martes, abril 24, 2012

MALAGA 2012 J02 KANIMAMBO, MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES, SEIS PUNTOS SOBRE EMMA

KANIMAMBO: Tres miradas a Mozambique

Que el cine español está buscando en estos tiempos fórmulas para diversificarse más allá de nuestras fronteras es algo evidente. También es evidente que ya no resulta tan sencillo ni barato para nuestros productores y directores el irse a rodar sus historias en el destino más habitual y hasta ahora lógico, que era latinoamerica. La crisis ha acabado casi por completo con esa fructífera relación – aunque no del todo, como leerán luego – así que hay que echarle algo más de imaginación. El siempre inquieto Luis Miñarro - ya saben, ese productor tan raruno que viste siempre coloridas camisas, capaz de financiar el personalísimo cine de Albert Serra, Lisandro Alonso, Manoel de Oliveira o al tailandés Apichatpong Weerasethakul y ganar una Palma de Oro en Cannes – ha presentado en Málaga una película de episodios rodada en Mozambique por tres directores muy distintos entre sí que conforman una curiosa mirada sobre la ex-colonia portuguesa.


Abdelatif Abdeselam, autor del corto Salvador, firma la primera de esas tres historias, que narra en flashback la guerra civil que tuvo lugar en el país a través de uno de sus participantes que guarda un recuerdo de ella en forma de molesta bala y que quiere para su hijo un futuro mejor. Adán Aliaga, al que algunos recordarán por aquel interesante experimento visual en B/N premiado en Seminci llamado Estigmas, basado en un cómic y protagonizado por el lanzador de peso Manolo Martinez, no deja ni la más mínima pista sobre que se trate del mismo director en la tercera historia, que cuenta la relación que se establece entre una niña sordomuda y un viejo cantante ciego. Como aquella No Me Chilles Que No Te Veo de Richard Pryor y Gene Wilder pero en un registro mucho más lírico y hermoso. Entre estas dos rebanadas de ficción, la jugosa carne del documental que le da verdadero sabor al exótico sándwich: una historia sumamente personal de Carla Subirana, la directora de Nadar, que cuenta su regreso a Mozambique dos años después de su primera visita y su búsqueda por el país de una mujer que le marcó y que puso su nombre a su hija.


Como toda película compuesta de tres historias independientes mezcladas para la ocasión, el resultado es desigual. Pero Kanimambo tiene la ventaja que su parte más débil corresponde al primer eslabón, narrado siguiendo el uso muy africano de simplificar la historia lo más posible pero con una puesta en imágenes igualmente simple y algo descuidada. Luego sube a lo más alto con el documental en primera persona de Subirana, que mezcla de forma admirable la imagen fija de sus fotografías, su propia voz en off y la desarmante verdad que transmiten esos rostros francos y bellos con los que va encontrándose a lo largo de su búsqueda, que se va transformando poco a poco con aquellos detalles sutiles que capta su cámara en un poético a la vez que certero retrato del país. Tras el despliegue de Subirana, la vuelta a la ficción de Aliaga es un descenso a tierra algo brusco, pero no exento de interés: tanto ese peculiar músico invidente como sobre todo esa prodigiosa niña sordomuda capaz de expresarlo todo con su mirada mantienen un hermoso diálogo que se convierte en una relación convincente capaz de emocionar a cualquier espectador.


Isaki Lacuesta demostró con su díptico Los Pasos Dobles y El Cuaderno de Barro que hay todo un mundo por explorar a tiro de piedra del nuestro, en ese enorme, diverso y fascinante continente africano al que damos la espalda de forma constante. Esta sencilla a la par que agradable Kanimambo es otro pasito más en esa dirección – y no la única que veremos en Málaga, por cierto: mañana llega Wilaya de Pedro Perez Rosado, rodada en el Sahara – y estaría bien que sirviera para ensanchar las a menudo demasiado cortas miras de nuestro cine.


 

 MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES: De adaptaciones en tiempos de crisis


Como les decía, no es del todo cierto que las producciones españolas hayan dejado de mirar a latinoamerica, aunque ya no esté el horno para muchos bollos. La prueba, un tanto peculiar, es esta traslación al cine de la última novela de Gabriel García Márquez , una co-producción con participación española dirigida por el danés Henning Carlsen – si se preguntan qué hace un danés con 25 años de carrera metiéndose en el embolao de adaptar una novela como ésta, no se preocupe, que no es el único – y que guarda un as en la manga: haber contado con el gran veterano Jean Claude Carriere como guionista de la adaptación. Un reparto de veteranos tan solventes como Emilio Echevarria, Geraldine Chaplin y Angela Molina arropaban asimismo la propuesta, que por cierto parece ser que va a ser la última adaptación a la gran pantalla de una novela de García Márquez. Al parecer el principal exponente de eso tan difícil de trasladar al cine como es el realismo mágico debe estar ya un poco harto de que destrocen sus novelas en el proceso.


Hay películas que mejoran las novelas en las que se basan. Hay muchas más que desmerecen el material literario de partida, revelándose incapaces de llegar a transmitir de forma acertada las sensaciones del libro original. También hay otras en las que uno puede reconocerse habiendo sido previamente lector de las mismas, aun y cuando ambos vehículos para narrar la historia sean diferentes. Por último hay algunas que se quedan en tierra de nadie, que no cumplen ni lo uno ni lo otro, obras correctas que ni deslumbran ni ofenden pero que provocan una cierta indiferencia. Memoria de mis Putas Tristes pertenece a esta última categoría: no puede decirse mucho malo de ella porque es una película correcta y dirigida con cierto oficio. Pero tampoco resulta especialmente memorable.


