese a que uno se incline un poco por otros nominados – ya sabéis que aquí también Munich era mi partitura preferida – porque la belleza del leit motiv de la peli de Ang Lee no se discute, pero hubo otros que si me hicieron rebelarme bastante como el Documental (¿de verdad El Viaje del Emperador y sus bonitos pingüinos es un documental mejor o más valioso que La Pesadilla de Darwin, Enron o Murderball? Hmmm… a ver si va a ser cierto que en esta edición la Academia no estaba por meterse en berenjenales) o la peli extranjera.
Y en esto llegaron los premios de Guión. Y la concesión del adaptado a Brokeback Mountain y el original a Crash (último tren para Buenas Noches y Buena Suerte, aunque creo que es justo reconocer la valía del trabajo de Haggis) mantenía las espadas en alto. Ang Lee hizo buenos los pronósticos y condenó al vacío a Munich arrebatándole su mejor posibilidad (no diré que sea injusto: creo que es el mejor trabajo de la filmografía de Lee y eso es mucho decir) y todo parecía propicio para la fiesta de Brokeback Mountain. Pero entonces Jack abrió el sobre… y demostró que los Oscar, para bien o para mal, guste más o guste menos, aun guarda cierta capacidad de sorpresa. Bien por ellos en esta gran cosecha del 2006, pese a que tengo serias reservas sobre algunos de los premiados.

domingo, marzo 05, 2006

OSCARS 2006: La quiniela

A pocas horas de ese acontecimiento extra cinematográfico que año sí y año también me tiene pegado al televisor (y a la pantalla del ordenador, pues seguiré la ceremonia conectado al Chat de La Filmoteca Virtual con otros freaks como yo: sois bienvenidos si os apetece) envío esa inevitable quiniela y análisis previo de cada categoría que hago todos los años, diferenciando bien entre lo que creo que va a ganar y lo que un servidor votaría de tener la oportunidad. Que os aproveche:
1. MEJOR PELÍCULA
· Lo ganará: BROKEBACK MOUNTAIN
· Mi voto sería para: BROKEBACK MOUNTAIN

Vaya por delante que esta es la única edición de los Oscars que yo recuerdo en la que cuatro de las películas nominadas son obras de las que, cuando he salido del cine, he tenido enormes ganas de volver a ver más veces – la única excepción es Capote, aunque me parece también una peli excelente – y que, ganara la que ganara de esas cuatro, encontraría argumentos más que suficientes para defender dicha elección. El 2006 es la mejor cosecha de los Oscars que he visto desde hace muchos, muchos años.

2. MEJOR DIRECTOR
· Lo ganará: ANG LEE por BROKEBACK MOUNTAIN
· Mi voto sería para: STEVEN SPIELBERG por MUNICH

No le quitaré ni un solo mérito al excepcional trabajo de Ang Lee en Brokeback Mountain, pero me fascina la capacidad que ha tenido Spielberg para crear un artefacto cinematográfico capaz de entretener a la vez que construye un demoledor mensaje político. Me mantuvo pegado a la pantalla con una puesta en escena llena de detalles brillantes y alguna que otra secuencia absolutamente genial, como las muy comentadas del atentado en Paris – ese homenaje a Hitchcock – y la que transcurre en Holanda, una de las más duras jamás filmadas por Spielberg. Haggis, Miller y Clooney han hecho trabajos espléndidos, pero en todos hay aspectos por pulir que los sitúan un peldaño por debajo de Lee y Spielberg. Les sobra tiempo para volver a esta categoría en el futuro con mejores argumentos.

3. MEJOR ACTOR
· Lo ganará: PHILIP SEYMOUR HOFFMAN por Capote
· Mi voto sería para: DAVID STRATHAIRN por Buenas Noches y Buena suerte

Sin duda que la composición de Hoffman, un actor que siempre me ha encantado, es superlativa: desaparece por completo dentro de ese esquivo y complejo personaje que era Capote. Pero reconozco que me impresionó muchísimo más la sobria composición de David Strathairn, capaz de expresar lo máximo con lo mínimo y de sostener con su sola presencia y con enorme entereza planos larguísimos. Tampoco me disgustaría un premio al sorprendente y emotivo trabajo de Heath Ledger en BBM, contenido en la misma línea que el de Strathairn. En cuanto al esfuerzo de Joaquín Phoenix, canciones incluidas, por meterse en la piel del atormentado Johnny Cash, a su trabajo le perjudica que su filme me interesara mucho menos que las tres obras anteriores. No he visto a Terrence Howard en Hustle and Flow, aunque en Crash está estupendo.

