miércoles, julio 08, 2009

PAGAFANTAS: 10 Razones para Amarla (y una pega)

Aunque no se ha estrenado en Mérida - lo que es una verdadera lástima, porque creo que va a ser una de las películas españolas del año - ya he podido ver Pagafantas, el debut en el largometraje de Borja Cobeaga, un tipo que me descolocó sobremanera con Éramos Pocos, un corto desopilante en el que un padre y un hijo abandonados por la mujer de la casa, hartita de trabajar para ellos, se buscaban la vida para sacar a la abuela del asilo y convertirla en la nueva criada de la casa. En aquel magnífico trabajo, que consiguió una nominación al Oscar al Mejor Cortometraje, ya se veía venir que este realizador, uno de los artífices del éxito del programa de humor de la ETB ¡Vaya Semanita!, era un agudo observador de las miserias de lo cotidiano que entendía a la perfección que a menudo la comedia está en observar el drama de los demás. Admirador de las comedias clásicas (especialmente de Howard Hawks) y con un sentido del humor bastante cercano al que se destila en las películas de Alexander Payne, y tratando un tema que me toca tanto en lo personal como el que se afronta en esta película, no me cabía ninguna duda que Pagafantas iba a ser una de mis películas de este año. Mi intuición no me engañaba: ahí van 10 razones por las que me gusta Pagafantas... y una pequeña pega final.

1. Porque es una película necesaria, muy necesaria, para todos los que hemos sido, somos o seremos Pagafantas. Aunque solo sea para ir a verla con la chica que te gusta y comentar después la jugada

2. Por su irresistible receta de crueldad teñida de cierta ternura: Cobeaga diseña unos personajes patéticos, pero que respiran humanidad e inspiran simpatía. Y eso es mucho más difícil de equilibrar de lo que parece.
3. Porque enlaza con una magnífica tradición de cierta comedia española con la que guarda multitud de elementos comunes: Tigres de Papel (Fernando Colomo, 1977), Opera Prima (Fernando Trueba, 1980), Amo Tu Cama Rica (Emilio Martínez Lázaro, 1992) o Los Peores Años de Nuestra Vida (ídem, 1994) Eso sí, deprime un poco ver que hay cosas que nunca cambian con el paso de los años...

4. Por esos impagables documentales con la inconfundible voz de Jesús del Río: Ese aire de película del bloque soviético – que le añade un plus de patetismo – mezclado con los comportamientos animales para explicar La Cobra, El Koala y El Lemur – Dios, ese Lemur: solo aquel que lo ha vivido puede entender por completo el grado de desesperación que se siente en una situación semejante – puede que a algunos les resulte reiterativo. Yo creo que es una genialidad y un excelente recurso para introducir la película.

5. Por el fino trabajo de Gorka Otxoa: no es el típico pringado que nunca ligaría, sino un tío normal que ha roto una relación anterior – atención a las explicaciones que le da a su ex, que son para nota – que sueña con una chica inalcanzable (tremenda Sabrina Garciarena ¿cómo no pillarse por ella?) y que, dentro de ese patetismo que le lleva a semejante rosario de humillaciones, se hace querer y resulta tan entrañable como, a ratos, asesinable.

6. Por la inteligente elección de casting: es un acierto tanto guiñar un ojo a las generaciones anteriores con Oscar Ladoire y Kitty Manver – que gran momento el de la frase lapidaria de ésta última “Hay hombres a los que ves de una forma y hombres a los que ves de otra. Y eso no cambia nunca. NUNCA.” – como darle a los chicos de Muchachada Nui Julián López y Ernesto Sevilla dos papeles alejados de su habitual repertorio. La expresión de Julián López en la escena del karaoke es uno de los grandes momentos de la película. Ah, destaquemos también a Maria Asquerino (¡solo una frase, pero una verdad como un puño!) y el mal rollo que dan esas escenas de pasillo que a mí al menos me remitieron directamente a El Resplandor

7. Por su vasquismo militante por contraposición a la habitual ambientación en Madrid o Barcelona. Desde luego Pagafantas hay en todas partes y en todas las culturas, pero no cabe duda que esa ciudad de Bilbao melancólica y deprimente es casi un estado de ánimo que se transmite a la película. Ya lo decían en Vaya Semanita: En Euskadi se folla poco y por eso pasa lo que pasa...