Para quien no haya leído la novela breve en la que se basa – algo que permite a Carriere y Carlsen tomarse ciertas libertades, lo cual en este caso resulta más positivo que negativo – Memoria de mis Putas Tristes narra la historia de El Sabio, un periodista a punto de cumplir 90 años que decide celebrar tan redonda efeméride acostándose con una muchacha virgen de 14 años, para lo cual llama a la madame de confianza de un burdel que siempre ha frecuentado, dado que El Sabio, a lo largo de su vida, jamás ha tenido una relación estrecha con una mujer a la que no haya pagado por ello, como tenemos ocasión de comprobar en los numerosos flashback que recorren la película. El planteamiento, más allá de lo escandaloso que pueda resultar por lo políticamente incorrecto (en su momento la novela ya despertó no poca controversia y la película se cuida muy mucho de no exacerbar los ánimos en ese sentido con algunas decisiones discutibles) acaba por configurarse en una interesante reflexión sobre la vejez, el paso del tiempo y nuestra relación con el amor, que puede llegar de las formas más extrañas y en los momentos más inesperados, algo que muchos, cegados por su intransigencia, no supieron apreciar en su momento y a lo que la película se mantiene bastante fiel.


Carlsen cuenta con el colchón que le proporcionan sus estupendos actores, empezando por ese Emilio Echeverría que resulta convincente en su papel más allá que aparente los 90 años mejor conservados de la historia del cine siguiendo con una inspirada Geraldine Chaplin y terminando con una breve colaboración de las dos Molinas, Angela y su hija Olivia, dando vida al mismo personaje en dos épocas distintas, una decisión sin duda acertada. Más discutible resulta el reiterado recurso de las conversaciones telepáticas entre Echevarría y Chaplin sin teléfonos de por medio o la edad aumentada de la adolescente objeto del deseo del anciano, pero como digo el tono general de la película es correcto, Carlsen conoce su oficio y sabe narrar. No será ésta tampoco una adaptación memorable de García Márquez al cine – que poca suerte ha tenido en ese sentido un autor tan maravilloso – pero se deja ver con cierto agrado.



 

 SEIS PUNTOS SOBRE EMMA

Por último, y fuera ya de la sección oficial a concurso, me gustaría destacar la presencia de una en mi opinión bastante estimable opera prima del director Roberto Perez Toledo, autor de un buen número de cortometrajes que ha dado aquí su salto al largo con una historia protagonizada por una chica invidente con unos evidentes deseos de convertirse en madre que se enreda con el atractivo terapeuta de dirige unas sesiones a las que acuden un tan variopinto como interesante grupo de discapacitados. La Emma del título – una esplendida Verónica Echegui que, como decíamos ayer a propósito de María Valverse, es otra de esas actrices jóvenes que está creciendo de forma imparable con sus últimos trabajos – es una ciega cuya ceguera va mucho más allá de la física. Creyendo tenerlo todo controlado y siguiendo los pasos de sus deseos, acaba por encontrarse en el centro de un triángulo entre el terapeuta y el hermano de una vecina que se obsesiona asimismo con ella que se va descontrolando de forma progresiva.


Uno de los errores más habituales de un director novel es tratar que su primera película sea una de esas obras “más importantes que la vida”, demostrar que se posee un rico universo personal y propio a las primeras de cambio por el camino equivocado y buscar la mejor forma de llegar al espectador potencial. El resultado más habitual suele ser o bien una película demasiado pretenciosa o bien demasiado complaciente. Roberto Pérez Toledo ha huido con inteligencia y habilidad de ambas cosas y su película, una propuesta tan sencilla como bien llevada que mezcla con habilidad emociones y sentido del humor, resulta una obra de lo más agradable con la que se conecta fácilmente y que sabe abrirse paso al interior del espectador.


Quizás lo más interesante de Seis Puntos sobre Emma – más allá, insisto, del estupendo trabajo de Verónica Echegui dando vida a la invidente protagonista – sea su mirada al mundo de la discapacidad. Roberto Pérez Toledo juega con un material arriesgado, dado que hacer comedia con ese grupo humano compuesto por discapacitados tanto mentales como físicos es algo con lo que no muchos se atreverían a intentar. Pero Roberto consigue que el espectador se ría con ellos, no de ellos, lo que es una diferencia tan sutil como importante. Lo que queda en muchos de los espectadores más allá de la historia de amor que es el motor emocional del filme son esas estupendas secuencias cómicas en las que los discapacitados, como seres humanos normales y corrientes que son más allá de su discapacidad, expresan con entera libertad y naturalidad sus deseos, experiencias y sueños, provocando tanta hilaridad como genuina emoción. Perez Toledo sabe perfectamente de lo que habla: él mismo va en silla de ruedas. Un detalle nada menor que no le ha impedido sino que posiblemente le ha ayudado a ser el responsable de una estupenda e inteligente primera película de lo más recomendable.