4. MEJOR ACTRIZ
· Lo ganará: Reese Witherspoon por En la Cuerda Floja
· Mi voto sería para: Reese Witherspoon por En la Cuerda Floja

Poco puedo decir en esta categoría, ya que solo he visto a Keira Knightley – su trabajo en Orgullo y Prejuicio es estupendo, pero me sigue pareciendo un enorme error de casting: Jane Austen jamás pensó que su heroína pudiera ser una mujer tan hermosa como la británica – y a la gran favorita, que está magnífica en su composición de una June Carter que pasa por casi todos los registros imaginables. Resulta a la vez tierna, alegre, triste, enamorada, furiosa… Es una actriz mucho mejor de lo que la gente cree por culpa de esas estúpidas comedietas tipo Una Rubia muy Legal que hace a menudo. Baste recordar Election o Freeway para confirmarlo. Esta puede ser la noche de su confirmación… si Felicity Huffman y esa transformación que tanto gusta a la Academia no se lo impiden: seguro que es una rival seria.

5. MEJOR ACTOR DE REPARTO
· Lo ganará: George Clooney por Syriana
· Mi voto sería para: Paul Giamatti por Cinderella Man

Las categorías de reparto son aptas para las sorpresas, pero ésta parece la propia para premiar al gran ganador de la noche antes de empezar (y su Globo de Oro le avala) aunque es el único que no he visto del quinteto de nominados. Me niego a convalidar con mi voto el desatino de que Gyllenhaal, siendo tan protagonista como Ledger en BBM, esté en esta categoría por mucho que me guste su trabajo. Matt Dillon está espléndido en Crash, pero no pude evitar acordarme de Tim Robbins en Vidas Cruzadas, lo que juega en su contra. Así que me quedo con mi admirado Paul Giamatti que es con mucho lo mejor de Cinderella Man y a quien además la Academia le debe una tras el incomprensible escamoteo de su más que merecida nominación el año pasado al Mejor Actor por Entre Copas. No entiendo la presencia de William Hurt, que para un servidor es lo peor de esa estupenda peli que es Una Historia de Violencia.

6. MEJOR ACTRIZ DE REPARTO
· Lo ganará: Rachel Weisz por El Jardinero Fiel
· Mi voto sería para: Rachel Weisz por El Jardinero Fiel

Me emocionó mucho la historia de amor de El Jardinero Fiel, creíble en todo momento pese a las enormes diferencias entre los personajes de Weisz y Fiennes. Tanto que me interesó más que la denuncia política del filme. Una alternativa más que digna sería Michelle Williams, que solo por la impresionante escena de la cocina en BBM tendría argumentos más que suficientes para defender el Oscar, pero es que además su doloroso personaje atraviesa en el filme por todo tipo de sentimientos y todos los hace creíbles con igual convicción. Catherine Keener sostiene bien sus escenas con Seymour Hoffman (que no es poco), pero la he visto mejor en otras ocasiones. No he visto ni a Amy Adams ni a Frances Mc Dormand.

7. MEJOR GUIÓN ORIGINAL
· Lo ganará: Paul Haggis por Crash
· Mi voto sería para: Paul Haggis por Crash

Aun sintiéndome muy tentado de dar mi voto en esta categoría a Woody Allen por su estupendo guión en Match Point, no puedo olvidar que hay temas en su último filme que me recuerdan demasiado a Delitos y Faltas. También tengo alguna pega con algunos aspectos de Crash en el mismo sentido - ¿alguien duda que esa estructura coral ya nos es muy familiar gracias a Altman y a Paul Thomas Anderson? – pero son los incisivos diálogos de la película de Haggis y esa imprescindible reflexión que nos obliga a hacer tras ver su película, examinando nuestros propios prejuicios, lo que me parece magistral y digno de premio: este hombre sabe mucho de la naturaleza humana. Conste que me gusta mucho también el guión de George Clooney y Grant Heslov para Buenas noches y Buena Suerte (aunque sus mejores líneas son de Murrow… y de McCarthy) y que aun no he visto Syriana, que dicen que es una propuesta muy inteligente.