8. Por el enorme acierto su supone la elección de Bunbury y su Entre Dos Tierras como uno de los gags recurrentes de la película: ya sea en el tremendo speech inicial en el que Chema se despacha a gusto con el personaje, en el uso del acorde inicial del tema para puntear hechos relevantes en el filme o en los gags de la camiseta y el karaoke – por no mencionar el terrorífico golpe final – no se me ocurre alguien más apropiado para conseguir todo lo que Borja Cobeaga persigue que un tipo tan controvertido y que despierta pasiones tan encontradas como Bunbury.

9. Por conseguir que nos riamos de nosotros mismos y de situaciones que, en el fondo, no tienen ni puta gracia. En el fondo, Pagafantas es el retrato de un tipo que está verdaderamente jodido y ante las continuas humillaciones que sufre el personaje, llega un momento en el que se te congela la sonrisa y no puedes evitar cierto sentimiento de culpabilidad aunque te sigas riendo de ese pobre desgraciado... que bien podrías ser tú.

10. Por su honestidad insobornable. Alejándose por completo de un final complaciente (Cobeaga es más de Alexander Payne que de Judd Apatow, y eso se nota) y esquivando con habilidad la tentación que aparece en el tramo final de la película con ese comprensible arrebato de rebelión por parte del personaje principal, Cobeaga opta por mantener la historia dentro de los márgenes de lo verosímil y huye de giros finales que hubieran traicionado el espíritu de su película. No hay redención, no hay salvación posible.

Y precisamente enlazando con el último punto he de decir que lo único que no me convence de la película (OJO: Aviso de Spoiler pequeñito y no demasiado importante, pero por si acaso, que hay mucho susceptible suelto) es que por más que sea un personaje de no excesivas luces – como demuestra en la escena con el Puma – se trate de justificar a Claudia como alguien en absoluto consciente de lo que Chema siente por ella. De acuerdo que el autoengaño interesado puede llevar muy lejos, pero creo firmemente que, en el fondo, toda mujer sabe de sobra los sentimientos que despierta en alguien que se comporta de la forma en que Chema lo hace ¿o no, queridas mías? Pues eso...
Para terminar, recordar que la Asociación de Ayuda al Pagafantas tiene una esplendida web de ayuda desinteresada a todos aquellos que han pasado por tan terrorífica situación... y una canción, compuesta por un tal David, que ya se ha convertido en todo un himno para los que quieren salir del pozo:


2 comentarios:

Charly Morlock dijo...

Estupenda critica David, me ha gustado mucho, esta me la apunto para verla.
Un abrazo

Javier Cortijo dijo...

Hola David, hace tiempo que no me paso por aquí (mea culpa, aunque el estajanovismo que se vive en mi santa empresa va en aumento), pero me alegra comprobar que sigues en forma crítica como haces gala en esta estupenda reseña de Pagafantas, película que demuestra que hay vida inteligente en la comedia española, más allá de las fugas de cerebros. Totalmente de acuerdo en todo lo que dices, ese toque Vaya semanita de algunos gags, lo sórdido entrañable de los ambientes, el leve toque Napoleon Dynamite, el gran trabajo de Gorka Otxoa (Goya revelación YA, junto a un secundario-homenaje para el gran Oscar Ladoire)... Sólo me chirrió la estupidez gritona de la chica argentina y que, efectivamente, no se dé cuenta de que el chaval estaba coladito por ella. Una crueldad que no casa con su personalidad y comportamiento. También me hubiera gustado ver algún caso de pagafantas femenino, que haberlos haylos. De hecho, la única vez que yo lo fui (aunque más bien fue cosa de pagar la novatada con 17 añitos en asuntos de faldas), le devolví la pelota a la moza en cuestión convirtiéndola en pagafantas por un día. La venganza se sirve fría, je. Bueno, David, que pases un buen verano, que San Sebastián está a la vuelta de la esquina. Un saludo fuerte