TRAILER DE SEIS PUNTOS SOBRE EMMA: http://www.youtube.com/watch?v=5BFCitiTIOw

lunes, abril 23, 2012

MALAGA 2012 J01 The Pelayos, A Puerta Fria, Miel de Naranjas

En medio de un ambiente entre enrarecido y extrañamente resignado en el sector por los últimos recortes públicos que afectan gravemente a la industria del cine español, ha arrancado el 15º Festival de Cine de Málaga, un certamen cuyo futuro parece incierto pero no tanto por la falta de financiación – al fin y al cabo el Ministerio de Cultura forma parte de su Patronato – como por la simple falta de materia prima ¿Qué va a pasar el año que viene cuando apenas haya largometrajes entre los que seleccionar para competir? Si creen que estoy bromeando, tengan en cuenta solo un dato: a fecha de hoy solo 35 rodajes se han comunicado al Ministerio de Cultura para este 2012, de los cuales más de la mitad corresponden a cortometrajes. Y la cosa no tiene visos de mejorar pues todo el sector audiovisual está paralizado. Málaga debería ser por lógica un sitio idóneo como lugar de encuentro de la industria del cine español para reflexionar sobre ésta y otras muchas cuestiones, pero lo cierto es que no parece que se esté demasiado por la labor.

THE PELAYOS: Negro, impar y mejor pasa

A priori, la película de Eduard Cortés disponía de un buen puñado de bazas ganadoras que la hacían acreedora a ser una propuesta interesante. Se inspira en la historia de la familia García-Pelayo, que inventó un método científico basado en la observación para desplumar casinos jugando a la ruleta hasta que éstos, alarmados por las pérdidas, intentaron primero prohibirles la entrada a los mismos y cambiaron después la normativa por las que se regían. Cuenta con un reparto atrayente en el que veteranos como Lluis Homar, Eduard Fernandez y Vicente Romero se mezclan con jóvenes como Daniel Brühl, Blanca Suárez y Oriol Vila. Y el buen recuerdo del anterior filme de Cortés, la estupenda La Vida de Nadie (2005) generaba unas expectativas interesantes.

Lo cierto es que The Pelayos es una película que decepciona por una extraña mezcla de desinterés y falta de riesgo. Si se quisiera hacer una comparación facilona, uno diría que Cortés es como ese jugador de poker conservador y amarrete que nunca apuesta a no ser que tenga entre sus manos una jugada completamente segura. Justo el sentido del riesgo y la ambición que nunca les faltó a los Pelayo en su asalto a los cielos de los casinos. La película plantea unos conflictos dramáticos mínimos, serpentea en un su puesta en escena por un estilo que trata de acercarse por un lado al Ocean’s Eleven de Soderbergh – sin que por supuesto Cortés demuestre poseer en este apartado un dominio técnico de la misma suficiente para llegar a tan altos referentes – pero que se queda mucho más cerca de otro Cortés, el Rodrigo de Concursante y finalmente se muestra timorata y plana tanto en su desarrollo como en su resolución, mucho menos sorprendente de lo que pretende.


Salvan la papeleta el buen trabajo general de los actores, que hacen lo que buenamente pueden con unos roles famélicos con mucho más hueso que carne en sus personajes, demasiado superficiales y unidimensionales para resultar atractivos al espectador – obsérvese lo incómodo que parece incluso el siempre fiable Eduard Fernández en el rol del villano de la función – y un puntual sentido del humor que hacen que la película pase ligerita y agradable. Sin riesgo alguno y sin dejar huella. Lo que no deja de ser una lástima en una historia que pedía a gritos un acercamiento mucho más arriesgado y profundo que no dejara la sensación de quedarse en la superficie y en lo puramente anecdótico.


A PUERTA FRIA: La fragilidad del vendedor


Xavi Puebla ya demostró en Bienvenidos a Farewell-Guttman (2008) que tenía buen ojo para retratar con la frialdad de una cuchilla las relaciones laborales. Si en aquel notable debut en el largometraje diseccionaba los comportamientos a menudo cuestionables de los altos ejecutivos de las empresas en una crisis que empezaba a asomar las orejas, su última película es una forma de abordar esta crisis que está ya en pleno apogeo desde la perspectiva de la infantería de esas empresas, esos vendedores y comerciales tan demandados en los tiempos que corren – échenle un ojo a la sección de demandas de cualquier periódico y comprobarán lo que les digo - para sacar de los stocks esos productos que se almacenan sin remedio porque el dinero no circula entre suministradores y consumidores.


El protagonista de A Puerta Fría – término que alude en el lenguaje comercial a la forma de venta más dura, la que se hace puerta a puerta y a la desesperada – es Salvador, un vendedor de la vieja escuela, de esos que aun utilizan albaranes en lugar de un iPad y que sigue creyendo en el contacto directo con el cliente, los trucos del oficio y en generar confianza con el fin de asegurar una venta, que asiste a una feria de su sector en un Hotel en un momento delicado para su empresa y para él mismo. En este mundo vales lo que vale tu último trimestre y Salvador, abandonado por su mujer e hija, está muy cerca de ser despedido y perderlo todo. Su única esperanza reside en un mirlo blanco, un cliente estadounidense al que poder colocarle un gran pedido que salve sus cifras ante la empresa y en una azafata a la que contrata con el fin de convencerlo. Estamos en el mismo mundo desesperado y cruel que tan bien retrataron Muerte de un Viajante y la enorme Glengarry Glen Ross, referente (para bien, siempre para bien) de esta demoledora y notable película.