8. MEJOR GUIÓN ADAPTADO
· Lo ganará: Larry Mc Murtry y Diana Ossana por Brokeback Mountain
· Mi voto sería para: Mc Murtry y Diana Ossana por Brokeback Mountain

Es el mismo caso que M$B el año pasado: de un relato corto que es la columna vertebral de la historia se saca todo un filme en el que se mantiene la esencia del relato original y se enriquece con detalles que encajan a la perfección con la misma. Un magnífico trabajo que me parece aun más premiable que los minuciosos diálogos y construcción de personajes de Tony Kushner en Munich (una alternativa interesante, pese a alguna debilidad), ese cuestionamiento sobre los límites de la propia moral a la hora de crear una obra artística que late en Capote o las adaptaciones de El Jardinero Fiel y Una Historia de Violencia, mucho más esquemáticas y vistas

9. MEJOR PELÍCULA DE ANIMACIÓN:
· Lo ganará: Wallace y Gromit en La Maldición de las Verduras
· Mi voto sería para: El Castillo Ambulante de Hayao Miyakazi

Tengo bastante claro que La Novia Cadáver está, pese a su brillantez, un peldaño por debajo de las otras dos nominadas y entre estas dos, aunque ambas me gustan muchísimo y ambas cuentan con la desventaja de que obras previas de sus responsables (los imprescindibles y multipremiados cortos en el caso de WyG, la ya oscarizada El Viaje de Chihiro en el de Miyakazi) me gustan más que éstas, mi voto se inclina por muy poquito a favor de la desbordante imaginación y esa poesía visual llena de magia de la película japonesa, una maravillosa perla que deberíais correr a descubrir hoy mismo al cine más cercano. No lo lamentareis.

10. MEJOR FOTOGRAFÍA:
· Lo ganará: Rodrigo Prieto por Brokeback Mountain
· Mi voto sería para: Emmanuel Luzbeki por El Nuevo Mundo

Tengo mis dudas sobre las verdaderas opciones de Robert Elswit y su impresionante trabajo en Buenas Noches y Buena Suerte, con esa foto en B/N que ayuda tanto a la atmósfera del filme. Que fuera para Elswit no me disgustaría pero creo que el impecable naturalismo de BBM pesará mucho en los votos de los Académicos. La película de Terrence Malick será todo lo aburrida que se quiera, pero visualmente es una auténtica MA-RA-VI-LLA visual que a mi gusto supera incluso los impresionantes paisajes retratados por Rodrigo Prieto. Deja boquiabierto. El gusto pictórico de Malick debe haberse saciado a modo con El Nuevo Mundo. Un poco por debajo me parece el preciosismo de Dion Beebe en Memorias de una Geisha y los juegos de luces y sombras de Batman Begins, la sorpresa de esta categoría.

11. MEJOR MONTAJE:
· Lo ganará: Michael Kahn por Munich
· Mi voto sería para: Michael Kahn por Munich

Igual mi ignorancia me hace ser atrevido, pero en esta categoría no tengo dudas: por encima de los trabajados combates de Cinderella Man, de los mareos que a ratos me produce el ritmo entrecortado de El Jardinero Fiel (aunque reconozco que algunas elipsis narrativas son estupendas), de los ribetes videocliperos de En La Cuerda Floja y de las ralentizaciones de Crash, el trabajo del montador habitual de Spielberg me parece en Munich simplemente magistral. El ritmo narrativo es preciso, la historia fluye con una facilidad increíble, los flashbacks funcionan incluso cuando han de ser levemente exagerados por la distorsión que Avner tiene de los hechos y las escenas de suspense o acción están medidas al segundo para cuasar un tremendo desasosiego al espectador. Es un trabajo digno de un Oscar.

