miércoles, septiembre 05, 2007

ECOS DE VENECIA 7: I'm Not There, Help Me Eros, Il Dolce e L'Amaro

I’M NOT THERE (Todd Haynes, USA)

Oti Rodríguez Marchante, ABC “No habrá en el mundo ni un centenar de personas que no conozcan a Bob Dylan. Vale. Y al mismo tiempo, seguro que no llega a la docena los que lo conocen. Un tipo diverso, huidizo, cambiante, difícil de atrapar con otra cosa que no sea el oído o el sentimiento. En esta película, «I´m not there», Todd Haynes intenta la difícil empresa de enjaular a Dylan en una imagen, una definición o una biografía sin ni siquiera mencionarlo, sin que aparezca nada más que un refilón de su cara y de un par de canciones cantadas por él. El resultado es una película o un lienzo tan extraño como genial, tan abstracto como concreto, tan disperso como elocuente, tan entretenido como a veces incomprensible o soporífero. Dice el título: «Yo no estoy ahí», pero el título miente, ya lo creo que miente.”

Sergi Sanchez, La Razón “Si estamos de acuerdo en que Bob Dylan es un mito, también lo estaremos en que Bob Dylan es un sistema linguístico, compuesto por infinitos significantes que convergen en un solo significado, poliédrico y contradictorio. «I’m Not There» es, por tanto, una meditación sobre la naturaleza esquiva de la leyenda, un ensayo sobre la América de los sesenta, un análisis semiótico de la identidad de un artista que nunca ha vuelto sobre sus pasos, un camaleón, un perro verde (…)Haynes divide la personalidad de Dylan en seis identidades, que definen otras tantas caras del que considera el último artista moderno; seis épocas de su vida personal y creativa que se entrecruzan formando un retrato no lineal que desafía, cara a cara, las convenciones del «biopic», género que se caracteriza por ofrecer más respuestas que plantear preguntas. Lo más estimulante de «I’m Not There» es que siempre se desarrolla bajo los imperativos de una incertidumbre que nunca resuelve (…) Es una película admirable y original, exigente con sus espectadores, la aguja en el pajar que estábamos buscando.”

Carlos Boyero, El Mundo “La mayoría del personal que la ha visto en La Mostra parece estar contento con el experimento, en vista de los aplausos que le han dedicado al final. Yo, como soy muy raro, me sabe a poco, me deja indiferente, podría haberme largado antes de que acabara y sin la sensación de perderme algo imprescindible, si no fuera porque la BSO, como no, es impresionante (…) Pero tengo claro que la emoción que me transmiten esas canciones no se complementa con las imágenes que vomita la pantalla. Casi todo el rato tengo sensación de impostura, de debilidad narrativa, de un “quiero y no puedo” por parte del director (…) Aunque admire la composición física que hace Cate Blanchett de Dylan, se queda en eso, no percibo el interior, al igual que todo lo demás me deja frío, algo muy grave teniendo en cuenta que están describiendo a alguien especializado en despertar emociones y sensaciones de todo tipo.”


HELP ME EROS (Bangbang wo aishen, Lee Shan Khen, China)

Sergi Sánchez, La Razón “No es casual que el primer nombre que aparece en los créditos de «Help Me Eros» sea el del malayo-taiwanés Tsai Ming-Liang, cineasta fundamental para entender la mutación del tratamiento del tiempo y el espacio en el cine contemporáneo. Lee Kang-Sheng es su alter ego, y su segunda película parece un pseudo Ming-Liang. ¿Qué es lo que les diferencia? No son sus protagonistas, aquí un tipo arruinado, adicto a la marihuana y con instintos suicidas (el propio Kang-Sheng), una prostituta y una chica obesa que trabaja en el teléfono de la esperanza. No son tampoco los espacios, desiertos urbanos, apartamentos desolados; lugares en los que todo está en tránsito. No son sus temas recurrentes: la soledad, la incomunicacion, el ansia de contacto físico. ¿Qué es entonces? Más titubeante, Kang-Sheng habla demasiado, subraya sus intenciones y no puede competir con la sutileza y la brutalidad de algunas de las películas de su maestro, especialmente «Vive l’amour» y «El sabor de la sandía». La importancia del gesto -esa foto cazada a toda velocidad por la autopista; esa lámpara que el protagonista lleva al prestamista- conmueve tanto como en el cine de Ming-Liang, pero el resultado es derivativo, como si el alumno conociera muy bien la lección pero se hubiera dejado el alma entre los papeles del pupitre.”

Carlos Boyero, El Mundo “Es imposible encontrar el menor atractivo en esta retorcida e incomprensible película china. El protagonista es un tío desocupado que está fumando marihuana y dando vueltas por su casa en medio de las ensoñaciones eróticas que le asaltan con unas tías que trabajan en una tienda de ropa de su barrio. Y así dos horas. Tampoco te pones cachondo con lo que imagina el pavo. Solo provoca tedio”

Oti Rodríguez Marchante, ABC “Se presentaba a la competición como director Lee Kang-sheng con una película titulada «Help me Eros», y que era un calco de las que suele hacer Tsai Ming-liang: la protagoniza igualmente Lee Kang y ocurre lo de siempre, fuma que te fuma, algunas veces en calzoncillos y otras sin él, mientras sufre unos brutales ataques de depresión por algo que generalmente ni sabes ni te importa. Todo ello, encuadrado con enorme voluntad estética y en planos que duran más que los pitillos que devora. Hay alguna escena como de sexo en la que lo único verdadero que ocurre es el cigarro que se fuman después. Pues así llevamos ya varias trilogías de Tsai Ming-liang, al que se le une ahora como creador Lee Kang-sheng. Estamos de suerte.”


IL DOLCE E L’AMARO (Andrea Porporati, Italia)

Carlos Boyero, El Mundo “El cine italiano, ese mismo que en viejas y añoradas épocas se inventó el neorrealismo, comedias genuinas y admirables y autores con un universo tan poderoso como inconfundible, lo más selecto que puede ofrecer de su cosecha actual es una rutinaria, previsible y mil veces contada historia sobre la mafia, dirigida con estilo feísta e imágenes olvidables por Andrea Porporati. No te ocurre nada grave por verla, pero te la sabes de principio a fin. El estado de salud del cine italiano desde hace mucho tiempo más que alarmante es desolador. Existe Nanni Moretti, que tampoco acierta siempre, y muy poco más.”

Sergi Sánchez, La Razón “En la sección competitiva, Haynes fue corredor de fondo, y dejó atrás a «Help Me, Eros», del taiwanés Lee Kang Sheng, y, sobre todo, a la infame «Il dolce e l’amaro», de Andrea Porporati, telefilme camuflado sobre el vía crucis de un mafioso que decide dejar la Cosa Nostra para dedicarse primero a la limpieza en seco y luego a regentar un quiosco. Venecia tiene que pagar el peaje de tres películas italianas a concurso, y este año se han echado de menos, a falta de «L’ora di punta» de Vincenzo Marra, grandes nombres.”

Oti Rodríguez Marchante, ABC “Y la guinda era una película italiana, «Il dolce e l´amaro», de Andrea Porporati, en la que se cuenta en plan sobremesa una historia de mafiosos con la particularidad de que es la misma historia de siempre contada desde el habitual punto de vista, de la fascinación al repudio, o sea, como Scorsese en «Uno de los nuestros». No queda más espacio, pero si quedara, tampoco tendríamos mucho más que decir de ella (dicho sea con «el respeto» debido, que esto está lleno de canales).”

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