Antonio Dechent está impresionante en un papel que hace por fin justicia a su larga trayectoria como actor. Tras toda una vida de papeles de reparto en los que siempre ha probado su talento y solvencia, su Salvador, ese vendedor crepuscular, descreído, demolido, superviviente, que asiste con impotencia y gesto de infinito cansancio a como su mundo se desmorona a su alrededor y que se balancea entre la fina línea que separa al hijo de puta capaz de cualquier cosa para conseguir una venta y los escasos rastros de decencia moral que aun le quedan, es un trabajo memorable. Tanto que ni siquiera su duelo interpretativo nada menos que con Nick Nolte – atención a esa secuencia de la barra del bar del hotel donde ambos beben sin hablarse, se observan y se reconocen – queda en tablas. Está Dechent descomunal en este regalo de personaje escrito para él, inolvidable, más allá de cualquier elogio. Yo me alegro mucho por Dechent. Es de justicia.


Junto a Dechent, uno de los repartos más brillantes que ha dado el cine español en los últimos años. Todos ellos, sin excepción, desde José Luis García Pérez como ese jefe de Salvador mucho más complejo de lo que aparenta hasta la cada vez mejor actriz María Valverde como esa azafata ambiciosa pero con un lado tierno capaz de establecer una trabajada relación de complicidad y afecto con Salvador, pasando por un enorme Hector Colomé como ese vendedor curtido en mil batallas hundido en la miseria que se pregunta por el sentido de su vida, el arribista y repulsivo nuevo vendedor al que interpreta Sergio Caballero o incluso el fino y cínico conserje al que da vida con una irresistible mezcla de ironía y saber estar Jose Angel Egido, confieren al conjunto una credibilidad irreprochable.


Y por supuesto está el oficio y el talento de un Xavi Puebla que sabe a la perfección la historia que quiere contar, esa mirada esquinada pero demoledora a la crisis no ya del mercado laboral, sino a esa crisis de valores que marca de forma indefectible esta bonita sociedad que nos hemos construido entre todos. Con un hábil dominio de la narrativa y una puesta en escena repleta de detalles sutiles que deja espacio a sus mejores activos , ese magnífico guión repleto de inteligencia escrito a medias con Jesús Gil Vilda - ¡como son algunos de esos diálogos! – y sus actores, A Puerta Fría no solo es una más que notable propuesta. Es una de esas películas capaces de desmontar por sí solas cualquiera de las muchas sandeces que se dicen sobre la calidad del cine español. En A Puerta Fría esa calidad es, sencillamente, incuestionable. 

MIEL DE NARANJAS: Acartonamiento y modorra en tiempos revueltos

No tengo nada contra las películas sobre la guerra civil o ambientadas en la posguerra. No comparto el argumento de que todo está contado sobre aquellos duros años ni que se hayan hecho demasiadas obras sobre el tema. Muy al contrario, creo que son necesarias para recordar y no olvidar nuestra propia historia y que hay mucho aun que descubrir antes que finalmente desaparezca la última persona que viviera aquellos años. Lo que me resulta extraño en esta propuesta de Imanol Uribe es la forma tan desapegada y poco atractiva en la que se acerca a un tema que me resulta interesante, la resistencia urbana antifranquista en los años cincuenta, esa especie de guerrilla que se enfrentaba con escasos medios y enorme riesgo a la máquina de represión franquista que seguía asesinando de forma impune desde consejos de guerra militares que eran poco más que simulacros de justicia.

La película protagonizada por Iban Gárate y Blanca Suárez narra la toma de conciencia de Enrique, un soldado de una de esas familias republicanas que es acogido bajo la protección de un juez militar – chocante y pelín pasado de rosca Karra Elejalde – al que sirve de ayudante por su relación con su sobrina. Testigo impotente de las crecientes injusticias y los desmanes, Enrique decide abandonar sus cómodas perspectivas de futuro y prestar su colaboración a la resistencia pasándoles información desde dentro con el riesgo que eso conlleva para tratar de cambiar el rumbo de las cosas.


El problema de Miel de Naranjas no es ya ni su ambientación algo acartonada – esa lacra de la que al parecer no conseguimos deshacernos del todo por muchos equipos de dirección artística y vestuario distintos que trabajen en ella - ni el hartazgo que puede producir en el espectador la perspectiva de asistir a otra película narrada en aquellos años. No, el problema de una película tan plana en su desarrollo, tan carente de interés para el espectador, incapaz de engancharse al inexistente carisma de sus personajes y tan previsible como acomodaticia es que tiene que lidiar con el peso de las obras que le preceden, con prodigios de negrura e inteligencia que se manejan de maravilla en ese terreno de grises que huye abiertamente de los maniqueísmos como el Pa Negre de Agustí Villaronga o propuestas cuyo motor es generar emoción y conectar así con el espectador por la vía más directa apelando a sus sentimientos como hacía Benito Zambrano en La Voz Dormida.