12. MEJOR DIRECCIÓN ARTÍSTICA
· Lo ganará: John Myrhe y Gretchen Rau por Memorias de una Geisha
· Mi voto sería para: John Myrhe y Gretchen Rau por Memorias de una Geisha

Ojo tanto al Nueva York de los años 20 y a la Isla Calavera de King Kong como a la exquisita recreación de esos estudios de la CBS de los 50 en Buenas Noches y Buena Suerte. Son dos alternativas de lo más viables, aunque creo que se impondrá la belleza de los decorados de la Geisha

13. MEJOR VESTUARIO
· Lo ganará: Colleen Atwood por Memorias de una Geisha
· Mi Voto sería para: Colleen Atwood por Memorias de una Geisha

No creo que Colleen Atwood tenga rivales en esta categoría. Ni siquiera el muy imaginativo vestuario de Charlie y la Fábrica de Chocolate

14. MEJOR BANDA SONORA
· Lo ganará: John Williams por Memorias de una Geisha
· Mi voto sería para: John Williams… por Munich

A lo mejor la división del voto de las dos nominaciones del maestro favorece a Gustavo Santaolalla o a mi admirado Alberto Iglesias (del que sin embargo puedo nombrar de corrido como cinco partituras mejores que la de El Jardinero Fiel, aunque su música siempre es excelente) pero creo que los académicos se dejarán tentar por la belleza – la música de Memorias de una geisha es de lejos la más hermosa de las cinco – antes que por esa adecuación a las imágenes y a la historia que se cuenta que para mi siempre es lo más relevante – razón por la que yo elijo la BSO de Munich, hermosa y triste a la vez que inquietante cuando ha de serlo –

15. MEJOR CANCIÓN
· Lo ganará: Travelin’ Thru de Transamerica
· Mi Voto sería para: Travelin’ Thru de Transamerica

Tengo un problema con esta categoría. Para mi debería ganar un tema que ni siquiera está nominado: el maravilloso A Love that will never grow de Brokeback Mountain que han escrito Gustavo Santaolalla y Bernie Taupin y que canta con desgarradora tristeza Emmylou Harris. Dicho esto, me parece que In The Deep se limita a copiar con mayor o menos fortuna a Aimee Mann en Magnolia – como si Crash no nos la recordara ya bastante a ratos –, que el tema hiphopero It’s Hard Out There for a Pimp me parece de lo más normalito, a años luz del de Eminem que ganó con 8 Millas en su momento y que Travelin’ Thru, siendo una balada country de las que Dolly Parton ha hecho toda la vida, me dice bastante más que las otras dos. El elemento sentimental también juega a su favor

16. MEJOR PELÍCULA DE HABLA NO INGLESA
· Lo ganará: Paradise Now
· Mi voto sería para: Paradise Now

De las nominadas solo he visto tres: Feliz Navidad, que me parece de una cursilería insoportable pese a algún que otro buen momento aislado; Sophie Scholl que es mas interesante como documentos histórico que como producto cinematográfico (a diferencia de lo que sucedía con su antecesora El Hundimiento, que funcionaba igual de bien en ambos aspectos) y la película palestina, que me parece mucho mejor que las dos anteriores juntas. Por encima de polémicas, la muy interesante y necesaria en estos tiempos Palestine Now debería imponerse en esta categoría.

Y el resto de categorías sin comentarios, que ya me he pasado varios pueblos.

17. MEJOR MAQUILLAJE
· Las Crónicas de Narnia

18. MEJOR SONIDO
· King Kong

19. MEJOR MONTAJE DE SONIDO:
· La Guerra de los Mundos

20. MEJORES EFECTOS VISUALES:
· King Kong

21. MEJOR DOCUMENTAL:
· La Pesadilla de Darwin

22. MEJOR CORTOMETRAJE DE ANIMACIÓN:
· Las Misteriosas Exploraciones Geográficas de Jasper Morello (a ver si sigue la racha del año pasado con Ryan y la conexión con la Seminci)
Mañana, faltaría más, la imprescindible crónica de la gala...

