viernes, mayo 12, 2006

DE LATIR MI CORAZÓN SE HA PARADO

De Battre Mon Coeur S’est Arrêté – por una vez el título en ha respetado la literalidad del título original, que además es un verso de un poema - la última película de Jacques Audiard, resulta ser una propuesta de lo más interesante. Nos presenta a un hombre que trabaja en el sector inmobiliario. Bueno, en realidad se encarga de la parte más sórdida de dicho trabajo: su oficio consiste en desalojar a los inmigrantes y desheredados de la fortuna que ocupan ilegalmente los edificios desocupados que la inmobiliaria pretende vender, usando toda la violencia que sea necesaria; o bien ‘persuadir’ a los inquilinos de inmuebles que interesan que los vendan, no deteniéndose en nada para conseguir dichos objetivos. Tom es despiadado, un salvaje que vive en una jungla competitiva cuyos compañeros son comerciales que engañan a sus mujeres, se desfogan en fiestas hasta altas horas de la madrugada hasta caer redondos, se pelean con otros borrachos, y que al día siguiente vuelven, con sus trajes limpios, a seguir con el mecanismo implacable del lenguaje de los negocios. Tom es además muy bueno en lo suyo, porque es eficaz, violento, ambicioso y carece de escrúpulos morales para conseguir lo que necesita.
Pero hete aquí que una noche, por un encuentro casual, se topa con el hombre que ejercía de manager de su madre, una famosa concertista de piano. Y de repente descubrimos que ese hombre violento y despiadado que escucha música electro a todo volumen en sus cascos, tiene una faceta que no conocíamos: sabe tocar muy bien el piano. Más que bien, incluso podría, de haber seguido estudiando en su momento, haber llegado a ser concertista. El manager le ofrece una prueba y de repente, la vida de Tom se transforma: con la misma pasión y la misma violencia con la que ejerce su ‘profesión’ Tom se dispone a prepararse para esa audición. Busca a alguien que le ponga a punto –lleva años sin tocar- y encuentra a una inmigrante china, eminente música, recién llegada a Paris y que no habla una palabra de francés. Su peculiar relación, marcada por la impaciencia y la frustración – señales inequívocas de la enorme rabia interior que tiene el personaje – hace que Tom se vea en la tesitura de servir a dos amos irreconciliables: su trabajo y sus ilusiones. Por mucho que lo intenta, Tom se ve sobrepasado por los acontecimientos.
Jacques Audiard, director de Un Héroe Muy Discreto y Lee mis Labios, ha llevado a cabo un remake muy personal de una película norteamericana (¡toma ya cambio de roles!) llamada Fingers que protagonizó Harvey Keitel en 1978 y que fue la opera prima del director James Toback, película que por cierto al parecer gustó mucho en su momento a Jean Luc Godard y que un servidor desconoce. Cuenta con una baza más que notable a su favor: la sobrecogedora interpretación de Romain Duris en el papel protagonista de una película que sigue a su personaje allá por donde va, de tal forma que éste aparece en todos y cada uno de los planos del filme. Duris, al que hemos visto en Exils, Arsene Lupin o en Una Casa de Locos y su secuela, Las Muñecas Rusas, hace una impresionante composición de un personaje dominado por una terrible frustración interna que se manifiesta en cada uno de sus movimientos. No obstante parece encontrar una salida a la espiral de violencia en la que se haya inmerso gracias a esa puerta que le abre la posibilidad de retomar sus estudios de piano y convertirse en concertista, un mundo por supuesto incompatible con la sordidez de sus negocios inmobiliarios.
Su difícil relación con su dominante padre, sus escarceos amorosos con la mujer de uno de sus colegas de trabajo y, sobre todo, la peculiar forma de entenderse con la concertista china que le instruye van poco a poco suavizando el carácter de un personaje que empieza siendo francamente antipático para acabar convirtiéndose en toda una figura trágica. Con una excelente BSO a cargo de Alexandre Desplat, un buen trabajo de puesta en escena y una fotografía oscura pero atractiva de Stephane Fontaine, a esta De Latir mi Corazón se ha Parado solo le perjudica cierta previsibilidad en el tramo final que contrasta un poco con la originalidad inicial del filme, un defecto menor que no molesta demasiado para disfrutar de una propuesta francamente lograda en la que, insisto, destaca sobremanera el excelente trabajo de su protagonista Romain Duris.

2 comentarios:

falbalá dijo...

pues yo creo que la película es aburrida y pretenciosa, con intención de resultar alternativa e interesante pero con un argumento pobremente desarrollado y una historia que no engancha, para mí fue una total decepción

David Garrido Bazán dijo...

Bueno, Falbalá (curioso: solo recuerdo haber visto este nombre en las páginas de Asterix Legionario... que recuerdos, ay) parece que la película no te ha gustado nada. A mi sin embargo si me sorprendió porque creo que su mejor virtud es que resulta sumamente díficil anticiparse a lo que va a suceder a continuación durante su metraje, de puro imprevisible que resulta el atípico personaje interpretado por Romain Duris y si consiguió implicarme y engancharme...
Tampoco creo que el argumento esté pobremente desarrollado,la verdad. Muy al contrario creo que la evolución de la situación personal del protagonista, del que cada cosa que le ocurre parece tirar en direcciones contrapuestas y casi excluyentes, está francamente bien construida obligandole a tomar decisiones que no son tan fáciles de asumir como parece por parte de un tipo complejo.
En cualquier caso y aunque en esta ocasión no estemos de acuerdo, te agradezco enormemente tu comentario: por cuestiones laborales tengo casi olvidado este blog - como la web - y sacudidas de este tipo me recuerdan que debo ser más diligente.
Gracias por estar ahí y por escribir. De verdad