Comparada con ellas, Miel de Naranjas queda tan pacata y planita que uno tiene la impresión que hay episodios sueltos de la televisiva Amar en Tiempos Revueltos resueltos con mayor sentido del ritmo que la película de Uribe, a la que no salvan ni un reparto algo desigual ni la cálida fotografía de Gonzalo F. Berridi. Una lástima porque el tema de esa resistencia urbana podría haber dado cierto juego.

martes, abril 17, 2012

II CICLO DE CINE VOSE EN CINESA EL FORO MERIDA

La esplendida acogida y el éxito de público del I Ciclo de Cine en VOSE que el Cineclub Forum viene realizando en colaboración con Cinesa El Foro todos los lunes desde el pasado 27 de Febrero han conseguido que esta iniciativa tenga su continuidad. Así pues hasta el próximo 28 de Mayo vamos a poder disfrutar en Mérida de otras seis películas más en la misma línea de calidad y diversidad que nos caracteriza. Tendremos cada lunes dos pases, a las 20:30 y 22:30, a un precio reducido de 4 € y casi todas las películas del ciclo serán exhibidas en copia digital, aprovechando así las posibilidades de calidad que Cinesa El Foro ofrece en ese sentido.


Conviene no dormirse: es cierto que la propuesta ha sido un éxito, que tanto Cinesa como el Cineclub Forum tienen motivos más que sobrados para estar muy contentos con la respuesta del público, que motivó tanto el aumento del único pase inicial a dos como la continuidad que hoy os presentamos. Sin embargo, no es menos cierto que hemos notado un descenso en la afluencia en las últimas películas del I Ciclo, una tendencia que esperamos invertir con las excelentes propuestas que os presentamos. Recordad que depende única y exclusivamente de nosotros el seguir demostrando que existe un público suficiente para este tipo de cine en VOSE. Desde aquí solicitamos vuestra colaboración para lograrlo: acudid al cine, repartid los folletos que encontréis entre vuestros amigos, compartid este mail con aquellos de vuestros contactos que pudieran estar interesados y difundid los enlaces que semanalmente os llegarán de cada una de las películas del ciclo bien a través de las redes sociales o del mail.

Las seis películas que componen este II Ciclo de Cine en VOSE, seleccionadas por David Garrido Bazan, Director de Programación y Contenidos del FCIM en representación del Cineclub Forum, son las siguientes:

23 Abril – HABEMUS PAPAM
(Nanni Moretti, Italia)


Que Nanni Moretti tiene una vena gamberra casi lindando con la terrorista no es ninguna novedad para todos aquellos que han seguido de cerca su trayectoria. Habemus Papam es una patada al hígado, con generosos aderezos de ironía y mala leche, a la sacrosanta Iglesia Católica, a la que pone en la picota con una maravillosa premisa: un cónclave de cardenales que, tras elegir tras varias votaciones como Papa al típico candidato de consenso, un hombre bueno, amable y gris que gusta a todo el mundo, se encuentra con que éste, paralizado por un súbito ataque de pánico ante tamaña responsabilidad, elude su aparición pública y la bendición a los fieles sumiendo a la institución milenaria en una situación novedosa y caótica mientras el nuevo Sumo Pontífice le da vueltas a su atribulada condición. Entre sus muchas virtudes, una maravillosa interpretación del gran Michel Piccoli, impecable como ese Papa aterrado, sobrepasado por los acontecimientos.




30 Abril – MI SEMANA CON MARILYN
(Simon Curtis, Reino Unido-EEUU)


Basada en el libro de memorias de Colin Clark, donde se relatan los problemas que tuvo Laurence Olivier con Marilyn Monroe durante el rodaje de la película “El príncipe y la corista” (1957). Sir Laurence Olivier (Kenneth Branagh) va a rodar una película en Londres. Colin Clark, un joven estudiante de cinematografía, se las arregla para trabajar en la producción. La llegada a Londres de la explosiva Marilyn Monroe (Michelle Williams) para el rodaje revoluciona la ciudad, al mismo tiempo que Olivier trata de atender sus múltiples exigencias y manejar sus inseguridades a la hora de interpretar. Colin se siente atraído por la actriz, que también se interesa por él y le abre su mundo interior, donde lucha con su fama, su belleza y su deseo de convertirse en una gran actriz. Cine dentro cine con dos magníficas interpretaciones a cargo de Branagh y sobre todo una sorprendente Michelle Williams, ambos nominados merecidamente al Oscar por sus respectivos trabajos.




07 Mayo – UN MÉTODO PELIGROSO
(David Cronenberg, Canadá-Reino Unido)


Un Método Peligroso cuenta una historia de descubrimiento sexual e intelectual basada en acontecimientos reales a partir de la turbulenta relación entre el joven psiquiatra Carl Jung (Michael Fassbender), su mentor Sigmund Freud (Viggo Mortensen) y Sabina Spielrein (Keira Knightley). Esta exploración de la sensualidad, de la ambición y del engaño llega a su momento cumbre cuando Jung, Freud y Sabina se reúnen antes de separarse definitivamente y acabar cambiando la dirección del pensamiento moderno. En las raíces del cine de Cronenberg siempre ha existido un fuerte componente psiquiátrico, una disciplina, la del estudio de la mente, cuyos orígenes el canadiense explora aquí de forma brillante con un trío de excelentes y entregados actores en un trabajo que ha aparecido en la mayor parte de las listas de Lo Mejor del 2011 y que se presentó en el pasado Festival de Venecia.