jueves, marzo 02, 2006

HOUSE, una serie diferente

Se sigue el proceso que Hollywood siempre ha utilizado para conseguir un éxito seguro: mezclar dos conceptos que por separado han funcionado, añadir un toque nuevo a la mezcla – a ser posible rompedor o novedoso – y confiar en que la receta sea aceptada por el espectador. Analicemos un poco: las series de hospitales y médicos siempre han sido un valor seguro (Urgencias, además de dar a conocer mundialmente a George Clooney, sirvió de precedente para que infinidad de productoras trataran de copiar la fórmula con elementos más o menos patrios: véase Hospital Central) aunque a mi la verdad es que nunca me han hecho excesiva gracia, he de reconocerlo. CSI fue en su momento tal bombazo que estoy por afirmar que Jerry Bruckheimer ha sacado mucha más pasta con esta serie (y sus dos spin off, o series con el mismo concepto pero ubicadas en ciudades distintas) que con muchos de sus renombrados blockbusters: sus investigadores capaces de reconstruir los detalles de un crimen a partir del más mínimo detalle usando las más avanzadas técnicas conquistaron al público. Así, ya tenemos los dos elementos principales: un hospital y un grupo de médicos investigadores más que dispuesto a resolver cualquier caso por extraño que sea – y créanme, el cuerpo humano y sus variadas reacciones dan el juego suficiente como para que los más ignorantes en el asunto nos entretengamos, pese a toda la jerga científico/médica – pero nos falta el elemento novedoso, rompedor.Y aquí es donde entra el Dr. House. Un arrogante cojo hijo de puta amargado, irónico y sarcástico hasta la náusea, capaz de soltar en el primer capítulo que los médicos “no tratan pacientes, sino las enfermedades. Los pacientes son un obstáculo: mienten siempre y nos hacen más difícil nuestro trabajo” La pesadilla de cualquier enfermo que busque – cada vez más en vano – a uno de esos médicos solícitos, educados y comprensivos. House es todo lo opuesto a eso: es un cabrón sin escrúpulos cuyo interés solo se consigue si el caso tiene algo especial, algo que no está claro, supone un reto a vencer o un puzzle a resolver. Sus tareas mundanas le aburren, sus compañeros sufren sus puyas verbales y humillaciones diariamente, es un adicto a los calmantes y su interior es un pozo casi vacío al que da pánico asomarse. Pero es jodidamente bueno. Tan jodidamente bueno que se le toleran los mayores desatinos, que ponga en riesgo la vida de pacientes mandando tratamientos por tanteo que le revelen según sus reacciones la naturaleza de la enfermedad de sus pacientes o que los protocolos le suden una higa. De hecho, encuentra cierto perverso placer en saltarse las reglas y crispar a todo el que tiene alrededor, hombres y mujeres, miembros de su equipo o familiares, su jefa (ésta, de cuando en cuando le suelta un “¿Estas borracho?” a algunas de sus ideas que definen bien su relación) o esos pacientes a los que no ve a no ser que no tenga más remedio. ¿El resultado? La serie es ingeniosa, brutal, repleta de humor negro y mala ostia y trufada de momentos maravillosos cortesía de un personaje irrepetible del que cabe esperar, literalmente, cualquier cosa. Hasta que se comporte como un ser humano decente de vez en cuando.Una pasada. Hugh Laurie (le hemos visto en Los Amigos de Peter, Maybe Baby o Sentido y Sensibilidad) ha encontrado el papel de su vida – le acaban de soltar un muy merecido Emmy – y está muy bien acompañado: Robert Sean Leonard, Omar Epps, Lisa Edelstein y la deliciosa Jennifer Morrison, mi icono erótico/festivo más reciente completan el reparto habitual. La cadena Cuatro, donde se está emitiendo en estos instantes la primera temporada (en la Fox ya van por la segunda, todos los martes, y el episodio de hoy, con una niña enferma de cáncer terminal, ha sido una salvajada total, lo que me ha inspirado escribir este post) hace un concurso cada semana en el que da a elegir a los internautas la mejor frase de House del capítulo correspondiente. Me he tomado la molestia de haceros una selección de aquellas que yo considero más brillantes o representativas, aunque faltan un buen puñado. Os recomiendo que no os la perdáis, aunque odiéis las series de Hospitales. Yo las odiaba, pero ahora estoy completamente enganchado a la brutalidad de House:
1. (a un paciente) "... ¡Está usted naranja, imbécil! y que usted no se dé cuenta, pase, pero si su mujer tampoco ve que ha cambiado de color es mala señal..."
2. Dr. House: "El 30% de los padres no saben que están criando al hijo del otro"Dr. Foreman: "He leído que la paternidad falsa no pasaba del 10%"Dr. House: "Eso es la cifra de las madres"
Doctora Cuddy: "¿Has vuelto para ver a una paciente?"D. House: "No, a una puta, me da mucho más morbo aquí que en casa"
3. (a un paciente) "... ¿Preferiría un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que le ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres..."

