viernes, junio 27, 2008

CINE AMBIENTAL: El Pan Nuestro de Cada Día

Supongo que hay muchas cosas de nuestra vida diaria que preferimos no ver o de las que no queremos saber mucho. Es lógico y, en cierto sentido, muy humano: nuestras vidas resultan infinitamente más cómodas y sencillas si uno no se pasa la vida cuestionándose comportamientos en los que ni siquiera reparamos y que tenemos asumidos como normales. Pongamos por ejemplo la comida ¿qué sabemos en realidad acerca de los procesos de producción de la comida que compramos día a día en el supermercado? ¿Cómo se preparan dichos alimentos? ¿Miraríamos con una mayor aprensión lo que consumimos si supiéramos la forma en la que ha sido preparado? A estas y a otras muchas preguntas son a las que trata de responder el documental austriaco Nuestro Pan de Cada Día, película con la que hoy viernes 27 se cierra el ciclo de cine ambiental al aire libre que se lleva a cabo en el Auditorio de las Siete Sillas a partir de alrededor de las 22 horas (cuando anochece, más o menos) y que, como de costumbre, será amenizado por un concierto previo a cargo de los alumnos del Conservatorio Municipal de Música.

Bienvenidos al mundo de la producción industrial de alimentos y de las granjas de alta tecnología. Al ritmo de las cintas transportadoras y las inmensas máquinas, la película nos muestra diferentes lugares de Europa en los que se producen alimentos. Lugares monumentalmente grandes, paisajes surrealistas y sonidos extraños. Un frío entorno industrial que deja poco espacio al individualismo. Las personas, los animales, las cosechas y las máquinas juegan un papel importante en la logística de este sistema que proporciona el sustento de vida de nuestra sociedad. Nuestro Pan de Cada Día es una mesa a gran escala de un festín que no siempre es fácil de digerir y del que todos formamos parte. Una experiencia cinematográfica pura y meticulosa que permite al público crearse sus propias ideas.

Nuestro Pan de Cada Día muestra algunos lugares de Europa en los que se producen alimentos: paisajes surrealistas plastificados y optimizados por tractores y maquinaria agrícola, habitaciones esterilizadas en fríos edificios industriales diseñados para asegurar la eficacia logística, maquinas que requieren materiales uniformes para procesos sin dificultades. Lo que parece pertenecer al mundo de la ciencia-ficción es realidad. Nuestra comida se produce en lugares espectaculares que raras veces pueden ser vistos. Aquí no hay sitio para los humanos. Son como fallos de este sistema. Insuficientes y vulnerables, aunque se adaptan lo mejor que pueden con trajes higiénicos, protectores para los oídos y cascos. Están en determinados lugares de la cadena de producción haciendo los trabajos para los que no se han inventado máquinas todavía. Cuando un trabajador se toma un descanso para comer algo, parece proporcionar un absurdo contraste a todo esto pero a la vez se hace una referencia al propósito actual de estas presuntamente utópicas fábricas.

Nuestro Pan de Cada Día es una invitación dirigida a nuestro sentido de la curiosidad, a nuestro deseo de llegar al fondo de las cosas, a nuestras ganas de mirar, escuchar y sorprendernos, de asociar y de pensar en nuestra civilización tal y como es. Sólo después de haber visto algo con nuestros propios ojos nos lo podemos creer. Este documental se estrenó en España en el marco del Mes de Cine Solidario de Madrid y ha obtenido entre otros galardones una nominación a Mejor Documental de la Academia del Cine Europeo, El Premio Especial del Jurado del Festival de Ámsterdam y el Gran Premio del Festival de Cine y Medio Ambiente de Paris.

Que nadie se llame a engaño: aunque sin duda es muy interesante, no tiene pinta de ser un documental de fácil digestión (si se me permite el juego de palabras) Quizás los más delicados deban abstenerse... estais avisados.

Para muestra un botón-pollito:

http://www.youtube.com/watch?v=r1lllO26fgc

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