14 Mayo – RARE EXPORTS
(Jalmari Helander, Finlandia)


Santa Claus, el barbudo gordito y bonachón vestido de rojo y blanco que reparte regalos en Navidad es una de las mejores ideas de marketing de la historia. Se lo inventó Coca Cola y la cosa ha funcionado tan bien que casi todo el mundo ha olvidado que en la tradición nórdica donde nació, Santa Claus era ante todo una especie de coco que se utilizaba para atemorizar y disciplinar a los hijos díscolos, un personaje terrorífico que se presentaba en tu casa en Navidad y no hacía, sino que más bien exigía que se le hicieran regalos, como si fueran ofrendas. Jalmari Helander construye en Rare Exports una película tan irreverente como efectiva poniendo a Santa en el sitio donde corresponde, es decir, en el de una bestia parda congelada en hielo bajo una montaña a la que conviene no despertar. Siguiendo a un padre y un hijo que viendo la progresión de las excavaciones que un grupo de americanos está llevando a cabo en la montaña deciden prepararse para lo peor armándose hasta los dientes, Helander consigue una película desopilante en la que se invierten los papeles tradicionales y se subvierte el imaginario navideño del espectador. Ganadora de tres premios en Sitges 2010: Mejor Película, Director y Fotografía.




21 Mayo – LOS IDUS DE MARZO
(George Clooney, EEUU)


Stephen Meyers (Ryan Gosling) es un idealista y brillante comunicador, segundo de a bordo de la campaña presidencial del gobernador Mike Morris (George Clooney), en quien confía ciegamente. Durante las primarias demócratas, Tom Duffy (Paul Giamatti), el jefe de campaña del máximo oponente de Morris, ofrece a Meyers un puesto de trabajo mientras las negociaciones del jefe de Meyers Paul Zara (Philip Seymour Hoffmann) para conseguir el apoyo esencial de un senador de Carolina del Sur se estancan y todo se complica. George Clooney, un tipo lúcido y coherente que ha demostrado a lo largo de su trayectoria como director entender el compromiso con sus ideales desde una posición más crítica de lo que uno le supondría a una estrella con semejante estatus de privilegio en Hollywood, construye en Los Idus de Marzo no solo una mirada cínica y demoledora sobre las miserias de la política, sino toda una reflexión acerca de la imposibilidad de la supervivencia de la honestidad y el idealismo en dicho mundo, presentada en Venecia y nominada al Oscar al Mejor Guión Original




28 Mayo - ¿Y AHORA DONDE VAMOS?
(Nadine Labaki, Libano)


Nadine Labaki (Caramel) describe en ¿Y Ahora Donde Vamos? los problemas cotidianos de un pequeño villorrio perdido en las montañas del Líbano en el que musulmanes y cristianos tratan de convivir mientras en el resto del país las guerras religiosas provocan cientos de muertes. Con un toque inequívocamente berlanguiano, esta inconfesa versión adaptada a las circunstancias del Líbano de la Lisístrata de Aristofanes desnuda con inteligencia, encanto y enorme sentido del humor el absurdo de las religiones con un toque femenino: las mujeres del pueblo de uno u otro credo se afanan en conseguir mantener la paz del pueblo mientras los varones persisten en su actitud de enfrentarse a la más mínima provocación. Una película mucho menos inocente y mucho más valiente de lo que su tono ligero y complaciente puede transmitir, con guiños al musical e irresistible en su comicidad e inteligencia. Un inmejorable cierre para este ciclo.




Acude al cine. Reenvía este mail. Comparte este enlace. Difúndelo entre tus amigos y contactos. Todos nos jugamos mucho en esta apuesta por el cine de calidad en Mérida.

Gracias de antemano por tu colaboración y nos vemos todos los lunes en Cinesa El Foro

lunes, abril 16, 2012

DRIVE El irresistible influjo del escorpion

Os recordamos que hoy lunes 16 de abril, en pases a las 20:30 y las 22:30, tenemos una nueva cita con el mejor cine en VOSE en Cinesa El Foro con la proyección de DRIVE, película galardonada con el premio al Mejor Director del Festival de Cannes y considerada como Mejor Película Extranjera del 2011 por la tradicional encuesta anual entre la crítica especializada llevada a cabo por la revista Fotogramas. En la presentación de hoy – y mañana en rueda de prensa y en CineMerida – se darán a conocer los seis títulos que compondrán la continuación de esta importante iniciativa que el Cineclub Forum está llevando a cabo en Cinesa El Foro y que nos permitirá seguir disfrutando del mejor cine reciente en VOSE en Mérida hasta el próximo lunes 28 de Mayo.


Por favor, difundid este mail y compartir este enlace entre aquellos de vuestros contactos que pudieran estar interesados. Recordad que el éxito de esta iniciativa sigue dependiendo del número de espectadores que sigan acudiendo al cine. Como siempre, os recomendamos que saquéis vuestra entrada por anticipado y que no vayais a última hora a la taquilla para evitar las aglomeraciones no deseadas. Gracias por vuestra colaboración y nos vemos esta noche en Cinesa El Foro.