4. (a una paciente embarazada de su ex novio) "... ¿Su ex novio se parece a su marido? Pues tenga el niño, no se enterará. Pasa en las mejores familias, querida. ¿Por qué no en la suya?"
La misma paciente embarazada: "Tengo que hacer un regalo"Dr. House: "A veces el mejor regalo es la gratificación de no volver a verla"

5. (Dr House a una monja): "Ira, orgullo, envidia, gula... Lleva usted cuatro de los siete pecados capitales en dos minutos. ¿Registran ustedes los records? ¿Hay Católicoolimpiadas?"

6. (Dr. House a la directora del hospital): "Bonito traje, dice soy profesional sin dejar de ser mujer. Lo segundo lo dice a gritos".
(Dr. House a un médico del hospital): "Resulta que tus opiniones no dan buenos resultados. Te aconsejo que uses las mías"

7. (El doctor Foreman acusa a House de pincharle cada día más): "Pues eso descarta el racismo ¿no?, ayer eras igual de negro".

8. (House al hijo de una anciana ingresada en el hospital): "Su madre ha sufrido un cambio de personalidad, hay que reconocerla. Mandaré a una enfermera, yo soy demasiado guapo".

9. (House animando a un paciente paralítico): "La vida es un asco y la suya es peor que otras. Aunque las hay peores, lo cual también es deprimente".
(House a un paciente sorprendido porque le ha dado unas pastillas sexualmente estimulantes): "Por qué no. Si la diabetes le ha afectado al corazón, morirá. Si no, sábado sabadete…"

10. Una residente a House: “¿No se supone que tiene que escucharnos mientras le contamos las historias?
House: “No. Tengo que enseñaros. Y si puedo hacerlo sin escucharos, mucho mejor”
Residente (irritada) “Está leyendo un cómic…”
House: "Y tú estás enseñando las tetas con ese top tan escotado. Oh, perdona, creí que era un concurso de obviedades, soy muy competitivo".

12. (House mientras su equipo mira los testículos de un paciente que niega tomar esteroides): "Sus labios dicen que no y sus ciruelitas dicen que sí."

13. Dra Cuddy (Lisa Ederlstein), directora del Hospital y jefa de House:
"Quiero que te pongas la bata"
House: "Y yo pasarme los próximos dos días metiendo con alguien obscenamente más joven que tú. La mitad de tu edad"

David Garrido, al que en esta selección - hecha por Cuatro, excepto el último diálogo, recogido por mi ayer mismo - le falta una de sus secuencias favoritas: una en la que una paciente se queja de cansancio y dolores musculares y House le dice algo así como:

"Tiene usted un parásito. No es grave, pero debe tener algo de cuidado. Hay algunas mujeres que se encariñan con este tipo de parásitos: los cuidan, los limpian, les dan de comer... algunas hasta le ponen nombres"
(Mirada extraviada de la paciente, que no entiende nada. House gira el monitor)
"Está usted embarazada". Demoledor. ¿Se imaginan que les atendiera un médico así?

lunes, febrero 27, 2006

BUENAS NOCHES Y BUENA SUERTE

Me van a permitir que antes de entrar a analizar en profundidad la última y magnífica película como realizador de George Clooney, haga una breve referencia a Michael Moore, el autor de Fahrenheit 9/11. Tengo un amigo al que Moore no le cae nada bien. Afirma, no sin cierta parte de razón, que en su empeño por denunciar las mentiras, los trapos sucios y los abusos de poder de la Administración Bush, Moore suele caer en lo tendencioso y lo demagógico, utilizando recursos narrativos cuanto menos dudosos que, concluye mi amigo, si fuera la otra parte quien los usara no tardaríamos un instante en condenarlos como inadecuados. Cuando tenemos esta discusión, yo siempre saco a relucir un hecho que me parece básico y que el mismo Moore utiliza a menudo para defenderse de dichas acusaciones: el periodismo de primer nivel en los EE.UU., ya sea televisión o prensa escrita, ha cambiado tanto, se ha plegado de tal forma a las instancias del poder que parece inimaginable que hoy en día se dieran fenómenos como aquel del Watergate que acabó con la Administración Nixon. Moore defiende que si los periodistas cumplieran con la función que se les supone por su profesión y no estuvieran amordazados por la trampa habitual de las ‘prioridades de Estado en tiempos de necesidad’ o el recurso a un patriotismo mal entendido que reprime cualquier atisbo de crítica al poder, él no se vería obligado a hacer documentales que saquen a la luz hechos que el pueblo americano debe sin duda conocer.
Buenas Noches y Buena Suerte arranca, y no es un hecho en absoluto casual, con un homenaje a Edward R. Murrow
[1] en el que éste, en su discurso de agradecimiento, arremete con el estilo insobornable e implacable que le caracterizaba contra la deriva que empezaba a observar en la televisión, medio que ya en aquella época – recuerden, estamos en 1958 – estaba desplazando los programas de debate, investigación y análisis de la actualidad política y nacional a favor de los incipientes Quiz Shows o concursos televisivos[2] que, lejos de obligar al espectador a pensar y a cuestionarse acerca de la naturaleza de los hechos diarios, tenía un efecto narcótico e idiotizante. El famoso discurso de ‘la caja de las luces y cables’ y, más en concreto, la apuesta de Murrow por una forma de entender el periodismo, comprometido y vigilante ante los abusos del poder, es la pieza angular de esta inteligente propuesta de Clooney y no, como de forma algo temeraria se ha señalado, una revisión del tema de ese período oscuro de la historia americana conocido como La Caza De Brujas[3] o un biopic al uso de la figura de Murrow.
Más allá de que la película efectivamente se centre en el episodio más conocido de la biografía de Murrow, aquel que le llevó a una valiente enfrentamiento con el siniestro senador Mc Carthy en la época en la que éste se hallaba en el auge de su poder mientras veía comunistas por todas partes, se dedicaba a perseguir de forma paranoica supuestas conspiraciones sin importarle destruir carreras y vulnerar los derechos más elementales de las personas garantizados por la Constitución, Buenas Noches y Buena Suerte es un claro alegato por el compromiso y la defensa de unos derechos y valores esenciales e irrenunciables no solo de los ciudadanos, sino de los periodistas en su función de tales. En esta densa, a ratos claustrofóbica película – hay quien ha citado, acertadamente a mi juicio, influencias estilísticas del Lumet de Doce Hombres Sin Piedad, el Frankenheimer de Siete Días de Mayo o incluso el Preminger de Tempestad sobe Washington que van más allá de su fotografía en B/N o su rodaje en apenas dos o tres escenarios que recrean los estudios de la CBS – Clooney no deja espacio para la más mínima veleidad ni el subrayado: todo lo que se cuenta es importante para la historia, nada sobra o es superfluo para los hechos que se narran – por ello no sabemos nada de las vidas personales de los protagonistas, salvo en el caso de la pareja Downey/Clarksson: solo importa aquello que afecta al trabajo diario - y, lo más importante de todo, se deja espacio de sobra al espectador para que llegue por si mismo a sus propias conclusiones sin pretender adoctrinar o conducirle por una determinada línea de razonamiento.