De que va: Drive (Ryan Gosling) es un conductor especialista de cine por el día y un conductor de fugas para atracadores por la noche. No importa el trabajo que tenga que hacer porque Drive se siente siempre a gusto detrás del volante. Shannon (Bryan Cranston) es su mentor a la vez que su jefe. Desde su taller le busca directores de cine y televisión o a ladrones que necesitan el mejor conductor para sus fugas y sueña con un coche de carreras para competir de forma profesional. Drive es un solitario, un hombre tranquilo y leal a Shannon y sus sueños. Pero su mundo cambia por completo el día que se conoce a su vecina Irene (Carey Mulligan)


De DRIVE han dicho:

"Drive quiere ser un homenaje a esa parte del cine de los 70 y 80 con las manos manchadas de grasa de coche. Alcohol, luces de neón, chasquido de navajas y, de nuevo, rock'n'roll. Winding Refn no se limita a copiar un modelo, sino que intenta poner en pie lo que queda de un recuerdo cuando se olvida. Con los ojos castigados por el humo, la garganta empapada de alcohol y los oídos taponados por el ruido de un motor de cuatro tiempos, el danés se esfuerza en recrear un mundo perdido, en dar vida a los fantasmas que la memoria se empeña en convertir en mito. Suena pedante y no. En realidad es ensordecedor." (Luis Martínez, El Mundo)


"Nicolas Winding Refn recupera la narrativa y el estilo visual del mejor cine norteamericano de los ochenta para contar una historia violenta y triste, tensa y sentimental, sugerente y compleja, deudora argumentalmente de una temática explotada una y otra vez pero con personalidad propia. A pesar de que tiene algún momento luminoso, es una película que se asocia a una sombría geografía emocional, a un tono desesperanzado acompañando a gente que no puede esquivar su dramático destino. Hay que tener mucha clase para que nunca puedas dejar de mirar a un tipo que juega casi permanentemente con un palillo en su boca y ataviado con una chupa que lleva dibujado un enorme, amarillo y simbólico escorpión. Ryan Gosling, uno de los mejores actores jóvenes del cine norteamericano, posee ese magnetismo. Inspira tanto miedo como piedad." (Carlos Boyero, El País)


"Drive rebosa tradición americana de thriller y cine negro en todos sus fotogramas. Aunque cuente con dos de las secuencias de persecuciones más espectaculares, cada una a su manera, del cine reciente, en Drive pesan más las emociones que la acción. Desde esa BSO que homenajea el pop electrónico de los 80, Winding Refn impone un ritmo muy concreto a su film. Drive es una película empeñada de la melancolía del escorpión que se sabe prisionero de su naturaleza" (Eulalia Iglesias, Cahiers Du Cinema)

miércoles, abril 11, 2012

GRUPO 7 Contundente Thriller Sevillano

Siempre he pensado que hacer cine acerca de lo que forma parte de tu propia historia o experiencia vital es casi siempre un buen punto de partida. La universalidad de ciertas historias viene a menudo de la mano con la sensación de credibilidad que transmiten y eso a priori debe resultar mucho más fácil de conseguir cuando uno las ambienta en base a aquello que conoce bien. Alberto Rodríguez, un director mucho menos prolífico de lo que debería para bien del cine español – reivindiquemos no solo 7 Vírgenes sino también la magnífica After, durísima crónica generacional que pasó injustamente desapercibida por las carteleras – nos lleva a la Sevilla de los años anteriores a la Expo 92, ciudad sometida a un brutal cambio y lavado de imagen del que forma parte el Grupo 7 del título, un expeditivo equipo policial cuyo objetivo no es otro que acabar con el menudeo de drogas del centro de la ciudad y desplazarlo al extrarradio utilizando cualquier método a su alcance, incluyendo sobornos a confidentes, coacciones y violencia, recursos al margen de la legalidad que hacen que su eficacia corra paralela a su progresiva mala fama y múltiples denuncias por brutalidad policial.


La transformación física del paisaje de Sevilla debida a esa inyección económica, mostrada con esos planos de la construcción de la Expo que sirven para introducir los saltos narrativos en el tiempo, contrasta tanto con la mirada muy a ras del suelo de las tripas de la ciudad como la cuestionable forma en la que evoluciona ese grupo policial cada vez más descontrolado, en especial los recorridos inversos que hacen sus dos antagónicos protagonistas, por un lado tenemos ese policía joven y ambicioso que pasa de su ingenuidad y buenas intenciones iniciales a corromperse y dejarse arrastrar por la consecución de los fines sin importarle los medios, interpretado por un esforzado Mario Casas, pero lejos aun de resultar del todo convincente.


Frente a él un veterano que vive su profesión como una forma de redención, brutal y contradictorio, que solo a través de la relación con una mujer que aporta algo de luz a su vida consigue escapar de su oscuridad, un magnífico Antonio de la Torre tan intenso como acostumbra. Junto a ambos protagonistas, un robaescenas llamado Joaquín Núñez que aporta ese punto pícaro, espontáneo y extrovertido que queda en la memoria, destacando entre un ajustado reparto que ofrece las dosis justas de naturalidad y credibilidad que necesita una película de estas características, sevillana hasta la médula con todo lo que eso conlleva.


El retrato es, como la propia ciudad, excesivo y a la vez familiar y cercano. Se nota que Rodríguez sabe bien de lo que habla y aun más importante, como conjugar las contradicciones de una ciudad tan única como fascinante. Se mueve con soltura tanto en las estrechas calles de los barrios como en los inconfundibles interiores de esos locales de capillitas. La puesta en escena tiene un enorme brío: sus escenas de acción, ya sea por las azoteas de esos edificios destartalados o en el interior de esos bloques de vecinos, le otorgan un ritmo notable y el gusto por el detalle de Rodríguez, capaz de construir personajes con un apenas un par de sutilidades, consigue despertar emociones que transitan con facilidad desde la comicidad al drama pasando por la denuncia social sin que por ello se resienta el conjunto de una película tan entretenida como por momentos contundente.