Con una puesta en escena austera y sumamente efectiva, con un reparto magnífico en el que destaca con luz propia el sobrecogedor trabajo desde la sobriedad más absoluta de un magnífico David Strathairn (capaz de transmitir innumerables cosas con un a veces casi imperceptible cambio de su expresión facial o con esos estruendosos silencios de breves segundos que Clooney, con enorme inteligencia y sabiduría tanto cinematográfica como del oficio de la interpretación, deja transcurrir sosteniendo un plano fijo tras los apasionantes discursos de Murrow) pero también del propio Clooney, Robert Downey Jr., Patricia Clarksson – que hermosa es y que sencillamente contada está esa historia de amor de la pareja – Frank Langella o Ray Wise (clave su papel para entender algunas de las debilidades de Murrow y hacerle más humano a nuestros ojos), Buenas Noches y Buena Suerte es una película apasionante y compleja que entronca directamente con la mejor tradición de ese cine liberal americano con ambiciones de ofrecer una punzante reflexión sobre algunos aspectos que no deberían estar sujetos a interpretaciones subjetivas por su propio e incuestionable valor ético o moral. Así, uno tiene siempre la sensación de que Murrow y su equipo se enfrentan a McCarthy no porque ideológicamente se encuentren en bandos opuestos o en defensa de un trasnochado progresismo, sino porque éste ha ido demasiado lejos en su afán de proteger a su país, traicionando y retorciendo hasta más allá del límite de lo admisible sus principios más básicos
[4]. No cuesta trabajo imaginar que Murrow, con su insobornable actitud, hubiera perseguido con igual saña cualquier otra vulneración de dichos principios que viniera desde otro lado político, si bien la película tampoco oculta que éste sabía, a diferencia de su rival, como utilizar a su favor el enorme poder mediático que su posición de privilegio le otorgaba.
Parece evidente la vocación del George Clooney cineasta de ofrecer en sus obras un claro mensaje que transmita sus inquietudes políticas e incluso éticas y es igualmente evidente que su película, evocadora de unas figuras – a Murrow hay que sumar el trabajo de todo su equipo: esta es una película donde se ve como en pocas la capacidad de un grupo de personas comprometidos con un objetivo para trabajar en equipo – que sin duda tienen en su mente la consideración de míticas, de referencias inamovibles, faros que deberían guiar a los periodistas de hoy en día en su cometido, traza unos claros paralelismos con el presente, con lo que su mensaje político goza hoy en día de una vigencia inapelable en estos tiempos oscuros en los que parece que los ciclos de la Historia nos vuelven a colocar en situaciones sino iguales, sí muy parecidas a las descritas por esta admirable película. Queda la duda, eso si, de saber si el mensaje esencial este nostálgico a la vez que necesario recordatorio calará en las mentes de unas generaciones que hay que temer ya han sido victimas del temido proceso de idiotización progresiva que Murrow denunciaba en su discurso. No serán pocos los que, acostumbrados a un tipo de cine muy diferente, sean incapaces de valorar en su justa medida la enorme, imprescindible importancia de una película de estas características.
[1] Edward R. Murrow (1908-1965) ganó una enorme fama y credibilidad como corresponsal en Londres durante la II Guerra Mundial, siendo considerado como ‘la voz que llevó la guerra en Europa a los hogares americanos’ A comienzos de los 50 pasó a la televisión, siendo el presentador de un controvertido programa pionero, See It Now, en el que, tras un reportaje de investigación, un omnipresente Murrow ofrecía su análisis de actualidad. Hoy en día, su figura sigue siendo una de las referencias obligadas del periodismo norteamericano.
[2] Tema que ya abordaba Clooney en su primera película, Confesiones de una Mente Peligrosa, cuyo protagonista, Chuck Barris, está considerado como el inventor de la Telebasura
[3] Hay excelentes títulos que ya ha retratado de forma tan admirable como suficiente dicho periodo como La Caza De Brujas de Irwin Winkler (Guilty By Suspicion, 1991), La Tapadera de Martin Ritt (The Front, 1976), Punto de Mira de Karl Francis (One of the Hollywood Ten, 2000) o The Majestic de Frank Darabont (2001)
[4] Resulta un enorme acierto, en este aspecto, la decisión calculada de que la factura visual de la película – cortesía de una excelente fotografía de Robert Elswit - permita introducir el material de archivo del propio McCarthy en la película en lugar de utilizar a un actor que lo interprete: al igual que Murrow y su equipo hicieran en su momento en See It Now, Clooney utiliza las propias declaraciones del Senador de Wisconsin para dejar bien claro la demagogia de sus métodos y la brutalidad con la que se conducía, factores que finalmente determinaron su caída cuando fue demasiado lejos en su ambición y trató de investigar a las Fuerzas Armadas, hecho que se recoge en la película.