Solo cabe reprocharle en voz baja la falta de un mayor peso o desarrollo sobre el guión de los personajes femeninos – Inma Cuesta está por allí pero como si no y la relación entre Lucía Guerrero y Antonio de la Torre, tan esencial en la evolución de su policía, no deja de tener un punto de improbable – pero son detalles menores en una obra notable que lleva hasta las últimas consecuencias su lograda mezcla de negrura y dureza en una resolución espléndida. Con semejante descripción de esa Sevilla jaranera y mezquina, esa amante de las apariencias que escondía y seguramente aun esconde sus muchas miserias bajo la alfombra, cualquier otra conclusión menos amarga no habría sido coherente con una película tan honesta en sus intenciones y eficaz en sus logros como ésta.


Esta reseña, levemente modificada, apareció en la revista INFORME EXTREMADURA el 14 Abril 2012



lunes, abril 09, 2012

FOUR LIONS, Una comedia negra brutalmente divertida. Cinesa el Foro, Lunes 09 abril 20:30 - 22:30

Saludos a Todos!

Dentro del Ciclo de Cine en VOSE que estamos desarrollando todos los lunes en Cinesa El Foro (que por cierto va a prorrogarse con seis películas más hasta el 28 de mayo gracias al éxito de la iniciativa, pronto os daré más detalles) hoy tenemos una propuesta irresistible para superar cualquier pequeña depresión post-Semana Santa: la comedia FOUR LIONS del británico Chris Morris, que tiene el atrevimiento de usar el muy delicado tema del terrorismo yihadista en una propuesta que dinamita por completo cualquier asomo de corrección política. Tenemos dos pases (20:30 y 22:30) y como siempre, os recomendamos que saquéis vuestras entradas con antelación o que al menos no acudáis a última hora a la taquilla para evitar las indeseables colas y aglomeraciones. Por favor, compartid este enlace o difundid este mail entre aquellos de vuestros contactos que pudieran estar interesados en esta propuesta. Seguro que pasan un buen rato y os lo agradecen. ¡Nos vemos esta noche en Cinesa!


En una ciudad británica, cuatro hombres tienen un plan secreto. Omar se siente furioso con el trato que reciben los musulmanes en el mundo y está decidido a convertirse en soldado. Ésta es la idea más excitante que Waj había oído nunca. De hecho es una de las pocas ideas que han penetrado en el cerebro de Waj en mucho tiempo. También tenemos a Barry, un iracundo occidental convertido al Islam que tiene unas ideas cuanto menos peculiares sobre el funcionamiento y los objetivos que debe perseguir la recién creada célula. Completa el grupo Faisal, que puede hacer una bomba pero al que no le viene bien volarse en este momento porque su padre está enfermo, así que prefiere entrenar cuervos bomba. Con semejante suma de grandes intelectos, no es de extrañar que el caos y el absurdo más surrealista campen a sus anchas.


DE FOUR LIONS HAN DICHO:

"No es fácil hacer una película centrada en una célula yihadista en Londres sedienta de sangre. Y ya es una osadía, una perversión, un reto, una ocurrencia, una maravilla el cocinar con ello una comedia, tal y como hace Christopher Morris, debutante además en esto. Tras el desconcierto de las primeras escenas que uno no sabe cómo tragárselas, empieza el seguimiento de la cámara y la descripción de los personajes, unos auténticos imbéciles tan peligrosos para ellos mismos y su comunidad como para los demás."


"Obviamente, tanto Morris como su película se ponen delante de una diana para que les dispare la inapelable corrección política: el terrorismo islamista no es eso y los fanáticos violentos, por muy idiotas que sean, se merecen una mirada seria e implacable. Los protagonistas de Morris son personas, con poco cerebro y ese poco retorcido, pero personas, lo cual es un pulso al mayor exponente de la inteligencia, es decir, el sentido del humor. Humor británico..., y yihadista, que ha de ser el colmo." (OTI RODRIGUEZ MARCHANTE, ABC)


"Un terrorista que en realidad no es más que un aspirante a fantoche mira a la cámara de vídeo con el gesto impostado de la maldad, pronuncia amenazas contra Occidente mezcladas con reivindicaciones simplemente majaderas mientras agarra su arma como si fuera la continuación de su propio cuerpo. De pronto, la intrahistoria de la grabación queda al descubierto: como la cruel, desoladora y desternillante toma falsa de un vídeo de reivindicación terrorista, el plano se convierte en el de un idiota con una ametralladora de los action men. Pero ¿qué es más peligroso: un inteligente que sabe lo que hace o un lerdo de encefalograma plano?"


"Chris Morris reflexiona sobre ello en la sensacional Four Lions, una atrevida bomba de relojería en forma de comedia negra. A Morris no le hace falta el paso del tiempo para ser certero tanto en la comicidad del gag como en el drama interior que siempre conlleva el humor negro. Porque la reflexión tiene trascendencia, porque detrás de cada chanza hay dolor verdadero, porque este nunca se muestra, queda larvado, fuera de campo, y es el espectador el que debe sacarlo a la luz, quizá previa carcajada, con un ejercicio de inteligencia crítica." (JAVIER OCAÑA, EL PAIS)